Todas las claves técnicas detrás de la muerte del fiscal Nisman

Todas las claves técnicas detrás de la muerte del fiscal Nisman

El licenciado en Seguridad, criminólogo, metodólogo en Investigación Científica, perito mecánico armero y profesor instructor de tiro; Marcelo Soriano, explicó cómo se hacen las pericias.


Hasta el momento, mucho se ha dicho y opinado sobre cuestiones técnicas y periciales en lo concerniente a las causas de la muerte de Alberto Nisman. Intentaré dar algunas respuestas sobre las cuestiones técnicas y posibles métodos de investigación científica para el caso en cuestión.

Mecánica del disparo

El arma corta o de puño es una pistola semiautomática, simple acción, marca Bersa, calibre 22L. Su operación se simplifica diciendo que, una vez introducido el cartucho en la recámara del cañón, encontrándose el martillo “montado”, sea manualmente o porque queda en esa posición a partir del accionamiento de la corredera, sin seguro, el arma se encuentra en condiciones de ser disparada.

Accionada la cola del disparador (gatillo), libera el fiador, el martillo cae por acción del resorte impulsor, golpea la aguja percutora, que es impulsada contra el culote de la vaina del cartucho, provocando el disparo. Por principio de acción y reacción, la energía producida por la deflagración de la pólvora en el interior del cartucho hace que el proyectil lo abandone y comience su recorrido por el interior del cañón hacia la boca. La vaina retrocede –en sentido contrario al proyectil–, empujando la corredera hasta que el culote golpea contra el eyector, produciéndose la expulsión por la ventana de la vaina y restos de componentes de la pólvora, el fulminante, el proyectil y la propia vaina. Todos estos elementos son los que se intentarán encontrar en la pericia posterior.

Pericia balística

Habiéndose establecido que el proyectil –recuperado en la autopsia– ha sido disparado con el arma encontrada en el lugar del hecho, resta establecer si la muerte se produjo por mano propia. Existen tres métodos para buscar rastros de pólvora en la mano de quien se presume dispara un arma de fuego. Estos son: a) “test de la parafina”. Las manos son recubiertas con una película de parafina. El objeto es intentar recuperar restos de pólvora (nitritos) que, luego, podrían ser visualizados por el uso de difenilamina; b) apósitos humedecidos con ácido nítrico diluido, con el propósito de determinar la presencia de bario y antimonio, mediante análisis por activación neutrónica o espectrofotometría de absorción atómica; c) “barrido microscópico electrónico” complementado con rayos X. Se utilizan unos discos adhesivos para levantar partículas microscópicas de residuos que, luego, se analizan en el microscopio electrónico.

Ha de tenerse en cuenta que no en todos los casos la deflagración de la pólvora que sale del arma deja residuos en la mano o las ropas de quien dispara. En este orden de ideas, lo prudente será, luego de intentar obtener las muestras en el lugar del hecho, proceder a cubrir la mano del cadáver con bolsas de papel –las de plástico o guantes de goma pueden producir condensación, humedad y lavado de la piel– para, posteriormente, realizar estudios más profundos en laboratorio.

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