La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aprobó el uso del lenguaje inclusivo

La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aprobó el uso del lenguaje inclusivo

Además, se pidió a la Subsecretaría de Políticas de Género que “instrumente acciones de capacitación y difusión” sobre el tema.


A través de un comunicado emitido por el Consejo Directivo, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) aprobó el uso del lenguaje inclusivo en “cualquiera de sus modalidades como recurso válido en las producciones realizadas por estudiantes de grado y posgrado”. Además, se pidió a la Subsecretaría de Políticas de Género que “instrumente acciones de capacitación y difusión” sobre el tema.

La resolución que lleva la firma de la Decana de la institución, Carolina Mera, fue aprobada por el Consejo Directivo el pasado 2 de julio y comunicada este miércoles.

En sus fundamentos, el órgano indicó que “en los últimos años se han producido en distintas partes del mundo y en nuestro país importantes avances en materia de derechos de las mujeres, la diversidad sexual y de género”. Pero, no obstante, “para que la igualdad jurídica se traduzca en igualdad efectiva, es necesaria una profunda transformación en las prácticas sociales”.

Asimismo, indicó que “el lenguaje con el que nos comunicamos y relacionamos reflejan desigualdades entre los géneros”, y que “los instrumentos administrativos y de gestión de la Facultad conservan expresiones que no han sido actualizadas contemplando a los sujetos de derecho reconocidos en los últimos años”.

De esta manera, al resultar necesario que “las dinámicas y culturas institucionales acompañen esas transformaciones y fomenten el fortalecimiento de la democracia”, el Consejo resolvió reconocer el lenguaje inclusivo y encomendar a la Subsecretaría de Políticas de Género de la Facultad que, a futuro, “instrumente acciones de capacitación y difusión” al respecto.

El debate acerca del uso del lenguaje inclusivo se instaló en el debate público argentino sobre todo a partir del 12 de junio de 2018. Mientras 11 colegios porteños estaban tomados en la vigilia de la discusión por la legalización del aborto en la Cámara de Diputados, Natalia Mira, vicepresidenta del centro de estudiantes del Carlos Pellegrini, usaba con soltura el lenguaje inclusivo en un móvil televisivo.

Su uso continuó aumentando progresivamente a lo largo de los meses, sobre todo en ámbitos estudiantiles. Un ejemplo ilustrativo es el hecho de que las rectoras de los dos colegios dependientes de la UBA, el Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini, Valeria Bergman y Ana Barral, habilitaran este año el uso del lenguaje por parte de los profesores si es que así lo desean.

La magnitud de la conversación ha hecho que el lenguaje inclusivo se convierta también en un tema de consulta recurrente ante la Real Academia Española.

A finales del año pasado, la institución, junto con la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) dieron a conocer su primer manual de estilo del idioma español, donde rechazó el uso del lenguaje por “innecesario”. Tampoco admitió los duplicados: “los argentinos y las argentinas”, por ejemplo. “El problema es confundir la gramática con el machismo”, expresó el director de la RAE Darío Villanueva entonces.

No obstante, el nuevo director de la institución, Santiago Muñoz Machado, expresó este año a Infobae que “la RAE no impone nada” y que “no modifica las prácticas del pueblo, lo único que hace es corregirlas”. Además, Machado dejó en claro que si fuera el caso de que el lenguaje inclusivo “se consolida, se estabiliza, el uso se hace habitual, se hace general, la RAE estará muy contenta de incorporarlo”.

En tanto, el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, tampoco se mostró en contra de su uso. En el Congreso de la Lengua que tuvo lugar en marzo de este año en Córdoba, dijo que “la discriminación social está presente en el orden lingüístico, por lo que el problema del lenguaje es también un problema social”.

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