Luego de despreciar a Lanata, Grabois abrió el primer Bachillerato Cartonero

Luego de despreciar a Lanata, Grabois abrió el primer Bachillerato Cartonero

El establecimiento inaugurado por el Movimiento de Trabajadores Excluidos cuenta con 30 estudiantes de entre 18 y 55 años, que asisten tres veces por semana.

La organización MTE inauguró un establecimiento educativo para cartoneros.

El Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE), agrupación encabezada por el dirigente Juan Grabois, inauguró el jueves pasado el primer Bachillerato Popular Cartonero en el barrio porteño de Chacarita. El establecimiento cuenta con 30 estudiantes de entre 18 y 55 años, que asisten tres veces por semana.

Una de las profesoras de matemática de la nueva institución, Gabriela Lebenne, adaptó su materia al trabajo cotidiano que deben hacer los recicladores urbanos, mientras que otros docentes explica la multiplicación tomando como referencia la cantidad de kilos de material recuperado y el dinero que se paga por cada componente.

Por su parte, Jacquelina Flores, referente de la organización, mencionó que el proyecto surgió posterior al de las promotoras ambientales. “Las mujeres nos dimos cuenta que nos faltaba una herramienta fundamental que no era una necesidad sino un derecho: el de la educación, y hoy lo estamos haciendo realidad”, afirmó Flores quién además es la coordinadora del programa de promotoras para el MTE, una victoria de la lucha popular.

“Nos permitió poner en juego todos los saberes y la experiencia que adquirimos en la calle al servicio de los compañeros que recolectan el material en la ciudad a partir de informarle a los vecinos como hacer una correcta separación en origen y donde y con quien deben disponer de ese material”, agregó la referente.

El edificio se encuentra en la comuna 15 de la Ciudad, en la avenida Córdoba 5840, donde tiene sede la Cooperativa Anuillán, nucleada en la Federación de Cartoneros y Recicladores (FACYR).

Una de las estudiantes del Bachillerato de primer año, Marta de 39 años explicó: «Tenemos que contar cuántos frentes tiene una cuadra, de esos cuántos son viviendas, después la cantidad de casas en las que nos atienden y podemos hablar con los vecinos. Así con cada manzana recorrida y anotar todo en una planilla que luego se presenta en la cooperativa y se lleva al Gobierno de la Ciudad». La alumna cursa en la orientación cooperativista, cuya oficialización está siendo tramitada con las autoridades educativas porteñas.

Junto con Marta, se suman 40 mujeres de las cooperativas de cartoneros que detuvieron su carro para poder fortalecer sus conocimientos y pasaron a ser promotoras ambientales, por lo que recorre distintos barrios porteños para informar a los vecinos sobre la importancia de la separación en origen. Sobre esto, la estudiante cartonera dijo que “ahora tengo un poco más de seguridad cuando hablo con los vecinos, me siento más cómoda explicando las cosas de las que sé; antes para completar las planillas le pedía ayuda a una amiga, me sentía frustrada”.

Ella misma explicó que fue su hija mayor, quien también asiste al Bachiller, la que le dio “el empujón para estudiar” y destacó que “llegar a la cooperativa me cambió la cabeza”.

“Dejé de pensar en mí y en mis cosas, lo que tenía y lo que no tenía y empecé a pensar en nosotros, en el todo que representa este grupo”, sostuvo la mujer, quien es madre de seis hijos y viaja desde José C. Paz para asistir 3 veces por semana durante cuatro horas a las clases.

Este tipo de motivaciones generan en las personas que se sienten marginadas más confianza para desempeñarse, ya que en los últimos años se hizo más frecuente en las calles. Además, se comenzó a tomar conciencia sobre la segmentación de los residuos.

Otro caso es el de Priscila, una mujer de 20 años tiene dos hijos que deja con su mamá mientras viaja desde Pilar hasta Chacarita para poder estudiar, contó que tuvo que abandonar el colegio cuando fue mamá. «La escuela de adultos te pide libros, útiles y cosas que yo no puedo comprar», declaró.

En cuanto al cuerpo educativo, otra de las profesionales es Romina Rearte, una de las tres profesoras de Comunicación y Cultura que se cursa los viernes y estudiante de último año de Comunicación Social en la UBA, señaló que «las clases tienen una pedagogía distinta a la de una escuela convencional porque trabajamos con gente que tiene otro tipo de vida y adecuamos las materias a lo que necesitan y al tiempo que cada persona tiene. Por eso es que somos tres profes en cada materia, para poder avanzar con el que ya lo tiene claro y detenernos con el que le cuesta más. Los útiles y materiales necesarios los compramos entre todos y estas cosas la escuela convencional no lo contempla», concluyó Rearte.

Cabe destacar, que el Gobierno de la Ciudad dispuso en las calles porteñas contenedores, donde debe colocarse la basura en bolsas cerradas negra o gris. Mientras que los reciclables, de acuerdo al sistema de gestión de residuos o “contenerización”, donde se explica que de acuerdo al lugar donde uno vive es donde se colocan los desechables que se reciclan.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, sumó 81 nuevas estaciones de Puntos Verdes a los 32 ya existentes. Están distribuidas en sitios de gran circulación de la Ciudad, como plazas, parques, edificios públicos, supermercados y en la vía pública.

El objetivo de las mismas es aumentar el nivel de residuos reciclables en detrimento de aquellos que se destinan a relleno sanitario, a fin de tener una Ciudad más limpia y verde.

No obstante, la MTE de Grabois no es noticia solamente por esta nueva innovación, sino que estas últimas horas se hizo eco de la pelea entre el sindicalista y el periodista Jorge Lanata sobre el informe que presentó en su programa “Periodismo Para Todos”, este domingo.

El líder de la agrupación Movimiento de Trabajadores Excluídos, presentó una denuncia contra el periodista, la productora y la Municipalidad de Lanús y el martes por la mañana tuvieron una discusión en duros términos en el programa radial del exdirector de Página 12.

Además, el líder de MTE defendió a su organización y remarcó que “lo más fácil es echarle la culpa a las organizaciones sociales, cuando ustedes son un ladrillo claro en la barrera de exclusión que ponen en esta sociedad”.

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