Lozano: la recurrente tendencia a la auto marginación de las fuerzas progresistas

Lozano: la recurrente tendencia a la auto marginación de las fuerzas progresistas

Secretario general nacional del PSA.


En 1992, cuando desde el PSA respaldábamos (como hoy en 2013 y también en 2007) la candidatura de Pino Solanas a una Senaduría por la Capital; Lozano respaldaba a Fernando De La Rua, del que decía: “…la opción directa en favor del senador radical o su apoyo explícito indirecto en el Colegio Electoral son pasos comunitarios concretos encaminados a reconstruir poder político en favor de los más débiles, así como un intento serio por quebrar la recurrente tendencia a la automarginación de las fuerzas progresistas.” ¿No sería interesante “hoy” apoyar a Pino Solanas y “quebrar la recurrente tendencia a la automarginación de las fuerzas progresistas”?

Sobre el final del mencionado artículo -Página 12, 24 de junio de 1992- dice: “El 28 de junio el voto por De La Rua reflejará la voluntad ciudadana mayoritaria de otorgar creciente autonomía a los distintos poderes institucionales frente al predominio voraz del Ejecutivo menemista……”. Bien. ¿No sería interesante «hoy» apoyar a Pino Solanas “frente al predominio voraz del Ejecutivo”?

Después de apoyarlo durante los 90, Fernando De La Rua finalmente llegó a la presidencia. Si, debemos admitirlo, en eso quienes votaron a la Alianza deben reprocharse el candidato por el que votaron. Por eso hoy la conclusión de Lozano –en su nota: El aquelarre de la alianza Unen – sostiene: “….la exclusiva y limitada idea de todos contra el gobierno nacional y completamente alejada de cualquier configuración ideológica que pueda nominarse como de centroizquierda… reedita la vieja tendencia de la Alianza que De la Rúa encabezara contra Menem.” Pero, atención, no todos nos quemamos con leche en aquel momento.

La diferencia entre Pino y De La Rua es tan clara que no vale la pena detenerse en ello. Hoy la postura correcta en la Ciudad de Buenos Aires para quien se precie de izquierda, centro-izquierda, progresista, democrático, anti-neo-colonial, ambientalista, etc, es apoyar a Fernando Pino Solanas como candidato a Senador.

Creo que Lozano sabe que esto es así. Por eso el 30 de noviembre de 2012 apoyó esta candidatura (igual que en 2007) en el acto que se llevó a cabo en el teatro Metropolitan.

Las encuestas actuales dicen que Pino Solanas -en las PASO del 11 de agosto- superará a sus rivales y se fortalecerá frente al Macri-smo y el Kirchner-ismo. Será la opción para ganarle a los dos gobiernos, tal cual lo planteamos en la elección de 2011.

¿Qué podría llevar a que, compañeros que hace poquísimo tiempo atrás respaldaban la candidatura de Pino a Senador -cuando era testimonial-, dejaran de apoyarla cuando se transformó en ganadora? En sus dos períodos como Diputado Nacional –durante la década de los 90 y en la actualidad- Solanas demostró una coherencia inapelable en torno a las ideas de emancipación social y nacional, la defensa del ambiente, el respeto por las instituciones democráticas, etc. Insisto: ¿Qué podría llevar a estos compañeros a no apoyarlo en estas elecciones? La excusa parece ser que “la unidad en la diversidad” es demasiado “diversa”. El asunto es que apostamos a ganador. Pero ¡ojo! No solo porque las encuestas puedan dar bien, sino porque las condiciones históricas han cambiado y la posibilidad de llevar nuestras ideas adelante se acrecentó de tal forma que, resultaría un tremendo error no trabajar para que triunfen. La diferencia no es solo entre De La Rua y Solanas, además es el “tiempo histórico que nos ha tocado”.

Creo que todavía se está a tiempo de enmendar el error. Claro, si trabajan insistentemente para que Pino pierda, criticándolo en cuanta oportunidad se presenta; puedan estar frente a una profecía auto-cumplida. Pero,…si así y todo PINO gana las PASO en UNEN, el reconocimiento debería sobrevenir el mismísimo 12 de agosto. Apostando todo en favor de un triunfo en la Ciudad de Buenos Aires.

En última instancia lo que está en juego de cara a la coyuntura de 2015 es la opción entre un salto hacia el pasado o hacia el futuro. Y todos nosotros somos personas optimistas.

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