La pobreza parece no tener techo y llegó al 33 por ciento

La pobreza parece no tener techo y llegó al 33 por ciento

Según los datos de la UCA, 1,5 millones de argentinos cayeron en la pobreza en los primeros 8 meses del Gobierno de Cambiemos. La indigencia pasó del 5,3 al 6,9% y la pobreza del 29 al 32,9%.


La Universidad Católica Argentina (UCA) emitió dos informes en los que explica la evolución de la pobreza entre 2010 y 2016 y reveló los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de su última medición en el tercer trimestre del año pasado.

Respecto de la medición previa a la devaluación, que se había realizado en el cuarto trimestre de 2015, 600 mil personas más cayeron debajo de la línea de indigencia y 1,5 millones debajo de la línea de pobreza.

De esta forma, la indigencia pasó del 5,3 al 6,9 por ciento de la población y alcanzó a 2,7 millones de argentinos, mientras que la pobreza creció del 29 al 32,9 por ciento y llegó a 13 millones de personas, de acuerdo con el informe titulado “Pobreza y Desigualdad en la Argentina Urbana 2010-2016” del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

“Estos niveles serían los más altos de los registrados desde 2010 a la fecha”, agregó el reporte. Incluso si las canastas básicas que usa la UCA en la elaboración de estos índices son más bajas que las del Indec (y pueden subestimar la pobreza) pero permiten “priorizar la continuidad de la metodología del período 2010-2016”.

Estos números muestran un aumento respecto de los valores de 2015 y también respecto de los de abril de 2016 cuando la UCA había relevado 6,2 por ciento de indigencia y el 32,6 por ciento de pobreza en línea con los datos arrojados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec que, en el segundo trimestre de 2016, había apuntado tasas del 6,3 por ciento y 32,2 por ciento de personas en situación de indigencia y de pobreza, respectivamente.

“La situación socioeconómica no siguió un derrotero lineal a lo largo del período de los Bicentenarios objeto de análisis (2010-2016). Entre 2010 y 2011 se evidencia una fase de recuperación de la crisis de 2009 a nivel de la demanda de empleo y del consumo, en el marco de una política de ampliación de la cobertura asistencial y previsional. Sin embargo, en la etapa 2012-2014, volvió a evidenciarse un proceso de estancamiento en la generación de empleo y de deterioro social en un contexto inflacionario”, explicó el informe.

“Durante 2015, sin grandes cambios, la falta de inversión, el creciente déficit público y otros desajustes macroeconómicos, habrían puesto a la economía en un callejón sin salida. En la fase reciente -a partir de 2016- las medidas de ajuste económico, el contexto internacional adverso, la política anti-inflacionaria y la rezagada inversión privada y pública habrían agravado el escenario de crisis, aún más recesivo y adverso en materia de empleo y poder adquisitivo para amplios sectores sociales”, agregó.

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De todos modos, el informe reconoce que hubo mejoras en los indicadores macroeconómicos -como ser el nivel de empleo y la baja de la inflación- que podrían haber revertido parte del deterioro social registrado en esos ocho meses.

“Si bien en el segundo semestre se registró una baja notoria en el ritmo inflacionario y, al final del mismo, habría tenido lugar una efectiva recuperación del empleo, hacia el tercer trimestre del año -momento en que aplicó este relevamiento- no se evidenciaban cambios significativos en el nivel de actividad ni en la demanda laboral. Esta situación fue amortiguada, tanto en el segundo como en el tercer trimestre, por actualizaciones establecidas por ley en los montos jubilatorios, pensiones y programas sociales, entre otras medidas compensatorias”, concluyó el informe sobre la pobreza económica.

Pero como la pobreza no es una condición estrictamente económica, sino multifactorial, e incluso en términos económicos está relacionada con la exclusión que generan las diferencias respecto de los demás miembros de la sociedad, el informe de la UCA también contempla la “pobreza relativa” siguiendo la tendencia europea: “desde la perspectiva de pobreza relativa, se considera que una persona es pobre cuando se encuentra en una situación de clara desventaja, económica y socialmente, respecto al resto de personas de su entorno“, definió la UCA.

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“Más allá de leves fluctuaciones en la pobreza relativa, el período analizado (2010- 2016) presenta una tasa promedio cercana al 19 por ciento de hogares (por debajo del 50 por ciento de la mediana de IEAF de los hogares), mientras que en términos de población este indicador ronda el 29 por ciento.

Dada la sensibilidad de este indicador a la distribución relativa del ingreso, sus más bajos valores se registran entre 2012-2014. Pero a igual que en las tasas de pobreza por ingreso, la pobreza relativa crece de manera importante entre 2015 y 2016: de 28,7 a 31 por ciento. De modo tal que las variaciones punta a punta del período 2010-2016 casi no son significativas”, agregó el informe.

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