Provincia, la precuela de 2019

Provincia, la precuela de 2019


Sería como el “grupo de la muerte”, pero en el terreno electoral. La anticipadísima pelea en la provincia de Buenos Aires, a esta altura del calendario no más que un juego político, brinda por estas horas noticias impensadas para una gestión que acaba de asumir hace apenas tres meses. Y que, por el cambio de modelo que implicó, debería estar atrayendo la atención de los grandes actores del rubro. Pero no. Acaso por la mesura del nuevo presidente para ni siquiera plantear a través de trascendidos algún plan reeleccionista, o por la ansiedad anticipada que genera el peronismo afuera del poder, ya se escuchan, con mayor o menor solidez, versiones en todos los espacios políticos sobre lo que será, una vez más, la madre de todas las batallas: la elección en la provincia de Buenos Aires.

Por cómo está configurado el mapa político, hoy se descuenta que cualquier proyecto electoral serio con sueños de 2019 debe hacer una parada digna el año próximo en el principal distrito del país. El mojón viene con plus: Buenos Aires es una de las ocho provincias que además de la mitad de sus diputados renovará sus tres senadores. A continuación, un breve repaso de esta precuela de ciencia ficción, con actores reconocidos y algunos que quieren hacer sus primeras armas en el rubro. Un prode tan incierto como atractivo.

Cambiemos.

El oficialismo corre aquí casi con tantos riesgos como oportunidades. La renovación de diputados del año próximo se relaciona con la elección de 2013, aquella en la que el Pro ni siquiera jugó como tal en la Provincia. Apenas un par de diputadas (Soledad Martínez, Gladys González) por las que deberá revalidar bancas. Aquella vez, el macrismo terminó absorbido por un incipiente Sergio Massa, que arrasó en tierra bonaerense con más del 45 por ciento de los votos, seguido por el Frente para la Victoria de Martín Insaurralde, con cerca de 30 por ciento. La UCR aliada al Pro (se supone que intercalarán candidatos) tampoco juega demasiado: un par de escaños, igual que el macrismo. El más conocido es el de Ricardo Alfonsín.

Con nada, o casi (apenas unos 12 puntos), el oficialismo podrá reelegir esos lugares. Pero vale otra vez lo dicho al principio: cualquier proyecto nacional de Cambiemos está atado a la Provincia. Aquí se juega la gran posibilidad de ampliar su bloque y sumar al menos una parte de la porción de la torta que requiere para tener quórum propio. Dos nombres ya suenan con fuerza: Jorge Macri (intendente de Vicente López, titular del Grupo Bapro y, sobre todo, portador de apellido) para el Senado, y Elisa Carrió para Diputados. La líder de la Coalición Cívica, de romance político por estos días con Macri, ya fijó domicilio en Exaltación de la Cruz. No habría entonces problemas de papeles. Pero las dudas aparecen: ¿basta con el apellido para competir seriamente en un distrito como el bonaerense? El primo del presidente tuvo una experiencia más bien pobre en el pasado, por cierto cuando ninguno de los dos brillaba como ahora. Y respecto a la chaqueña de nacimiento y porteña por adopción, ¿el electorado bonaerense se sentirá atraído por su impronta incorruptible?

Frente Renovador.

Aunque diga que la situación es diferente a la de 2013, donde necesitaba dar un gesto contundente para romper con el kirchnerismo, nadie cree hoy que Sergio Massa puede alimentar su objetivo presidencial si no se presenta en la Provincia. Ese año vence su mandato como diputado, pero Massa piensa hoy en una pelea mayor, la de senadores. Por las dudas, con tiempo, arrancó una prematura alianza con una candidata probada en esas tierras, la también diputada Margarita Stolbizer. Ella podría encabezar la nómina para la Cámara baja. Puestos a soñar, hasta podrían compartir luego una fórmula nacional. Otros candidatos presidenciales la tentaron sin suerte en períodos anteriores.

Los gestos entre Massa y Stolbizer (dos dirigentes que se enfrentaron en las últimas PASO y primera vuelta nacionales, en una convivencia amistosa) comenzaron con algunas puestas en escena en conjunto, a partir de coincidencias legislativas, y la idea es que van in crescendo. ¿Para cuándo una encuesta que los mida?

Frente para la Victoria.

Una guerra en sí misma. Por los nombres que se revolean y por el agujero sin fondo que dejó la derrota en la última elección. Dirigentes reconocidos que pasaron a la nada misma. La gran incógnita, por supuesto, es Cristina Kirchner. A mediados de semana se descontaba con que la expresidenta estará pronto en Buenos Aires (Ciudad). Incluso algunos aventuraban con que ya estaba por aquí. La versión difundida con ganas es que “la señora” apronta su regreso, con una fundación con sede central en la zona del Congreso. Desde la Justicia le prepararon la bienvenida: el 13 de abril está citada por la causa de la venta de dólar futuro. Nuevas dudas: ¿cómo impactará en su aura política esa complicación en Tribunales? ¿Exacerbará los extremos de sus seguidores y detractores? ¿Está la expresidenta con voluntad de pasar por el nuevo trance? ¿Podría Cristina presentarse solamente para conseguir los mentados fueros?

La otra figura nacional que decidió mantenerse en los medios pese a ser el padre de la derrota es Daniel Scioli. Un dirigente de La Cámpora bonaerense, en tren de revolear combinaciones, decía al aire: “¿Y por qué no Cristina senadora y Scioli diputado?”. El mismo dirigente, cristinista furioso, admitía que la jefa iría sobre seguro. Esto es, presentarse si mide bien, por caso, por arriba de Massa.

La lista de nombres dentro de lo que es o fue el kirchnerismo puede seguir: Florencio Randazzo, uno de los funcionarios que mejor medía en la Provincia y desistió de competir, ¿buscará revancha? ¿Y Julián Domínguez y Aníbal Fernández y Fernando Espinoza, todos aventureros sin suerte a fines del año pasado?

PJ no kirchnerista (ni massista).

El armado incipiente que tiene al salteño Juan Manuel Urtubey como anotado para la presidencial posee también una figura con sus brazos levantados para las urnas bonaerenses. Todos los movimientos del extitular de la Anses, Diego Bossio, frustrado precandidato a gobernador en 2015, están destinados a, esta vez, sí a dar la pelea.

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