Entre la certeza de Horacio y la esperanza de Vidal

Entre la certeza de Horacio y la esperanza de Vidal

El PRO tuvo una semana a puro golpe. La importancia del triunfo de Horacio Rodríguez Larreta y qué significa hoy. El ascenso sostenido de la nueva figura del espacio, María Eugenia Vidal.


Son épocas de vacas flacas y poco pasto en el panorama del Pro. El affaire en que se vio envuelto el periodista y figura del espacio amarillo, Fernando Niembro dejó más dudas que certezas acerca del futuro del Pro. Lo embocaron, entró la bala. En fila la pésima decisión de clausurar el galpón operativo de un canal de TV opositor, más allá de las razones verdaderas o falsas, no deja de constituir otro horror político a un mes de las elecciones. Ambas cosas dejaron hueco difícil de llenar en un tramo decisivo de la campaña: el discurso de la denuncia con sentido único, la transparencia y la libertad de prensa y pensamiento.

El conflicto desatado por las elecciones en Tucumán, no pudo ser definido desde la política y sólo la justicia provincial logró ponerle el cascabel al gato. Pero una justicia más grande puede a la más chica, en un final que todavía queda abierto justamente por una tensión que no pudo volcarse definitivamente con la gente en la calle en contra del oficialismo provincial.

La conducción de la campaña está siendo fuertemente cuestionada por estos días. Los números que llegan no ayudan al optimismo, aunque tampoco sean definitivamente negativos. Hay dos cosas que están bien claras, que la estrategia del ecuatoriano Jaime Durán Barba en el plano nacional y hasta en el caso de ganar Macri, el “gurú de la antipolítica” ya no será el dueño del triunfo del actual jefe de Gobierno. Su lugar lo ocuparán “los de siempre” en el entorno de Mauricio. Con ellos nació en la política y quizás desaparezca. La otra certeza es que cada vez  se realza con mayor nitidez la difícil victoria de Horacio Rodríguez Larreta, asegurando una continuidad que no está claro que sea la de los nombres, pero sí de la fuerza que tanto lo necesita. Es su lugar en el mundo.

Una sorpresa para los conocedores de los pasillos porteños es la buena química que se construyó entre el nuevo jefe porteño y su vice Diego Santilli. Ambos caminan, piensan y diseñan en silencio el futuro perfil de la nueva gestión, mientras atienden en la diaria las necesidades de los que aún están en plena competencia, sobre todo en lo que se refiere a Mauricio Macri. La Ciudad ya cotiza de otro modo y es momento de un giro que se está gestando, un recambio no solo de nombres sino en la mecánica política de un proyecto que ya no tendrá a un jefe pesado con poder incluso por fuera de la política, ni tampoco sus reglas.

La otra buena noticia en estos magros días, es la consolidación de María Eugenia Vidal en un rol protagónico de las grandes ligas de la política argentina. Si no fuera por la capacidad “pac man” de Daniel Scioli, su triunfo sobre Aníbal Fernández estaría ya prácticamente asegurado. En el mano a mano la rubia a fuerza de garra e inteligencia, logró derrotar a la pobreza de la estructura con que contó y a Fernández en un solo movimiento. Con dos palitos y sin globos, en un terriorio enorme y hostil por ser el del candidato oficilaista,  quedó bien parada en las PASO y ahora va por más. Su imagen trasciende la piba cheta del PRO y la gente lo captó.  A ese glamour, le sumó una inusual firmeza y decencia, para ser hoy la mejor carta que tiene el PRO (y Cambiemos, un engendro necesariopero de poca monta) para trascender la elección de octubre. Su futuro ya es de Provincia (senadora 2017, si no gana) y nacional a la vez. La Ciudad le quedó chica a la vicejefa (no retornará) y en su buena relación con Horacio, se enmarcarán los nuevos rumbos que guíen al submarino amarillo.

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