Qué se conversó en el encuentro entre Putin y Trump

Qué se conversó en el encuentro entre Putin y Trump


La reunión del G20 se pareció bastante a la reunión de un G2 en el cual Estados Unidos y Rusia, pusieron en blanco sobre negro cómo es la mesa chica de las decisiones hoy en el mundo. China fue relegada en este tramo y tuvo -a pesar de su impresionante delegación-, una baja intensidad en su performance. La anfitriona Ángela Merkel logró frenar con mucho empeño y la ayuda de Rusia, el avance político de Emanuel Macron en la conducción de la Unión Europea lo que no es poco para como venía el Galo. Theresa May sólo necesitaba que nadie hablara ni del Brexit ni de ella y lo logró. Se escondió y nadie la encontró salvo en los lugares comunes sin definiciones de importancia. Entre otras cosas levantó la reunión con Mauricio Macri y cero Malvinas.

La reunión no fue ni tan buen ni tan mala para ninguna de las dos partes. La diferencia en la apreciación de los resultados, esta dada por parte del establishment americano y fundamentalmente de las poderosas cadenas mediáticas acostumbradas a la «versión Obama» de estas cumbres, con la presión continua hacia Putin o su ninguneo personal. Mientras esto sucedía, Putin ganaba el espacio (sobre todo en Medio Oriente) que hoy Trump le debe reconocer. El intento de tapar el fracaso anterior con el Rusiagate de Trump, por más extendido que sea en el tiempo no parece ser la solución al problema. Si no la aceptación del mismo. 

La versión acerca de la Cumbre como así también la de la reunión de los dos líderes a la que arriban los grandes medios, denostan a Trump como un Presidente débil, ningunean la reunión como si de poco hubiera servido y fuera solo una comedia entre populistas, y causa algo de estupor la falta de información u omisión de lo allí acaecido.

El tema del cese al fuego en una zona no tan caliente de Siria fue lo que formal y públicamente acordaron Donald Trump y Vladimir Putin. Y la famosa negación de la intervención en las elecciones. Pero la conversación de dos horas y cuarto fue bastante más abarcativa.

Los acuerdos de Rusia y USA

La OTAN se involucrará mucho más en Ucrania, y eso le restará autonomía a Poroshenko en su cruzada anti rusa. Deberá ir al pie de las decisiones del colectivo europeo que es para Rusia, más poderoso pero más confiable. Lo que parece un avance anti ruso de la UE es en realidad un freno a las locuras que podría proponer Ucrania desatando un lío grande para toda la región. La OTAN no poblará de misiles ni de armas de destrucción masiva la región limítrofe de Ucrania con Rusia y administrará de manera rigurosa pero no imprevisible ni traicionera. No se habló ni de Crimea ni de las zonas autoproclamadas libres (Donetsk y Lugansk), lo que le simplificó al máximo el planteo de Putin.

Trump se floreó en Polonia con el sistema Patriot antimisiles que le entregó a ese país de profundo sentimiento antiruso, lo que fue adornado con un discurso fuerte sobre «la amenaza rusa». Además para fortalecer su imagen, ese fue su único paso previo a Hamburgo y un símbolo que tiene ganas de tener nuevos amigos -y clientes- en el Viejo Continente. De ese modo calmó un poco en frente interno en su país y también a algunos socios que no le caen en la UE.  La estrategia fue diseñada para esta cumbre por Henry Kissinger, la voz más escuchada por Trump para grandes ligas. 

Venezuela que era ( y es) un gran problema para los Estados Unidos, a partir de Hamburgo quedó en manos de Rusia y de Putin más exactamente. Rosneft seguirá comprando influencia en PDVSA que se transformarán en acciones de CITGO una empresa que opera refinerías oleoductos y plataformas en Estados Unidos. Es una de las razones por las que los republicanos se quieren «inmolar» en la lucha interna con Trump ya que metió de lleno a los rusos en el negocio petrolero americano. Astuto Putin, sugirió a Maduro la libertad domiciliaria de Leopoldo López para distender el clima justo cuando él se empieza a involucrar personalmente. Ayer Putin habló por teléfono con Maduro y tras una combinación de ajedrez entre el Patriarca Ruso Kiril y nuestro Papa Francisco, los obispos venezolanos salieron a criticar al ala más dura de Nicolás Maduro por su accionar violento y contrario a la paz. Rusia quiere poder (y dinero) en la zona pero no comprar problemas.

Simétrico, como siempre, el líder ruso enrocó con Estados Unidos a Venezuela por Polonia en el tablero mundial, lo que dejará a Cuba un poco más descubierto dentro de Centroamérica donde ahora la prioridad pasa a ser Nicaragua, con base, armamento pesado y laboratorio incluido.

Mientras Europa y la OTAN deambulan buscando un plan propio que no dependa tanto de el ex súper aliado y financista estado norteamericano, la decisión igual es resistir juntos contra Rusia aunque saben -y lo vieron en primer plano en el G20- que  a veces dos pueden más que dieciocho. Merkel para frenar a Macron no tuvo otro remedio que decir públicamente que el gas más barato para la industria y los hogares europeos es el que viene de Rusia, dejando en una posición incómoda a más de la mitad del continente que lidera.

Trump siempre tuvo miedo de que Putin lo ninguneara en el G20 habida cuenta de la experiencia y tradición internacional del accionar ruso en estos eventos. Miles de contactos previos, dieron esa sensación, aunque finalmente no se concretó. Todo lo contrario. Desde el inicial y nada frío apretón de manos, todo fue un torrente de acuerdos y discusiones no públicas que opacaron al resto de mandatarios del grupo.

Los incidentes sirvieron – a pesar de la lejanía en la que se desarrollaron-  para completar de manera incesante las páginas de los portales y los diarios que poco pudieron sacar en limpio de esto que hoy les cuenta Noticias Urbanas acerca del único diálogo estratégico que se vivió en Hamburgo. Final del primer capítulo en el que China, Japón y Europa tienen trabajo pendiente para llegar a Argentina el año entrante un poco más armados.

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