La Salada de San Telmo: Vergüenza para Buenos Aires

La Salada de San Telmo: Vergüenza para Buenos Aires

Más de 4000 vendedores ponen sus mantas los domingos para vender toda clase se baratijas. Ya cerraron más de 50 comercios legales por la competencia desleal. ¿Y las autoridades dónde están?


Todos los domingos, una pandilla de cuatro mil vendedores extiende sus mantas por las diez cuadras de la calle Defensa que van desde San Juan hasta Plaza de Mayo para vender mercaderías de dudosa calidad. En ese tramo de la calle abundan los “aprietes”, las amenazas y aún las estafas de las que son víctimas los incautos compradores de artículos que no se parecen a lo prometido por los vendedores.

Al mismo tiempo, en los últimos meses cerraron ya 50 comercios que se dedicaban a la venta de antigüedades y hay muchos más que ya no abren los domingos, porque las veredas están ocupadas y es imposible cruzar por encima de las mantas para entrar a los locales.

“Nosotros no estamos en contra de los artesanos, pero todo tiene que hacerse en un ambiente ordenado”, expresó Norberto Medrano, presidente de la Asociación de Anticuarios y Amigos de San Telmo. “Si se produce un incendio esto va a ser una catástrofe. Si a alguien tiene un infarto, la ambulancia no puede ingresar. Estamos rehenes de la inoperancia de nuestros funcionarios”, agregó.

“No se puede construir destruyendo. Acá durante cuarenta años los anticuarios han construido una imagen, una marca San Telmo, que es conocida mundialmente y hoy por decisiones políticas han dejado que San Telmo se caiga y han permitido la invasión del espacio público de una manera desordenada y anárquica, entonces no interviene la Policía Federal porque dice que no hay orden, no interviene la Policía Metropolitana porque aparentemente no tiene los efectivos necesarios y no hacen cumplir la ley porque dicen que tienen complicidades políticas de uno y otro lado. Acá los vecinos y los comerciantes somos rehenes de la deficiencia de los gobernantes nacionales y de la Ciudad”, protesta el dirigente empresarial.

“De enero hasta ahora cerraron el 40 por ciento de los negocios de antigüedades, artículos de cuero fino y ropa buena”, manifestó Medrano. “A esto lo quieren transformar en una Saladita y lo están logrando. Apelamos al gobierno de la Ciudad para que arregle esto. Hemos estado reunidos con Diego Santilli infinidad de veces. El aduce que no tiene fuerza para hacer un operativo y hacer cumplir la ley. Entonces no sabemos a quién recurrir”.

Entretanto, el titular de la Coordinadora de Actividades Mercantiles (CAME), Osvaldo Cornide, hace tiempo que presenta denuncias, aunque nunca logró que saquen a un solo vendedor ambulante.

La ley vigente es la que lleva el número 4.122 y que prohibe instalar o extender nuevas ferias en la zona conocida como Área de Protección Histórica, que abarca San Telmo. La norma prevé multas de 500 a 1.000 pesos y de 10.000 pesos para los titulares del negocio, aunque el Estado no se ocupa de su cumplimiento.

El gobierno de la Ciudad, que dice priorizar el desalojo de los vendedores callejeros de Once, Avellaneda, Nazca, Constitución y Liniers, no quiere incidentes en tiempos electorales, por lo que deja que las cosas “fluyan”. Lo mismo, tampoco en estos centros de venta ilegal puede mostrar demasiados éxitos.

Mientras tanto, una buena noticia -que no lo es tanto- sacudió el mercado de las antigüedades: los precios de los alquileres bajaron un 50%. El problema es que esto se debe sólo a que las ventas cayeron en un porcentaje similar o mayor.

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