Cuánto le queda de vida a la industria del turismo

Cuánto le queda de vida a la industria del turismo

NU consultó a importantes actores de la industria para que analicen el presente y definan el modo de subsistir en estas condiciones.


¿Cuánto más puede sobrevivir la industria del turismo argentino? El Gobierno nacional ha adoptado más auxilios económicos que benefician a este sector, pero un balde de agua no apaga el incendio.

Noticias Urbanas consultó a algunos de los principales operadores de agencias de viajes, a hoteleros y a otros sectores relacionados con la actividad, para saber en qué situación se encuentran y cómo surfean la llegada de la segunda ola de coronavirus y su consecuente deterioro comercial.

La industria del turismo ya transitaba un camino sinuoso desde, al menos, el año 2019, cuando una serie de adversidades la dejaron casi en punto muerto. Entre éstas se pueden contar la crisis cambiaria y la escalada del dólar, la incertidumbre por las elecciones presidenciales, la reaparición del cepo cambiario y el impuesto PAIS, que fueron acompañados por una inflación mayor al 40% interanual, la quita de comisiones a agencias de viajes por la venta de pasajes de Aerolíneas Argentinas, entre muchas otras.

Sin embargo, el 2020 no mejoró al declararse a nivel mundial la pandemia de Covid-19, que provocó una cadena de cierres de fronteras y cuarentenas estrictas. Esto llegó en un momento de vulnerabilidad para la industria, a la que generó, no solo un parate total en las ventas de viajes, sino que también coexistieron con la cancelación y postergación masiva de los pocos viajes o servicios turísticos que ya estaban contratados. Así, pasaron nueves meses hasta que, tímidamente, el turismo otra vez tuvo luz verde para reactivarse en algunas regiones del país.

Ahora, con estas heridas a cuestas, las agencias de turismo, los hoteles, los establecimientos gastronómicos y los comercios relacionados con esta actividad, se enfrentan al abismo del rebrote, que traerá nuevas restricciones de circulación, una mayor pérdida adquisitiva por parte de la población, que no se condice con el aumento exuberante de los precios.

El broche de oro: una de las ayudas económicas que el Ejecutivo les había brindado a las Pymes y autónomos eran créditos a tasa cero, que a estas alturas comienzan a vencer y a convertirse en más deudas.

 

Agencias de viajes

El 90% de las agencias de viajes se dedican al turismo emisivo, es decir, a vender paquetes y servicios a argentinas/os para viajar fuera del país, según confirmó a NU Alejandra Barzani, presidenta de la Asociación de Agentes y Agencias de Viajes Pymes Argentinas, quien expuso a este medio la opinión y la experiencia de 17 agencias de viajes.

Como conclusión a sus respuestas, se desprende un dato alarmante: la mayoría está sobreviviendo con ahorros propios y alegan no sólo “agotamiento” económico, sino también “mental”. A los ahorros se suman “changas en otros rubros” y la venta de bienes personales.

Todas las agencias consultadas han coincidido en que el clima en el sector y las expectativas en el mediano plazo son pesimistas, resguardando algo de optimismo para el largo plazo, en especial después del invierno.

Ante la pregunta sobre qué necesitan para sobrevivir, mencionaron: “reglas claras para operar y comercializar”, “acuerdos más certeros con líneas aéreas”, “subsidios en vez de créditos” por parte del Estado, “más exención de impuestos (autónomos, monotributo, IVA, ingresos brutos, ganancias…)” y “una nueva ley de turismo”.

La mayoría asegura que no cuentan con reservas para la temporada de invierno aún y se han visto obligadas a reducir su estructura. A esto se le agrega la cancelación de los viajes estudiantiles. En tanto, en las agencias que se dedicaban al turismo receptivo (captar turistas extranjeros), “no ven posibilidades para poder trabajar” y han tenido que virar al turismo doméstico para subsistir.

Las agencias consultadas fueron Silmare viajes (Santa Fe), Magallanic Nature Tours (Tierra del Fuego), San Carlos Viajes y Turismo (Santa Fe), Arribato Viajes y Turismo (prov. Buenos Aires), Casual Tour (CABA), Caramico Viajes (Neuquén), Nivel Up Roldán (Santa Fe), Juvat Viajes (CABA), Alfonsina Capria (Provincia Buenos Aires), Chennai Viajes (Santa Fe), City & Beach (Córdoba), Vas Viajes (Santa Fe), Peperinatur (Córdoba), Taiyo Viajes (Provincia de Buenos Aires), Exdel Turismo (Tucumán), Violet (Provincia de Buenos Aires) y Lucky Tour (CABA).

Entre ellas han coincidido en que unas 500 agencias han tenido que cerrar, dadas las complicaciones ocasionadas por la pandemia.

 

Hotelería

Los hoteles corren con la misma suerte que las agencias de viajes. Pero para conocer su situación, este medio consultó a Víctor Correia, gerente de Lucania Palazzo Hotel (Comodoro Rivadavia) y directivo en la Asociación de Hoteles a nivel nacional y de la región patagónica.

Correia indicó que en la Patagonia “muchos hoteles han cerrado, otros permanecen con personal suspendido, quienes se encuentran en sus casas cobrando el 75% del salario”, pero alertó que “la situación es sostenible por algunos meses más, pero no se podría pensar en otra temporada (ballenas, entre junio y diciembre o esquí) sin turistas. Eso equivaldría al cierre de muchos más hoteles”.

Las reservas de turistas en esta región aún son nulas y ante esto el hotelero sentenció que “en cuanto a turismo, la visión puede ser optimista, pero esto depende de las decisiones del Gobierno. Sin apertura y sin conectividad no hay futuro posible. Sin ayuda del Gobierno, es probable que cuando se retome la conectividad, los hoteles y demás empresas relacionadas al turismo estén cerradas o fundidas”.

La hotelería es uno de los sectores que, incluso antes de la pandemia, más se ha quejado de la fuerte presión impositiva que la azota, superando en muchos casos el 60% de la recaudación del establecimiento. Y más se acrecentó esta demanda de los hoteles al proliferar los alojamientos informales, que proponen tarifas más amigables, posibilitadas por no tributar. La famosa “competencia desleal”.

Por eso, Correia hizo hincapié en que si bien la ayuda del Ejecutivo fue “positiva”, es imperativa una mayor presencia del Estado para evitar la quiebra de más hoteles que “sobreviven contrayendo deudas, préstamos y con una proyección de posible recupero a más de cinco años”, siempre y cuanto “para mitad de año la actividad comience a crecer”.

“Los 6 meses que duró el ATP, además de los préstamos a tasa baja o cero fueron positivos, pero somos conscientes de que los préstamos hay que pagarlos de todas maneras y sin recaudación no se puede. Hoy los pocos ingresos existentes son para pagar salarios”, expresó el dirigente, para agregar que “por otro lado, el ATP finalizó en diciembre y el Repro es de $12.000, un monto irrisorio en relación a un salario”.

Sin embargo, también aclaró que muchas empresas no lo cobraron “porque, por supuesto, en marzo de 2020 estaban cerradas y en marzo 2021 hubo un 10% de aumento en la recaudación”, entonces “al superar la recaudación de marzo de 2020, Anses consideró que la empresa ya tiene ganancias” para autoabastecerse y dio de baja los subsidios.

Consultado sobre qué requiere este rubro para surfear esta segunda ola, el directivo de la AHT fue claro: la restitución del ATP, créditos a más largo plazo sin intereses o no reembolsables, retomar conectividad aérea con los destinos turísticos, fomentar el turismo interno con un programa de PreViaje “mucho más tentador” y con más opciones, colaboración por parte del Gobierno con la promoción de los destinos y la reapertura de fronteras, “en especial las regionales”.

“Los 6 meses que duró el ATP, además de los préstamos a tasa baja o cero fueron positivos, pero somos conscientes de que los préstamos hay que pagarlos de todas maneras y sin recaudación no se puede. Hoy los pocos ingresos existentes son para pagar salarios”. (Victor Correia, directivo de la AHT)

Autónomos y Pymes

La mayoría de los comercios dedicados al turismo son Pymes y autónomos. No se trata sólo de grandes empresas multinacionales o aerolíneas, grandes cadenas de hoteles o de transporte, sino de familias que dirigen una agencia de viajes, o una estancia donde reciben a pasajeros para pasar un día de campo, un restaurante, un barcito, una agencia o empresa local que realiza excursiones dentro del destino o una empresa de eventos dedicada al turismo de reuniones en Comodoro Rivadavia, tal como es el caso de Marcelo Degrandi, quien también relató a NU su experiencia: “Mi empresa (una micropyme) en 2019 facturó $7 millones y en 2020 no creo haber llegado a los $100 mil”.

El contraste de las cifras dadas por Degrandi refleja “la total crisis económico-financiera” que atraviesa toda la industria del turismo. “El clima es totalmente pesimista y lo digo desde el total conocimiento, ya que mantengo permanente comunicación con agencias de viajes y colegas del rubro”, aclaró el emprendedor turístico.

La historia de la hotelería y agencias de viajes se repite en otros rubros de esta industria. “Las ayudas del Gobierno no alcanzan. El ATP fue una medida paliativa que, si bien no era suficiente, era mucho más de lo que contamos actualmente. Muchos adquirimos créditos cuyos pagos aún no podemos afrontar”.

“El sector turístico de eventos está igual o incluso peor que el del turismo tradicional”, cierra el entrevistado.

Pero con serias complicaciones corren también los establecimientos gastronómicos, en especial de las zonas afectadas por las nuevas restricciones del Gobierno. Desde la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) emitieron un comunicado expresando su rotundo desacuerdo con la medida oficial y anunciaron: “Sin ayuda del Gobierno, nos caemos todos”.

Asimismo, desde sus redes sociales informaron que las autoridades se encuentran considerando las ayudas solicitadas por la entidad.

 

La relevancia de la industria

El turismo aporta “1.100.000 puestos de trabajo de forma directa o indirecta”, indicaba a este mismo medio el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías, en entrevistas anteriores. Y es que “industria turística” abarca incluso a los mozos y camareras, el botones que carga valijas, la artesana de la plaza que vende souvenirs, la persona que alquila las bicis en un destino, el personal de limpieza en un hotel. Así, de forma también indirecta, el turismo retroalimenta otros rubros comerciales, y lo hace de forma federal, beneficiando a economías regionales cuya subsistencia depende, en muchos casos, exclusivamente de la industria.

En la misma línea, cabe destacar también que el turismo receptivo es la forma más directa y fidedigna del ingreso de divisas al país.

El turismo no es sólo una actividad ligada al ocio, es una actividad esencial que, se entiende, aún por razones ligadas a la seguridad y la salud pública, que no puede ser puesta en marcha de forma ideal, pero que sí necesita ser salvaguardada hasta ese momento.

El Gobierno, antes de la llegada de la segunda ola de contagios, había dejado en claro que cuando llegara el momento de liberar restricciones y se produjera la reactivación comercial y económica, el turismo sería uno de los medios principales para lograrlo.

La situación hasta ese momento culminante avanza y retrocede, según ataca el virus, pero la “espera” de este sector está próxima a su límite. Auxiliar o perecer, esa es la cuestión, porque junto a esta industria se desploma el resto.

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