Payamédicos en pandemia: la realidad detrás de las narices naranjas

Payamédicos en pandemia: la realidad detrás de las narices naranjas

Entrevista a Lucas Gagliano, miembro de la ONG Payamédicos.


Su personaje es «Teodoro» y repite el dicho: “Amor y humor para un mundo mejor”. Su nombre real es Lucas Gagliano, es payamédico en el Hospital Naval desde el 2015 y dialogó con Noticias Urbanas para comunicar que siguen a disposición de quienes los necesiten, pero de otras maneras.

La pandemia de Covid-19 trajo complicaciones en el mundo médico. Los hospitales y centros varios de salud luchan por no colapsar y restringen el ingreso a su personal en su intento por controlar la circulación del virus. En este contexto, el grupo de payasos de hospital tuvieron que virar su contención y acompañamiento a pacientes a la virtualidad.

En medio del estado de luto y enfermedad que azota a la Argentina, al igual que al resto del mundo, las y los “payas”, como informalmente se llaman, buscan seguir llevando sonrisas así sea a través de una pantalla. 

Payamédicos Asociación Civil es una ONG creada por 2002 por el médico psiquiatra José Pellucchi sin fines de lucro que busca acompañar a pacientes hospitalizados repercutiendo positivamente en su salud emocional a través de recursos psicológicos y artísticos relacionados con el payaso teatral, juegos, música, teatro, magia y el arte humorístico en general.

Los payamédicos suelen usar narices naranjas, evitando colores que puedan asociarse con la muerte y la sangre, tal como el negro y el rojo, y están a disposición de las familias de las y los niños y adolescentes que transiten enfermedades complejas como así también adultos mayores. Por eso, “Teodoro” deja la vía de contacto para que quien necesite llenar de colores y sonrisas el actual momento oscuro de la historia, pueda hacerlo: info@payamedicos.org.

 

-¿Qué es para vos ser payamédico? 

-Para mí, ser payamédico es una actividad que me trae momentos que me llenan de mucha satisfacción y gratificación que, paradójicamente, hacemos voluntariamente, sin hacerlo por dinero, sino por el simple pero gran valor de acompañar a otra persona que está pasando un momento difícil. La acompañamos con amor y humor y, como dice el dicho: “Amor y humor para un mundo mejor”.

 

-¿Qué hacen las y los “payas” en un contexto prepandémico?

-Visitamos a los pacientes, que le decimos “producientes”, porque “pacientes” deviene de cierta pasividad y como nosotros lo que hacemos es una producción, y como hacemos juegos, improvisaciones y demás, les decimos así porque producimos todos juntos un momento grato.

Antes de cada encuentro, hacemos el “paya-pase”, que es saber un poco de las personas que vamos a visitar. Luego vamos a sus habitaciones o a sus lugares de internación, y ahí hacemos canciones, jugamos, adaptándonos a la dificultad o situación que esté atravesando la persona en cuestión.

Esto es en un contexto normal, pero en un contexto de pandemia como atravesamos ahora, se trata de hacer lo mismo pero a través de la virtualidad.

 

-¿Cómo es ser payamédico en pandemia?

-Es un poco más limitado en ciertas cuestiones lógicas y físicas, pero un poco para los que somos payamédicos nada es imposible desde el humor, el juego y el disfrute. Se pueden hacer cosas que están buenas y que salen mejor de lo que uno cree. Lo importante es llegar a la otra persona, es producirle cosas lindas al otro u otra que esté del otro lado.

 

-¿Por qué elegiste ser payamédico?

-Porque considero que desde mi pequeño lugar puedo hacer un mundo un poco mejor y más ameno, de cuatro maneras que me gustan: tener empatía con los demás, ser solidario, el humor y la actuación.

 

-¿Cualquiera puede ser payamédico? ¿Hay que ser médico para ser payamédico o tener algún tipo de formación/preparación?

-Para ser payaso de hospital considero que hay que tener un gran amor por los demás, empatía y, en el caso de la ONG Payamédicos, el requisito es tener terminado el secundario y realizar una formación en payamedicina y payateatralidad, que entre ambos duran 5 meses.

Ahí te forman con criterios teatrales, de cuidados para el produciente y para uno mismo, pero no es necesario ser médico. Sí brindan herramientas para tener en el hospital y herramientas de cuidado propias y ajenas en relación a los producientes y a tus compañeros, y herramientas del teatro como payaso de hospital para producir y jugar con los pacientes de manera responsable.

Hay cuidados que son muy interesantes de destacar, como por ejemplo, no se puede tener puesto nada rojo porque representa la sangre; no se puede tener costuras porque pueden ser asimiladas con las “costuras corporales por operaciones”; no se puede tener nada negro porque representa la muerte.

Estamos hablando de personas que pueden llegar a estar un año internadas y que pueden llegar a asociar este tipo de cosas con los nombrados conceptos, y por es necesario ser precavidos con las estéticas.

Esto lo pensó y dispuso José Pellucchi, que es no sólo el fundador de Payamédicos sino también psiquiatra y payamédico, y pensó mucho en esas cosas desde el conocimiento.

Hay palabras que también requieren de ciertos cuidados, como “positivo”, porque puede ser “positivo de HIV” o de Covid, por ejemplo. Tampoco hay que mencionar comidas, ya que hay que tener en cuenta que hay personas que están internadas y que sólo se alimentan por suero o con comida de hospital.

 

“Está demostrado científicamente que el humor, el juego y la diversión influyen de forma positiva y ayudan a acompañar a las personas que están transitando momentos de salud angustiosos”. (Lucas Gagliano, payamédico del Hospital Naval).

 

-¿Quién los convoca?

-Por lo general, nos convocan hospitales públicos y privados, o centros de rehabilitación para niños o ancianos. Está demostrado científicamente que el humor, el juego y la diversión influye de forma positiva y ayuda a acompañar a las personas que están transitando momentos de salud angustiosos.

La ONG Payamédicos tiene distintos dispositivos en hospitales de distintas partes del país. Cada payamédico elige su hospital según su día y horario de conveniencia.

 

-¿Visitan adultos también?

Sí, niños y adultos. Hemos visto personas adultas mayores de 100 años jugando y participando de las actividades que se proponen. Sin ir más lejos, recuerdo cuando un señor, en su cumpleaños número 100, al que le pregunté por algún consejo desde mi personaje de paya “Teodoro”, en forma de humor y simpática, para saber cómo hacer para llegar como él a su edad y me respondió que el secreto estaba en siempre hacer cosas que me hagan feliz.

 

 

-¿Trabajan con chicos/as con enfermedades terminales o con cualquier tipo de enfermedad?

-Se trabaja con chicos y chicas con cualquier tipo de patologías y enfermedades, porque el payamédico no mira eso sino que ve un amigo o una amiga con la que está jugando, disfrutando el momento. Siempre se ingresa a las habitaciones con dos o más payamédicos, por lo menos en un contexto normal no pandémico, por una cuestión de cuidados. Ahora no, no se está haciendo nada presencial.

 

-¿Cómo los suelen recibir las y los chicos? 

-Depende de cada chico, pero nos suelen recibir muy bien, muy alegres, al igual que los adolescentes y los adultos mayores, incluso.

Siempre hay alguna anécdota muy graciosa. Por ejemplo, una vez dos compañeras payas fueron a visitar a nena que padecía leucemia. Ahí vieron que le tenía mucho miedo a los payamédicos, en especial a esa payasa, no le gustaban los colores, nada. Y cuando entonces decidieron irse, la nena vio en la mochila de una de las payas una flor y conectó con eso. A partir de haberle gustado esa flor, la payamédica muy hábilmente se la mostró, le mostró los colores, empezaron a interactuar y a jugar, y a partir de entonces a la nena le empezaron a gustar los payamédicos. Es increíble porque ella pedía que los payamédicos fueran a visitarla. Inclusive, en la semana nos iba mandando videos a través de una enfermera para que nos lo reenvíe a nosotros. Esto demuestra la importancia y lo positivo de transformar un momento feo que padece una nena en un momento mucho más grato para que transitarlo no sea tan traumático.

Pero también es muy importante para los adolescentes y adultos mayores la intervención de las y los payamédicos, por más que sean unos minutos en la semana o una intervención más larga.

-¿Cómo creés que el humor favorece la salud psíquica de las y los niños?

-No siendo profesional de la salud, desde mi rol como payamédico y por escuchar a quienes sí lo son, puedo decir que está comprobado que el humor favorece a cualquier tratamiento de tipo hospitalario. Lo importante es destacar que con los que vamos a intervenir siempre nos han devuelto una sonrisa y un “los espero la semana que viene” o un “me alegraron la tarde”.

Me acuerdo que una vez una mujer que estando una vez mi paya Teodoro y Camilina y Ameley, que son dos compañeras payas, nos dijo “estoy muy triste”, y la abrazamos, estuvimos con ella. Era una mujer de edad avanzada. Y fue muy lindo porque la acompañamos, pasamos un rato con ella y para ella esto fue muy importante. A veces uno no se da cuenta del impacto tan lindo que puede generar en el otro dar una simple caricia, un abrazo o simplemente estar acompañando a esa persona.

 

-¿Cómo se sienten ustedes haciendo esta labor? 

-Súper bien y súper agradecido, es muy gratificante. También siento mucha frescura y mucha energía, a mí me revitaliza Payamédicos. Me hace bien, me hace feliz, no sólo por ayudar a los demás, por los encuentros, sino también por el grupo que es muy lindo y muy dado. Somos casi una segunda familia entre nosotros.

 

¿Cuál es el recuerdo más fuerte o que más te marcó siendo “Teodoro”?

-Uno de los recuerdos más fuertes tiene que ver con una vez que intervenimos con la paya Ameley y estuvimos jugando con unos dos adultos jóvenes, de unos 30 años aproximadamente, que tenían a la mamá internada. Ella estaba muy mal, ya estaba sedada y demás. Estuvimos ahí, y sin embargo les sacamos una sonrisa a los hijos. Nos fuimos, pasó el rato, una o dos horas. Nosotros seguimos en otras habitaciones, pero estábamos cerca, y en un momento la vimos pasar a la hija de esta señora con cara triste y llorando, y lo primero que hace es vernos a nosotros y buscarnos para que la acompañemos. Nos dijo que había fallecido su mamá. Así que nos quedamos con ella, fue un momento muy duro.

 

-¿Las familias de niños y niñas que quieran solicitar la participación de payamédicos, pueden hacerlo? En tal caso, ¿cómo deberían contactarlos? 

Sí, cualquier consulta pueden escribir a info@payamedicos.org

 

-¿Querés agregar algo que no haya preguntado?

-Quisiera agregar más bien un comentario. Me quedo con eso que me dijo ese señor de 100 años: “Siempre hacer cosas que nos hagan felices”. La vida es una, se pasa volando, y hoy en día lo sabemos más que nunca. La pandemia nos recuerda que a la vida nadie la tiene comprada. Nadie sabe cuándo se puede ir de la noche a la mañana de este plano, de esta Tierra, de esta vida.

Y, por otro lado, que Payamédicos para mí es un lugar en el cual no sólo vamos a escuchar y ayudar a otros, sino que también nos ayudamos entre nosotros. La energía y las cosas lindas que ahí descubrimos y encontramos cada vez que vamos y en el grupo lindo que se armó genera una gran felicidad y me hace muy bien.

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