Casa Amarilla, entre los cuchillos y los negocios

Casa Amarilla, entre los cuchillos y los negocios

Mientras la Justicia opera majestuosamente, aunque con su sempiterna lentitud, los agresores de la Comuna 4 siguen libres. Ni siquiera están identificados, a pesar de que sus rostros salieron en TV.


Dos días después producida la agresión contra los comuneros y militantes del Barrio de La Boca en la propia sede de la Comuna 4, comienzan a develarse algunos puntos que aún permanecían ocultos.

Por de pronto, se conoció la cara del agresor, que hasta posó para la foto con cara de «sacado», dientes apretados y mirada desencajada, blandiendo su cuchillo y todo. No sólo eso, sino que además tuvo la deferencia de mostrar ante las cámaras su «faca» mientras chorreaba la sangre de su enemigo, Matías Scinica. Será bueno aclarar que anteriormente, éste no lo había agredido ni ponía en peligro la vida del agresor.

La Justicia, entretanto, ejerce su graciosa majestad con cierta morosidad. Hasta ahora no hay ningún agresor identificado, mientras que, complementariamente, su principal auxiliar, la Policía, llegó al sitio de la trifulca mucho después que la ambulancia que, por suerte llegó rápido para rescatar al joven herido y llevarlo hasta el Hospital Penna.

El otro herido, que fue golpeado a traición en la cabeza con un objeto contundente -podría haber sido, según un testigo, «un fierro»- fue Fernando Abal Medina, que quedó desmayado en el piso y recién comenzó a recuperarse en el hospital. El hermano del senador fue golpeado cuando bajó para ver si llegaba la ambulancia para su compañero. Fieles a su cultura, los agresores -que no saben de épica, sino de traiciones- acuchillaron y atacaron por la espalda a personas que no estaban preparadas para un ataque de ese tipo.

Una Justicia lenta

Hasta ahora, entonces, la Justicia pierde por dos a cero.

La pelea que iniciaron los camaradas del cuchillero fue filmada por varios asistentes a la reunión del Consejo Consultivo de la Comuna 4, que habían concurrido al lugar para ejercer otras habilidades, alejadas de lo boxístico. Además, en el edifico en el que se produjo el encuentro, existen al menos 16 cámaras y se llevó un registro detallado -se supone- de los asistentes, que al entrar debían firmar una planilla.

Es más, si en la mencionada planilla no figuraran los nombres de los agresores, se verían complicadas en los incidentes las propias autoridades de la Comuna, porque si no se hubieran inscripto no deberían haber obteindo autorización para quedarse en el lugar. Esto, al menos, sería lo esperable. O sea, que en las planillas debería estar la clave de los nombres de los agresores o de la complicidad de las autoridades.

No hay detenidos hasta ahora, ni siquiera hay identificaciones. El fiscal Marcelo Munilla Lacasa aún analiza las filmaciones para ver si identifica a alguien, incluso declaró que no tiene «individualizado a nadie que sea de una u otra organización, o que pertenezca a uno u otro partido político».

En ambiguas declaraciones, Munilla Lacasa expresó que «había mucha gente, no solamente los comuneros, sino también vecinos y algunos invitados de los comuneros», como si esto significara algo importante.
Luego, el inquisidor se puso, en este punto, descriptivo. «Se estaba leyendo el orden del día respecto a los temas a tratar y empezaron algunos a levantar la voz, a agredir a algunos de los que querían introducir algún tema, y eso concluyó con lo que hemos visto, incidentes con dos personas heridas», dijo perogrullescamente, sin agregar nada a lo que ya se vio en las cámaras.

También agregó que ya cuenta con el testimonio de algunos de los moradores del barrio, que participaron en el evento realizado en la noche del miércoles en la propia sede comunal. Es necesario ser repetitivo en el tema del sitio en el que se produjo la agresión, porque todo lo que ocurrió, según dijeron los testigos, ocurrió en territorio gubernamental, mientras que la policía estaba ausente y no sólo eso, sino que llegó después que la ambulancia. Y se sabe de buenas fuentes que el SAME no viaja, precisamente, a la velocidad de la luz.

Boca se desmarcó

El Club Boca Juniors hizo conocer su postura, en el mismo día en que jugaba con Cerro Porteño por los octavos de final de la Copa Libertadores. Sus dirigentes sólo argumentaron que «se trata de revalorizar la zona de Casa Amarilla, mejorar el espacio público, desarrollar la infraestructura urbana, ampliar el circuito turístico, incentivar la actividad comercial de la zona y llevar adelante el Programa de Equipamiento Boca Social».

Los terrenos, que fueron comprados por el club a un precio más que conveniente, en una licitación «armada» especialmente para que no pudieran presentarse otros oferentes, destacó que la erección del nuevo estadio «representa la incorporación de un importante activo para el Club y un claro beneficio para sus socios y para los vecinos del barrio de La Boca».

El tema de la agresión ocupó sólo el último párrafo. En ese espacio argumentaron que los «aprietes» sufridos por los vecinos «no se corresponden con el objetivo social del proyecto» y que por lo tanto «repudia estos hechos que tienen como finalidad empañar el crecimiento del Club Atlético Boca Juniors y su trabajo no sólo en la actividades relacionadas al Club, sino también en el desarrollo del barrio de La Boca».

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