Cristián Berra bañó con su rabia una oficina de ABSA

Cristián Berra bañó con su rabia una oficina de ABSA

El hombre juntó porquerías durante meses. Se quejó trece veces y no fue escuchado. Finalmente, preso de un ataque de desazón, regó sus líquidos y sólidos aromas por la oficina de sus ofensores. Como consecuencia, ABSA Bahía Blanca debió cerrar sus puertas por 24 horas.


El jugador de fútbol Cristián Berra, delantero del club Sansinena de la liga bahiense, algo alterado por la futilidad de sus reclamos ante la oficina de quejas de la empresa Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima (ABSA), decidió compartir con sus maltratantes un baldazo de los excrementos que proliferan en su hogar, origen de sus amargas quejas.

El martes último, los empleados de la oficina de ABSA en Zelarrayán al 600, de esa ciudad del sur bonaerense, atendían a sus clientes, despachaban sus reclamos y sellaban sus papeles con absoluta normalidad, cuando de repente se abrió la puerta y el desorbitado deportista regó con un balde de boñiga el piso enemigo.

El problema de Berra era, según sus propias palabras, que “me cansé de pagar una persona que me destape la cloaca de forma particular, agarré un trapo de piso y junté lo que rebalsa en mi casa“, aunque, según reconoció, “la protesta es insalubre y no es higiénica, pero es lo que pasa en mi casa“.

Berra arribó raudamente -es un deportista entrenado, no olvidar- a la sede de ABSA, abrió la puerta y arrojó el contenido de un balde que contenía materias cuestionables: detritus, chapuza, deyecciones y aguas servidas originarias de su propio hogar. Luego el sportsman huyó tan raudamente como había llegado y posteriormente su rastro solo pudo ser hallado por la ciencia de algunos expertos periodistas.

Pero las consecuencias de los desvaríos del descontrolado (en esfínteres, se podría decir) deportista tuvieron efectos gremiales. Los empleados de la empresa decidieron suspender la actividad, al menos por el día, hasta que se vayan los efluvios. “Hasta que no se limpie todo esto no se puede trabajar, es nauseabundo. No se puede estar, hasta mañana no se van a poder abrir las oficinas”, se quejó Paulo Mónaco, el representante gremial.

Por otra parte, Gerardo Villalba, gerente de ABSA, expresó que “fue una situación que no se pudo evitar, porque esta persona abrió la puerta, tiró el balde y se fue”, cuestionando quizás la efectividad del goleador, que no pudo ser apresado por los vigilantes defensores de su oficina. “Nunca había pasado una cosa así“, manifestó, para añadir que “la empresa ha reforzado recursos para solucionar estos problemas en toda la ciudad y de a poco se está haciendo, por eso creo que esta no es la forma de expresarse“, cuestionó al distribuidor de excreciones humanas.

De todos modos, Berra había realizado 13 reclamos que nunca fueron resueltos, por lo que su “forma de expresarse”, si bien cuestionable, no se puede decir que haya sido inesperada. “La forma que tuve de expresarme fue ésta porque ni ABSA ni OCABA me dieron respuestas“, respondió el ex atacante del Provercelli de Italia y de Deportivo Español de Argentina, justificando su protesta.

Queda para el final la reflexión sobre los incumplimientos de las empresas que prestan servicios públicos, que a menudo, con una actitud displicente, no evacúan las quejas de sus usuarios, y así provocan que éstos evacúen sobre ellas, con lamentables resultados. Una porquería, hasta un oloroso detritus, podríamos completar, sin temor a equivocarnos.

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