La novela del kirchnerismo bonaerense, con final abierto

La novela del kirchnerismo bonaerense, con final abierto

Anoche estallaban las versiones en el FpV, desde que habría una nueva renuncia de un candidato a postularse hasta que Espinoza podría ser el vice de Domínguez. El efecto Randazzo.


Poco acostumbrado a que las desavenencias internas sean expuestas en los medios –menos que menos cuando son por contrariar a la Presidenta-, el kirchnerismo está en estado de ebullición desde el martes a la noche, cuando se conoció la fórmula Scioli-Zannini y comenzó la especulación sobre el futuro bonaerense del ministro Florencio Randazzo.

Tras su renuncia a ser candidato a la gobernación, la tormenta de versiones recibió más combustible con la cumbre en Olivos de los precandidatos Julián Domínguez, Aníbal Fernández y Fernando Espinoza. El jefe de Gabinete fue luego el encargado de informar que él y sus dos rivales podrán competir en las PASO.

¿Pero es tan así? “Cristina les ratificó que siguen en carrera, nada más. No se puede descartar que no sugiera otro baño de humildad”, explicó a Noticias Urbanas una fuente del kirchnerismo duro. En rigor de verdad, la Presidenta se vio forzada a mostrar que quienes querían competir podían hacerlo.

En un gesto inusual, en la página oficial de Facebook de Cristina se publicaron los dichos del jefe de Gabinete aclarando que “todo el que quiera participar de las PASO puede hacerlo”. Llama la atención los cientos de mensajes de decepción y repudio en Facebook contra la Presidenta por el supuesto impedimento a Randazzo para competir (esa reacción motivó que el ministro aclare vía Twitter que nunca le pidieron que baje su candidatura).

Para un movimiento como el kirchnerismo, en el que Cristina es prácticamente una deidad y cuya jefatura es acatada en forma indiscutible, el “no” de Randazzo a ir a la Provincia descolocó a más de uno. Pero ante todo, la bronca del cristinismo puro con el ministro es por el precedente que sienta y que, ahora, obligó a dejar fuera del esquema al mítico “Wado” de Pedro sino que desordenó la situación en Buenos Aires a menos de 48 horas del cierre de listas más importante de los últimos 12 años en Argentina.

Porque tres candidatos que debían asumir que su hora no ha llegado, como es el caso de Domínguez, Fernández y Espinoza, debieron ser legitimados para evitar que la crisis se propague, pero nadie descarta un reacomodamiento sutil de la situación.

Fuentes del FPV bonaerense recuerdan que la relación entre el jefe de Gabinete y el intendente de La Matanza no es buena, por lo que la primaria podría tornarse hostil. Más aún, las chances de que Espinoza sea compañero de fórmula de Domínguez comienzan a crecer, como una solución pragmática para una interna en la que sobra gente.

Otro nombre que había sonado como vice del presidente de la Cámara de Diputados era el intendente Patricio Mussi, aunque estaría desactivado y volcado a ser reelegido en Berazategui. Retomó fuerza ayer el nombre del director del Anses, Diego Bossio, quien mide mejor que los tres candidatos que quedan en pie, vale recordar. Pero Bossio tiene sólo 36 años y desde la Rosada prefirieron sugerirle que vaya a disputar la intendencia de Tandil (algo improbable que ocurra).

Así como están las cosas, la única interna kirchnerista en agosto próximo sería la de la fórmula para gobernador, porque habrá lista única para diputados nacionales por la Provincia y también para legisladores bonaerenses en las ocho secciones. Pero esta historia promete un final abierto hasta última hora.

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