Sergio Berni no tiene seguidores en la Provincia

Sergio Berni no tiene seguidores en la Provincia

Los intendentes consultados consideraron "absurdo" su planteo de sacar a las fuerzas federales de Buenos Aires. Hoy Kicillof trató de mediar.


Mientras que los fuegos que encendieron los planteos del ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni a la ministra nacional, Sabrina Frederic, siguen ardiendo aún, los intendentes del Conurbano bonaerense comenzaron a tomar posición frente al conflicto.

Sus primeras reacciones tuvieron que ver con la preocupación que les generó la posibilidad de que los efectivos de las fuerzas federales fueran finalmente retirados de la provincia. Por de pronto, el intendente de Florencio Varela, Andrés Watson, contradijo radicalmente a Berni, al afirmar que «no estoy de acuerdo con que quiten la Gendarmería. Al contrario, me gustaría tener un número más alto de gendarmes».

Las mayoría de los líderes comunales hablaron fuera de micrófonos (el popular «off the record», que evita futuros inconvenientes cuando planteen sus necesidades a La Plata), pero el intendente marplatense Guillermo Montenegro, si bien no opera en el Conurbano, se erigió como un vocero de Juntos por el Cambio al afirmar que duda de que la presencia de los efectivos federales «agrave aún más la situación de la seguridad de la Provincia», uno de los desatinos que contenía la carta de Berni.

Inclusive, el tema formó parte de la agenda que este martes trataron el presidente Alberto Fernández y Kicillof en la reunión que sostuvieron en la Casa Rosada, en la que también se habló de los presos políticos y de los avatares de una deuda que castiga las espaldas de los bonaerenses y de todos los argentinos.

En este marco, Fernández y Kicillof argumentaron sobre el destino de los aproximadamente 7.000 efectivos de las fuerzas federales que cohabitan -a veces, dificultosamente- con los policías provinciales. Hay unos 1.900 marineros de Prefectura Naval Argentina; 2.900 gendarmes y 1.900 policías federales, éstos distribuidos en las 21 delegaciones que posee esa fuerza en la provincia.

Otro mandatario comunal, de riguroso incógnito, también planteó que «los intendentes pedimos las fuerzas federales en la provincia a Néstor Kirchner, lo que se materializó cuando Nilda Garré fue ministra de Seguridad con Cristina Kirchner». Inclusive, algún intendente peronista expresó que la solicitud de Berni fue «una locura», al mismo tiempo que otro, de Juntos por el Cambio, planteó que «la seguridad en la provincia es algo que preocupa y preocupó siempre».

En una reunión que sostuvo Berni en Vicente López con los intendentes de Juntos por el Cambio el 30 de enero último -la misma en la que dijo que la ministra nacional no sabe distinguir entre una pistola eléctrica Taser y una pistola de agua-, en la que se habló de las policías distritales, uno de éstos sostuvo que «veníamos mejorando, pero la situación de la seguridad ahora está empeorando».

Otro jefe comunal peronista puso los puntos sobre las íes, al exigir que «Axel tiene que tomar cartas en el asunto». Paralelamente, afirmó que «Berni está buscando que lo saquen, a gritos».

Lo concreto es que, por una parte, los jefes comunales ya fueron informados de que las fuerzas federales no se retirarán del distrito, a pesar de la «preocupación» que generaron los planteos de Berni. Por otra parte, tomaron las posturas del ministro «como de quien viene y fin de la historia».

A las 16:30 en la tarde del martes, mientras tanto, como si alguien hubiera escuchado a aquel que pone los puntos, el gobernador Kicillof recibió en su despacho a Sabina Frederic y a Sergio Berni, con el ánimo de limar asperezas y para evitar la salida de éste, que vería amenazada su continuidad si sus planteos no fueran escuchados.

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