Los hijos de Comodoro Py se adueñaron de la oficina de escuchas

Los hijos de Comodoro Py se adueñaron de la oficina de escuchas

La oficina de escuchas telefónicas se pobló de hijos de jueces y fiscales. El hijo de Stornelli es uno de ellos.


Muchos hijos de jueces, camaristas y fiscales de peso en los tribunales federales de Comodoro Py fueron nombrados en la dependencia encargada de interceptar llamadas de narcotraficantes, secuestradores y políticos.

El camarista federal Eduardo Farah, el juez Rodolfo Canicoba Corral, el fiscal Carlos Stornelli y su par Eduardo Taiano tienen hijos designados en la oficina de escuchas. También figura el hijo del juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky y el del camarista nacional Luis María Bunge Campos.

Santiago Farah, hijo del juez de la Sala II de la Cámara Federal, trabaja en una de las áreas más cruciales de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco). Tiene 21 años y, según señaló el camarista, combina ese trabajo con sus estudios de Derecho.

Mateo Stornelli, hijo del fiscal federal, estudia Ingeniería en Informática. Con 21 años, este es su primer trabajo. Santiago Taiano, se desempeña en la ex-Ojota, en el área jurídico-administrativa.

En la planta laboral de la oficina de escuchas también figura Gonzalo Diego Garcilazo Menéndez, hijo de Pablo Garcilazo, exasesor del representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahiques. Sergio Cavallo, hermano del influyente exjuez Gabriel Cavallo, se desempeña como subsecretario administrativo.

Malena Canicoba, hija del juez federal, es jefa de despacho en la ex-Ojota. Antes tuvo un puesto en Aguas Bonaerenses, bajo el mando del exfuncionario sciolista Guillermo Scarcella, un viejo conocido del juez de Comodoro Py.

En sistemas y datos, un área clave del edificio, trabajan Luis María Iván Bunge Campos y Nicolás Aguinsky. El primero es ingeniero en informática, y el segundo, un abogado que se desempeñó en empresas de software y actualmente realiza un posgrado en cibercrimen.

Con $55.640, Garcilazo Menéndez es quien tiene el sueldo más alto, ya que ocupa el cargo de prosecretario administrativo. Aguinsky, Farah y Canicoba, como jefes de despacho, perciben unos $47.828, mientras que Stornelli, como escribiente, tiene un básico de $31.702. Taiano y Bunge Campos cobran unos $28.015, según la información oficial.

La nómina de personal de la Corte Suprema –publicada en su portal de datos– incluye muchos apellidos notables del Poder Judicial. En particular, según analizó La Nación, la Dajudeco, antes conocida como “Ojota”, tiene como empleados a jóvenes hijos de magistrados que tienen en sus manos casos de corrupción.

 

 

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