“Daniel es el único que puede lograr la unidad nacional en 2015”

“Daniel es el único que puede lograr la unidad nacional en 2015”

Cree que el gobernador de la provincia es el único que puede lograrlo y que, pese a validar el 8N, no deja de ser leal a Cristina. Sostiene que a Macri le falta firmeza en su pedido de autonomía


“Vivimos tiempos difíciles, donde hay familias y amigos de toda la vida peleados, distanciados, por política. Daniel será el candidato de la unidad nacional en 2015. Va a llevar tiempo volver a unir a esta sociedad, va a hacer falta mucha paciencia, pero mi hermano es el único que puede lograrlo”, lanzó José “Pepe” Scioli, el hermano del gobernador,  en un  momento -quizá el más revelador- de la charla con Noticias Urbanas.

No parece peleado con la idea de que le formulen preguntas políticas sobre Daniel Scioli; en una palabra, con hacer un poco de traductor del enigmático mandatario bonaerense. Por el contrario, responderá siempre y todo -o casi todo- sobre el dirigente kirchnerista mejor posicionado, después de Cristina Kirchner que, en contraste con la Presidenta, parece haber hecho un master de equilibrista sosteniéndose en ese punto justo entre la distancia y la lealtad.

Con confesas aspiraciones presidenciales, Daniel Scioli sí parece haber tomado nota del 8N y del paro convocado por dirigentes sindicales tan disímiles como el líder de la CGT opositora Hugo Moyano; el titular de la CTA, Pablo Micheli; el titular de la FAA, Eduardo Buzzi, y el dirigente ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero. Días atrás, para el Día de la Militancia y para sorpresa de muchos, pidió “correcciones” al modelo y validó la protesta del 8N, descalificada por el Gobierno. El gobernador sorprendió con la validación de “otra agenda de necesidades” de la gente, distinta a la que sigue la Casa Rosada.

Pepe Scioli es, probablemente, la persona que más conoce Daniel: sus silencios, sus palabras, sus equilibrios. Es por eso que está convencido de que su hermano es el candidato “ideal” para afrontar el escenario dividido e hiperpolarizado que se perfila hacia el 2015.
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-Scioli tuvo un gesto de audacia supremo esta semana, teniendo en cuenta su habitual prudencia y lealtad. ¿Estará escuchando a aquellos que le aconsejan tomar más distancia del Gobierno ahora porque luego será tarde?
-Daniel es siempre el mismo, un tipo previsible. Y el otro día, el Día de la Militancia, fue más Scioli que nunca. El ya dijo que tiene aspiraciones presidenciales, en tanto la Presidenta no logre su reelección…Y dijo lo que pensaba del 8N.

-¿E interpretó que el 8N sepultó la posibilidad de esa reelección?
-No, no lo sé…No quiero ponerme en una posición de intérprete de él. Lo que digo es que Daniel ya en el 13S había señalado la necesidad de escuchar a la gente…La gente ya no tiene reclamos sólo económicos; la agenda es otra, distinta a la de 2001, e incluso a la de 2005 o 2006, y es necesario atenderla. Así de simple.

-¿Qué me cuenta del paro convocado por Micheli, Sobrero y Moyano?
-Piden diálogo y, en un reclamo más puntual, bajar el mínimo no imponible. Reclamos justos, todos. No estoy de acuerdo con la metodología del piquete. Además, Moyano ha apoyado este proceso como pocos. No es justo que no se lo atienda, aunque he estado con él en desacuerdo muchas veces por sus metodologías.

-Moyano apoyó la candidatura de su hermano, ¿qué significado le da a ese respaldo?
-Lógico y razonable. Daniel es peronista, y si se postula como candidato a presidente, es normal que el líder de la CGT lo respalde.

-¿Cómo evalúa la gestión de Mauricio Macri en la Ciudad?
-Debería plantear mucho más intensamente la autonomía de la Ciudad y el traspaso de áreas que son fundamentales para gobernarla. Hoy por hoy se hace lo que se puede, con las áreas sobre las cuales se puede trabajar. Es decir, las que permite el Gobierno. Ahora se hizo cargo del subte, pero estoy seguro de que Daniel se hubiera hecho cargo hace un año del subte. Lo hubiera modernizado. La situación de la Ciudad es muy distinta a la de la Provincia, que tiene una crisis estructural. Con la riqueza de esta Ciudad y su presupuesto, Macri tendría que tener una actitud más firme. Hoy el gobierno nacional tiene la salud, educación, seguridad y medioambiente, cuatro áreas sin cuyo control no se puede gobernar. Por otro lado, hay obras de infraestructura y un préstamo internacional de 3 mil millones de dólares trabado porque la Nación no le da su aval a la Ciudad.

-¿Qué propone usted?
-Es que lamentablemente la calidad de vida de los porteños no va a cambiar hasta que no exista una política metropolitana coordinada entre Nación y Ciudad. En la campaña de 2011 (N.deR.: fue candidato a senador bonaerense por el denarvaísmo), propuse crear tres hospitales en los accesos a la Ciudad para la gente que viene del Conurbano y la Provincia a atenderse a la Ciudad. Pero con este Gobierno, imposible.

-¿Hablan de estas cosas con Daniel? Digo, ¿hablan de política?
-Ahora sí, desde las elecciones de octubre empezamos a hablar.

-Usted antes hablaba de la lealtad de Daniel, y no pude menos que recordar el pensamiento del cristinismo duro, con La Cámpora a la cabeza, cuando califican a Scioli como un traidor en potencia. ¿Cómo se pueden tener visiones tan antagónicas?
-Mirá, yo no voy a confrontar con ese pensamiento y la verdad es que les tengo aprecio a varios muchachos de La Cámpora, que son militantes. Pero no comparto la soberbia y forma que tienen de leer la política. No pueden pretender llevarse puestos a dirigentes con experiencia porque sí. Les falta experiencia, cintura política, y aprender mucho. Daniel siempre fue leal a sus jefes, primero a Menem, luego a Duhalde, y hasta a Rodríguez Saá lo acompañó hasta el final. Con Cristina hará lo mismo. Y es más, va a ser fundamental en 2015 en esta sociedad dividida, donde hay tantos amigos y familiares peleados por razones políticas.

-Dicen que usted también tiene rasgos sciolistas, cuando elude la confrontación. ¿Será algo de familia?
-(se ríe) Se trata de madurez y de no pelearse tanto con la realidad. Cuando uno va creciendo se da cuenta de que hay cosas por las cuales no vale pena discutir porque no cambian…

-¿Qué rol se imagina ocupando en un eventual gobierno de su hermano?
-Uh…falta una eternidad. Ni lo pienso.

-Ah, eso no se lo creo…

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