Gendarmería Nacional: de Centinela de la Patria a una fábrica de delitos de acción pública

Gendarmería Nacional: de Centinela de la Patria a una fábrica de delitos de acción pública


Se supone que el Centinela de la Patria, fue creado el 28.7.1938 principalmente para garantizar el cuidado de nuestras fronteras, como herederos del enorme general don Martín Miguel de Guemes. En su página se auto definen de esta forma: «Fuerza de Seguridad, de naturaleza Militar con características de Fuerza Intermedia, que cumple su misión y sus funciones en el marco de la Seguridad Interior, Defensa Nacional y apoyo a la Política Exterior». Mayoritariamente está integrada por decenas de escuadrones y unos cuantos destacamentos móviles, que se desplazan conforme distintas urgencias (conflictos sociales, problemas sindicales o hambrientos que cortan rutas). Pero además, disponen de cuerpos de custodias, áreas técnicas y de peritajes, y distintos «agujeros negros» que tendrían que ver con inteligencia criminal.

El día lunes 16 de noviembre de 2012, me encontraba caminando por el Centro de Lima, al cual los peruanos llaman Cercado. Muy cerca de la Plaza de Armas veo venir a dos caballeros, con un andar tipicamente argentino. A unos metros de los mismos, me doy cuenta que se trata de dos gendarmes, con los cuales ingresé a villas de Caba, en mi trabajo como Asesor de Narcotráfico de la ex Ministra Nacional de Seguridad Nilda Garré (un Segundo Comandante y un Sargento). Ya sentados en un bar, me comentan graciosamente que están de vacaciones. Pasadas un par de rondas de pisco, se sinceran y manifiestan que están en una misión, de la cual no me pueden dar ningún detalle. Resultaba obvio que estaban armados con sus pistolas Pietro Beretta 9 mm y que en los bolsos llevaban sus chalecos reglamentarios. Es más en la ronda número 4, pude observar que uno de los chalecos tenía la funda de camuflaje utilizada en las selvas. A las pocas horas de concluido el encuentro, contacto a un funcionario de la Embajada Argentina y me manifiesta off the record, que no hay misiones de Gendarmería en Perú. Regresado a Buenos Aires a los pocos días, un funcionario del Ministerio Nacional de Seguridad, me responde exactamente lo mismo. Con lo cual le detallé a la señora ministra, las cuestiones referentes al binomio que pude ver en Lima. También recurrí a mi mejor fuente de Policía Nacional de dicho país. Su respuesta ya vuelto al calor porteño me dejó casi helado: «hay distintos binomios o cuatrinomios de tus paisanos por Cusco, Ayacucho y Apurimac, que permanecen 3 o 6 meses, operan encubiertos y no sabemos que hacen ni cuales son sus objetivos». Repreguntado mi compadre el Cholo Winner, sobre si esas misiones estaban autorizadas por el gobierno de Ollanta Humala, su respuesta fue: «Alguito», un peruanismo que significa decir «nada». Todos estos muchachos estaban estrategicamente ubicados alrededor del Vraem, el Valle de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro, la zona peruana que produce más pasta básica y clorhidrato de cocaína de dicho país. Luego pasé a enterarme, que también había misiones no reconocidas en Bolivia, en mayor medida cerca de la provincia de Beni, lindante con Brasil, gran productora de cocaína boliviana, de donde saltó a la fama la ex presidenta narco Jeanine Añez (por suerte actualmente condenada y detenida por golpista y criminal). Para colmo otra fuente, me mencionó en esas semanas, la presencia de dicho personal en Paraguay, bien cerca de la Triple Frontera y también a unos pocos kilómetros de la hidrovía narco.

En agosto 2013 luego de que la señora Garré me echara del ministerio, y como consecuencia de distintas amenazas, mi domicilio en Comuna 4 de Caba, tenía una custodia de 24 hs. realizada por personal de Gendarmería, dispuesta por el juzgado federal nº 2 a cargo del sr. Sebastián Ramos. Tal como puede apreciarse en la fotografía adjunta, habían instalado una cabina y un baño químico para el personal destinado en binomios. A partir de un incidente casi doméstico, pude observar que anotaban todos mis movimientos y las visitas a mi domicilio en un cuaderno, es decir que estaban realizando un espionaje ilegal, no sólo a mi persona sino también a mi grupo familiar y a vecinos. Realicé las correspondientes denuncias al juzgado federal nº 2, y su señoría y/o el personal que le reportaba, no tomó ninguna medida, cubriendo o encubriendo dicho espionaje ilegal (causa nº 861/13).

Los despropósitos de Gendarmería y sus Delitos de Acción Pública, continuaron alegremente con el sucesor de la ex ministra Garré, Arturo «Fragata» Puricelli y de la mano del secretario de seguridad Sergio Berni, quien funcionó durante años como ministro paralelo del área. Sólo basta recordar a los «gendarmes caranchos» de Berni, tirándose encima de vehículos en la Panamericana, simulando ser atropellados por manifestantes de conflictos sindicales, para apreciar el nivel técnico y catadura moral del actual Señor de la Bonaerense.

En los años 2014/6 en mi trabajo en la Legislatura de la Ciudad, investigué y luego escribí dos informes dirigidos al entonces Legislador Gustavo Vera. En primer término presenté «176 Cohechos de Gendarmeria en Jurisdicción de la Comisaría 34º» y en segundo lugar «152 Lugares de Coimas en la Villa 1.11.14», que incluían «arreglos» de los barrios aledaños Illia y Rivadavia. En este último caso tenían que ver con jefes y personal de la U. P. B. –Unidad de Prevención Barrial- con base en el puesto «Capilla» de Av. Perito Moreno lindante con el club San Lorenzo. Ambos escritos los realicé en abril/mayo 2015. La información se basó en datos aportados por vecinos y también por personal de Gendarmeria. Muchos apuntaban a Berni como el responsable de todos estos desmadres. Hasta donde estoy informado, el Legislador Vera no realizó la denuncia penal y le habría entregado los Informes al Papa Francisco.

En relación a los «agujeros negros» que se supone realizan investigaciones criminales, la más célebre es la UESPROJUD, Unidad Especial de Procedimientos Judiciales. Tuvo actuaciones destacadas antes de la gestión de Garré, desarmando varias bandas peruanas de ventas de drogas, trata de personas y documentaciones apócrifas. Todo esto, merced a excelentes funcionarios que trabajaban en el juzgado de Norberto Oyarbide, entre los años 2005 y 2007, y conforme a datos que le aportamos los padres de niños que asistían al Colegio Mariano Acosta.  También saltaron a la fama otras unidades, cuyas siglas se conocieron a partir de que alguien envió a la prensa alguna data de sus operaciones: Dinalgen, Subdinal, Dipoljud, Dirandro, Subdirandro, Diricrimi, Cenasis y otra decena de sellos de goma similares. Habilitados para seguimientos, escuchas telefónicas y obviamente para allanar y romper puertas, conforme oficios judiciales.

Pero hay algo mucho más oscuro en la historia de Gendarmería: una cantidad enorme de los llamados CRI, es decir Centros de Reunión de Inteligencia, con «cuevas» en los 24 distritos del país, de forma tal que en algunas provincias, tendrían más de 10 «agujeros negros». Todos estos antros, realizaban o aún realizan espionajes ilegales. En Caba por los 2013/4 operaba un tal comandante Sardo -apodado no muy cariñosamente «El Queso»- muy odiado por la tropa verde, ya que practicaba el deporte de sancionar personal de los operativos Cinturón Sur y Conjuración, tomándole fotos si hablaban por los celulares o conversaban con señoritas. Este personaje también se dedicó a espiar mi domicilio, hasta que un día tuve la suerte de que quedara casi cara a cara con mi Rottweiler.

En la gestión como ministra de María Cecilia «La Muda» Rodríguez entre 2013 y 2015, los «desmadres verdes» continuaron de la misma forma. Sólo basta ver la gran idoneidad de esta señora, cuando en el Parlamento ni siguiera podía leer lo que le habían preparado sus asesores. Existe por lo demás una regla de oro en la política argentina: quienes durante décadas fueron ñoquis, nombrados ministros o en otros cargos relevantes, continúan siendo ñoquis en sus nuevos nombramientos.

La gestión la ex ministra Sabina Frederic fue también de una pobreza lamentable, y parecería haber sido designada, para tapar los eventuales delitos y múltiples aberraciones de la gestión de Patricia Bullrich -pintorescamente llamada «Pato Botella»- incluso en crímenes de estado como el asesinato de Santiago Maldonado o el envío de armas y municiones para los golpistas bolivianos (con participación de gendarmes y funcionarios del ministerio). El espantoso peritaje de gendarmería sobre el suicidio del fiscal Alberto Nissman, fue otro capítulo patético de tantos papelones.

Con tantos próceres bailando en la cubierta del Titanic, decidí consultar a mi amigo Garganta Profunda de Py, sobre como ve las labores de la gendarmeria de Aníbal Fernández y si visualiza algunos cambios. Garganta como siempre fue terminante: «porque habría de cambiar algo, si durante décadas se la pasaron coimeando, robando en las fronteras y realizando espionajes ilegales y siempre quedaron impunes?». Y agregó: «tampoco se le pueden pedir milagros al Señor de Quilmes, es un gran comediante pero al fin y al cabo no es mago, por algo sigue siendo un fundamentalista del disparate de que en Argentina no se producen drogas». Es cierto, los pensamientos mágicos de Aníbal el Caníbal y su retahílas haciéndose el nervioso y el bruto, son actuaciones de una máxima pureza actoral. Cabe mencionar, que aún quedan algunos puestos en la Villa 1.11.14, tal vez el más importante era el ubicado en la esquina de las avenidas Riestra y Bonorino, donde hubo hace unos meses un tiroteo a 70 metros y donde a simple vista se podía ver como a media cuadra, los traficantes peruanos seguían vendiendo drogas. Los gendarmes de dicho puesto, siempre ciegos, sordos y mudos. Amigos son los amigos, y secuaces son los secuaces.

Entre tantas pudriciones, mejor quedarnos con los recuerdos de don Martín Miguel de Guemes. Recordarlo como con sus gauchos llamados Los Infernales, rechazaron a las fuerzas invasoras españolas, asegurando la frontera norte. Como vestidos de rojo con sus sables y lanzas y a los gritos, atacaban al enemigo como salidos del infierno. Y como antes de esto, por el 1806 cuando Guemes todavía no era general, con su tropa de entonces, capturó un buque inglés con una maravillosa carga de caballería. Guemes, un guerrero maravilloso y un patriota descomunal, que con los dineros de su familia vistió y armó a sus Infernales.

Jorge O. Rodríguez, Analista de Narcotráfico y Delitos Complejos

jorrodblog.wordpress.com   

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