Carlos Campolongo: “No se puede comer cemento, si se tiene la heladera vacía”

Carlos Campolongo: “No se puede comer cemento, si se tiene la heladera vacía”

Entrevista NU al docente universitario, miembro del foro Peronismo XXI y cercano al precandidato presidencial Roberto Lavagna.


Carlos Campolongo, docente universitario, miembro del foro Peronismo XXI y cercano al precandidato presidencial Roberto Lavagna, cree que la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner es un «movimiento táctico» mientras cuestiona al gobierno nacional por el modelo económico, pero también por fomentar la confrontación política.

¿Cómo recibió la noticia de la fórmula Fernández-Fernández?

-Me enteré el sábado, no sabía nada. Me pareció una jugada táctica, por lo tanto sorpresiva, pero quiero ver cómo se desarrolla. No tengo seguridad sobre la estrategia, si va a ser eficaz para lo que pretende Cristina, que naturalmente es ampliar su base a otros sectores. No me interesa tanto el papel de Alberto Fernández, sino lo que pespuntea Cristina. Me da la impresión de que la elección de Cristina depende de muchos factores, hay que ver cómo evoluciona. No hay nada definitivo hasta el 22, cuando se inscriben los nombres. Creo que Cristina puso al frente a Fernández con la finalidad de negociar con todo el espectro del peronismo, sobre todo Alternativa Federal, claramente para lograr una mayor acumulación. Creo que la jugada en sí, hoy por hoy, va a tener un drenaje por izquierda. Y esto va a hacer que pueda haber alguna diferencia con respecto a si iba Cristina de candidata a presidenta, cosa que no sabemos todavía.

-¿Qué piensa de las declaraciones de Fernández sobre revisar las actuaciones de ciertos jueces? 

-Fueron declaraciones que pueden ser interpretadas como un acoso, en especial a los jueces que él nombró. Me parece muy desafortunado.

-¿Qué va a ocurrir con Sergio Massa? 

-Es una incógnita. A mí me da la impresión de que Sergio tenía una expectativa de que él podía ser designado como candidato a presidente, cosa que no se dio. Este es un punto. Pero no me fío de la jugada de Cristina, ni de lo que ocurre en Alternativa Federal, ni en Cambiemos, que tiene conflictivos frentes.

-¿Cómo ve que pueden llegar a decantar esos conflictos internos en el oficialismo y qué consecuencias puede tener en otras fuerzas como la de Lavagna? 

-En lo interno hay quienes no quieren que se presente Macri. Hay que ver qué ocurre con la convención de los radicales. Porque ahí está peleado el asunto. En un momento, dijeron que Sappia no iba a estar, y en ese caso hubiera sido presidida por un hombre de Sanz. Pero los números son lo importante. Y la provincia pesa más en influencia, por la cantidad de congresales que tiene. Hay que ver cómo es el final. Pero está claro que hay voluntarios que quieren acompañar a Lavagna como candidato. Veremos qué pasa. Puede ser que se logre la libertad de conciencia. Es un escenario abierto, dinámico y complejo. Y esto se inscribe en una situación de precariedad económica y social muy fuerte, que va a tener incidencia en las elecciones. Creo que la estrategia que ha aceptado Macri hoy es el diseño que viene desde 2015 en Cambiemos, que tiene que ver con jugadas tácticas que les han dado resultado. No sé si ahora, con este contexto, tienen vigencia. Durán Barba trabaja con un solo elemento, que es seguir con la confrontación. Y si bien creo que la jugada del sábado de Cristina simplifica las cosas, no cierra la grieta. Se está pugnando desde ahí.

-¿Hay posibilidad de un acuerdo entre Lavagna y el Gobierno? 

– Algunos actores quieren llevar a Lavagna hacia el macrismo, cosa que Lavagna y Schiaretti han definido que no va a ser. También hay sectores que quieren abrazar a Sergio. Habrá que ver qué decisión toma él. Pero Lavagna tiene una alternativa superadora, una tercera guía. Salió un documento con un principio de plan de gobierno y hay puntos que destaca Lavagna con preocupación, en especial con el tema del trabajo. Lo expresó recientemente en la Universidad del Salvador: con movilización de recursos, sin la reiteración del ajuste, se podrían producir alrededor de un millón quinientos mil puestos de trabajo en el corto plazo. Creo que hay que esbozar un proyecto de país que excluya el modelo económico de profundizar la desigualdad, de producir despidos como nunca. Un proyecto totalmente diferente del actual gobierno, que está basado en la disgregación, que ahondó los conflictos socioeconómicos. Y si bien Cambiemos y su línea estratégica quieren jugar a cierta emocionalidad asociada, por ejemplo, a la obra pública, me da la impresión de que el electorado no va a aferrarse a la emoción y el marketing electoral, sino a la sencilla idea de que no se puede comer cemento si se tiene la heladera vacía.

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