Romper la hegemonía mediática: otra lucha de las organizaciones sociales

Romper la hegemonía mediática: otra lucha de las organizaciones sociales

Para esto, conformaron En Marcha, un espacio político que nuclea organizaciones sociales y pondrá en agenda nuevos temas sociales.


Las organizaciones sociales son un fenómeno relativamente reciente, que tuvo su nacimiento a finales de la década de los 90. Y su juventud queda más expuesta aun al mencionar que recién en el Gobierno de Mauricio Macri desarrollaron su faceta opositora.

No es que no existieran entonces críticas y oposición, en algunos casos, a políticas del kirchnerismo, pero fue bajo su ala que se consolidaron como lo que son hoy: una potencialidad política, y no solo social.

Estos actores toman cada vez más visibilidad en las calles pero lo difícil es penetrar la hegemonía de los medios de comunicación hegemónicos más importantes del país.

Es por esto también que las organizaciones sociales formaron “En Marcha”: “Es un espacio político en el cual confluimos distintas organizaciones políticas, sociales, feministas, culturales, que venimos caminando juntos desde fines del 2015 y que coincidimos en la necesidad de construir una propuesta alternativa al neoliberalismo que encarna crudamente el actual gobierno de Cambiemos”, cuenta a Noticias Urbanas Sebastián Demiryi, responsable del Movimiento Evita CABA.


El lanzamiento de este espacio se realizó en Ferro el pasado mes, tiempo suficiente para verificar el espacio que los medios hegemónicos le dieron al acto. Sin embargo, no se trata de una plataforma menor, ya que está compuesta por Libres del Sur, Partido del Trabajo y el Pueblo (PTP), Unidad Popular, Izquierda Popular, Vamos (Patria Grande), Seamos Libres y el Movimiento Evita.

“Dada la particularidad de la situación política, había que armar un acuerdo entre fuerzas para aquellos sectores que no están articulados en los dos polos del arco político: kirchnerismo y antikirchnerismo. Escuchar y levantar el programa del movimiento popular en una plataforma política es nuestra razón de ser”, explicó a NU Franco García Delavalle, referente del Movimiento Popular La Dignidad y disertante en la presentación de En Marcha. “Se trata de un espacio que permita colocar el programa de los distintos reclamos sociales en la política”, completa.


Actores del porvenir

Las organizaciones sociales representan la “agenda temática” que los partidos políticos tradicionales “no abordan”. Por eso, el próximo 28 de julio este espacio realizará una actividad -posiblemente- en la Universidad de San Martín donde se discutirán 6 ejes del programa político de En Marcha: Economía Popular, Feminismo, Estado y Democracia, Buen Vivir, Soberanía y Modelo Productivo y Desigualdad.

En sintonía con lo dicho por Delavalle, Demiryi opinó: “En Marcha se plantea como un aporte a la reconstrucción del movimiento nacional con la unidad como eje pero no desde una mirada nostálgica de experiencias anteriores sino a partir de construir una agenda de futuro apoyada en las problemáticas de la Argentina en el siglo XXI”.

Acto seguido, marcó que la “concentración y la extranjerización de nuestra economía” queda como contraste de “millones de trabajadorxs de la economía popular” que quedan excluidos del mercado de trabajo con derechos: “Ellxs son el principal problema a resolver en nuestro país y no podemos pensar la solución a esos problemas pensando en una Argentina y en un capitalismo como fue el de los 50 que no existe más”.

Continuando esta línea, Delavalle resaltó el aporte diferencial de los movimientos sociales a este propósito: “El problema político de los próximo 20/30 años será el desempleo. Cada crisis social que pasa la Argentina, como la del 89 y el 2001, deja una porción cada vez más grande en la pobreza estructural que no se reconvierte al sistema productivo. Es decir, esos cupos de personas que van quedando fuera del sistema es acumulable. Y por eso aparece una herramienta como la CTEP que se legitima, y En Marcha para continuar visibilizando esta situación”.

Cocción en la actualidad

Estos movimientos sociales mantienen la bandera de la modernidad y del progresismo, por lo que aun en su interna deber terminar de cocer algunas cuestiones: la llegada del feminismo que llegó para reconceptualizar los conceptos de poder y libertad, de lucha popular; y por otro lado, las diferencias generacionales. Algunos dirigentes con experiencia y con un nombre construido política y públicamente pecan de “desactualizados” en las nuevas corrientes de izquierda que sobrellevan los y las jóvenes en la Argentina. Sin embargo, esto ya está en marcha. 

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