Liliana Mazure: “Hoy la gente se puede amar libremente”

Liliana Mazure: “Hoy la gente se puede amar libremente”

Por Horacio Ríos

Resalta la labor del Congreso en los últimos años y leyes como la del Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género. “Hemos recuperado mucha felicidad”, dice esta candidata, segunda en la lista K.


Se lo toma con humor, y esa sonrisa no la abandona casi en ningún momento. “Cuando volví del exilio en México, uno de los estigmas que me quedó fue que vivo tres años en cada lugar y luego me mudo”, relatará entre risas, como si esa dolorosa inestabilidad fuera moneda corriente.

Liliana Mazure contará luego que su infancia y su adolescencia transcurrieron, “desde primer grado hasta quinto año en el Colegio Sagrado Corazón, que está en avenida La Plata y Rivadavia”. Su corazón, entonces, quedó un poco repartido entre Almagro –donde vivió– y el barrio de Caballito.

Su segundo lugar en la lista de diputados nacionales por la Ciudad del Frente para la Victoria permite avizorar su llegada al Congreso –a no ser que una catástrofe electoral arrase con el kirchnerismo–, para lo cual deberá abandonar la presidencia del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (Incaa) que ejerce actualmente.

Mazure proviene del mundo del cine. En 2006 fue productora de la película del mexicano Paul Leduc, Cobrador: In God We Trust, en la que Peter Fonda interpreta a un asesino serial que alterna entre Miami y Buenos Aires. También produjo en 2004 la película del brasileño Ruy Guerra La mala hora, sobre un cuento de Gabriel García Márquez.

En 2000 filmó Van Van. Empezó la fiesta!, sobre el legendario y popular grupo cubano que revolucionó la salsa y ganó un Grammy sin abandonar Cuba. En 2007 se estrenó 1973. Un grito de corazón, un documental ficcionado sobre el peronismo y la militancia posteriores a 1955.

La cineasta trabajó también en otras obras, como la película de animación La nariz, sobre un cuento de Nikolái Gógol; Tito el Elefantito; Caleidoscopio y La persecución de Pancho Villa, y fue productora general del Bafici 2001 y del Festival de Mar del Plata 2004.

–De ser electa diputada, ¿sería la política cultural el tema principal del que se ocuparía?

–Sí, por supuesto. Esto más allá de los trabajos que podamos encarar con los compañeros legisladores del Frente para la Victoria, junto a los cuales me siento muy orgullosa de formar parte de este Congreso de la Nación, que no es el mismo que el de doce años atrás. Este es un Congreso que ha brindado realmente herramientas a los argentinos con la sanción de leyes que se hicieron instrumento para la inclusión, para la recuperación de derechos, para la igualdad, para tener oportunidad de que nos amemos más. Hoy, gracias a las leyes aprobadas por este Congreso, hay gente que se puede amar libremente, más allá de su condición; otros eligieron su identidad; además se ha recuperado el dinero que les correspondía a nuestros mayores. Hemos recuperado mucha felicidad y eso es lo que me importa, porque creo que la felicidad está íntimamente ligada con la cultura.

–¿Cómo evaluaría usted la gestión de Mauricio Macri?

–Creo que, fundamentalmente, hablando siempre desde el lugar de la cultura, las políticas públicas de la Ciudad tienen que ver con las reglas del mercado. Entonces, nos hemos convertido todos en mercancías y en consumidores y todo ha mutado en un gran negocio: el negocio inmobiliario, el negocio del transporte, el negocio de la cultura, que se transformó en el negocio del espectáculo. Todos esos son negocios válidos, en su justa medida y en su justo lugar, pero no cuando son solo para unos pocos y se facilitan desde el Estado.

–Los que buscamos entender la política –muchas veces sin lograrlo del todo– vemos que el piso del Frente para la Victoria se mantiene más o menos constante en las encuestas para las elecciones legislativas de octubre y no cae. ¿Ustedes, que viven en el microclima de la política, cómo perciben esta circunstancia?

–Vemos lo mismo. El piso se eleva, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, adonde pensábamos que iba a haber otra realidad, pero ahora, que caminamos mucho la Ciudad y que nos identifican políticamente, la reacción de la gente es muy positiva. Creo que la gente va percibiendo cómo se han derramado sobre Buenos Aires los beneficios de las políticas nacionales. Por ejemplo, el presupuesto de la Ciudad aumentó desde 11 mil millones en 2007 hasta los 40 mil millones en 2013, y esto tiene que ver en especial con la recaudación por Ingresos Brutos, que evoluciona junto con un movimiento económico que no existía hace seis o siete años. Desgraciadamente, los porteños ven que en la Ciudad esto no se refleja ni en las políticas ni en la vida cotidiana. La Ciudad es portadora de una diversidad maravillosa, pero esa diversidad se ha convertido en atomización. Esto tiene que ver con la ausencia de políticas públicas, que deberían transformar esta diversidad y convertirla en parte de la identidad de los porteños. Esto ocurre en especial por la ausencia de una política cultural.

–Dígame un punto clave para gobernar mejor la Ciudad, para hacerla más inclusiva.

–El tema de las comunas, que quedaron al revés. Debían crearse para que fueran el lugar en el que los vecinos tuvieran una oportunidad de participar, de ser protagonistas de lo que pasaba en cada uno de esos barrios, de opinar, de quejarse, de llorar y de festejar, y nada de eso sucedió. La conclusión hoy es exactamente la contraria a lo que se esperaba. Nos han convertido en un número, nos desdibujaron los nombres de los barrios y aquí estamos todos en un sálvese quien pueda.

Entre el Incaa y el Congreso

• Nació en Buenos Aires, el 21 de enero de 1950.

• Es egresada de la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano”.

• Debió exiliarse en México a causa de su militancia política, por la cual fue perseguida, con la gravedad que eso implicaba en la Argentina de los 70.

• Obligó a bailar a todos con su película Van Van. Empezó la fiesta!, en la que cuenta la historia del grupo de salsa cubano formado en 1969, que lidera desde entonces el contrabajista Juan Formell.

• En 2012 se estrenaron en las salas de cine de nuestro país 145 filmes nacionales y 194 extranjeros. Nunca se había alcanzado antes esa cifra.

• Mientras vivió en México dirigió varias películas, entre ellas La persecución de Pancho Villa.

• También en el país del norte comenzó a filmar películas de animación como El cumpa Clodomiro y Nicotina.

• Maneja un presupuesto de 300 millones de pesos al año.

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