Exclusivo NU: la jugada del FMI que el Gobierno argentino no ve con malos ojos

Exclusivo NU: la jugada del FMI que el Gobierno argentino no ve con malos ojos

Ofrecen entregar los 13 mi millones de dólares que restan del préstamo de Macri. Servirían para recomprar bonos de deuda.

Cubeddu y Kosack volvieron al país con una nueva propuesta.

La misión del Fondo Monetario Internacional que arribó el lunes a Buenos Aires, conformada por el encargado de la deuda argentina, el venezolano Luis Cubeddu y la directora adjunta para el Hemisferio Occidental, la norteamericana Julie Kosack, trajo en sus maletas de una manera discreta una inesperada propuesta, que podría abrir un camino alternativo en la negociación con los tenedores de bonos de la deuda argentina.

Los emisarios del organismo de crédito les propusieron a los funcionarios argentinos completar la toma del crédito que se le otorgó a la Argentina en tiempos de Mauricio Macri. La explicación: de los 56.300  millones de dólares pactados inicialmente, nuestro país recibió hasta el año pasado 42.382 millones. Kosack y Cubeddu le propusieron a Martín Guzmán que utilice los 13.918 millones restantes para recomprar bonos de deuda que, ante la inminencia de la quita que inevitablemente negociará Argentina en el futuro cercano, bajarán sensiblemente su valor.

En esa circunstancia, tener a mano 13 mil millones extrapresupuestarios sería una bendición, porque recomprar los bonos que se encuentran a la baja en el mercado internacional permitiría varios beneficios simultáneos. El primero, comprar por debajo del valor inicial los bonos que ya figuraban en la columna de las pérdidas. El segundo, la operación convertiría a la Argentina en un «punto ciego» en el radar de los fondos buitre. El tercero, demostrar que la Argentina en caso de tener fondos frescos, los usaría para cumplir con sus obligaciones externas, lo que haría subir el valor de sus papeles en el mercado y quizás también la calificación del país. 

Argentina utilizaría, de esta manera la misma operatoria que los buitres, con la salvedad de que se trata de sus propios bonos.

De esta manera, el presidente Alberto Fernández pretende derogar una ley no escrita que ubica a la Argentina en los escalones superiores del reino de la irresponsabilidad. Algunos gobernantes argentinos convocaron en el pasado reciente a los inversores del mundo para que trajeran sus caudales para invertir en la Argentina, mientras que simultáneamente los argentinos más pudientes fugaban sus divisas hacia los mismos países en los que residían quienes habían sido «tentados».

Esta dicotomía resulta sumamente negativa a la hora en que se confeccionan los índices del riesgo país y se calculan los intereses que se nos imponen desde los organismos de crédito y desde los bancos privados.

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