Los tiempos que corren a Macri

Por Carolina Dávila / 14 de marzo 2017

Carolina Dávila

Al Gobierno lo apuran las demandas sociales, el aumento de la pobreza, los despidos, los aumentos en las tarifas, el déficit fiscal y la división social, pero sobre todo, el marcador apunta a que faltan pocos meses para una nueva elección, no cualquier elección para Cambiemos, ya que sigue contando con una minoría parlamentaria.

¿Se juega la gobernabilidad o apunta a no quedar expuesto? Mauricio Macri y su gabinete ponen el acelerador después de conocerse los datos de la UCA, donde los pronósticos sobre la vulnerabilidad social son altos y continúan en aumento, más allá, de que la expresidenta dejó un 29% de pobres en la Argentina y partió rumbo al sur, no se sabe bien, si para enfrentar una decena de causas judiciales o preparar a “su tropa” para no quedar marginada del escenario político.
Lo cierto es que el presidente prepara una serie de medidas para llegar con un poco de oxígeno a los próximos comicios.

Más allá, de “Cristina si, Cristina no”, el Gobierno debe confrontar con el kirchnerismo más duro, que aún continúa “resistiendo con aguante”, hasta el regreso de “su jefa”, si no tiene otro destino antes, aunque la Justicia es lenta como Sebastián Casanello.

El panorama no es bueno para Macri pero aún no están jugadas las piezas claves para reacomodar la economía. En la sociedad persiste el agotamiento del Gobierno anterior pero los márgenes de error para el mandatario se han achicado. Ya no cabe lugar para más falencias.

La puja por el poder entre el peronismo y el no peronismo, se dirime en pocas líneas: el Gabinete nacional padece el déficit fiscal que lo corre día a día, por eso buscan realizar todos los “ajustes” posibles para comenzar a ver un poco de luz al final del túnel, un túnel que lo conduce al abismo o lo resucita. Por otro lado, el peronismo, aún buscando su brújula y a sus candidatos, se sube a todos los trenes de protestas sociales, quizás se olvidaron que cuando gobernaban, en las mismísimas palabras de Cristina, cuestionaba a los docentes: “Tienen 3 meses de vacaciones y jornadas de 4 horas”. Bueno, la memoria en la Argentina es cortoplacista.

Asimismo, al Gobierno se le terminan los tiempos para reacomodar las variables económicas que lo pueden hacer sobrevivir en esta nueva etapa del país, donde el desafío, aunque parezca demencial, es alguna vez, ser gobernados por 4 años por un partido que no sea el peronismo.

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