¿Hasta cuándo Biondini?

¿Hasta cuándo Biondini?


El 14 de junio de 1991 en mi carácter de Directora de Derechos Humanos de la Nación denuncié al señor Alejandro Biondini ante el Juzgado Federal número 4 entonces a cargo de la jueza Berraz de Vidal por violación de la ley antidiscriminatoria número 23.592 y apología del crimen art 213 del código penal entonces vigente, además de mencionar los instrumentos internacionales que a la fecha ya habían sido ratificados por Argentina. La denuncia se sustentaba en las manifestaciones realizadas por Biondini en el programa de TV “Hora Clave” que se había transmitido por ATC con fecha 23 de mayo 1991 reivindicando públicamente la figura de Adolfo Hitler y su historia. (Reconozco que hoy me pregunto ¿fui coherente? ¿o tuve un lapsus de libertad de prensa?).

Los 24 años transcurridos desde entonces, con más la Reforma Constitucional de 1994 en el medio y la profundización democrática alcanzada durante más de dos décadas, parecen no haber alcanzado para que el señor Biondini cese en su pretensión de crear un partido político de ideología totalitaria y seguir difundiendo sus doctrinas racistas. Ya lo intentó anteriormente bajo otras denominaciones y nunca logró mover el amperímetro del sistema político. No obstante parece tener recursos para su prédica inacabable.

Y ahora, además, ha logrado legalizar un partido propio al que denomina “Bandera Vecinal”.

No faltan quienes aprovechan la ocasión para acusar al Juez Lijo por ser el firmante (subrogando a la titular del Juzgado Federal 1) de dicha autorización, razonable en tanto los requisitos de ley estén cumplidos. El Juzgado no debe opinar sobre la historia política de un grupo partidario en tanto éste cumpla con la inscripción formal que indica la ley electoral. Es más, sería muy imprudente que en democracia un juez electoral decidiera motu propio filtros ideológicos genéricos.

Somos los políticos democráticos quienes debemos reaccionar ante este fallo de primera instancia. Nuestra democracia es amplia y está consolidada, pero no por sana y fuerte hay que dejar de vacunarla contra los virus totalitarios.

Sin duda, las organizaciones judías harán oir su voz, pero el nazismo no es una cuestión judía, sino de toda la sociedad. Hagamos explícito nuestro rechazo a la svástica en su versión vernácula porteña, dejando en claro que eso nada tiene que ver con el juez que tocó en turno ni con los demás procesos que están en marcha, porque esa mezcla tampoco es justa.

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