“Buscamos eliminar la República, cambiando la Constitución y dando a luz a la Confederación”

“Buscamos eliminar la República, cambiando la Constitución y dando a luz a la Confederación”

Entrevista de NU a Santiago Cúneo, precandidato a diputado nacional por PBA del Partido Popular.


Las elecciones que se avecinan son legislativas, lo cual abre el abanico de diversidad en las propuestas de las y los precandidatos para llevar al Congreso nacional. Todo voto cuenta, por eso es indispensable conocer realmente las propuestas de los y las potenciales diputadas y senadoras.

En el caso de la lista del Partido Popular, encabezado por el conductor del programa periodístico «Uno Más Uno Tres» y por su desempeño como empresario de CopPetrol en los ’90, Santiago Cúneo, las propuestas de campaña proponen un fuerte cambio de las raíces del sistema político: “buscamos eliminar la República, cambiando la Constitución y dando a luz a la Confederación”.

En diálogo con Noticias Urbanas, bajo la intención de “conocer lo que se vota antes de ir a votar”, el precandidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires del Partido Popular explicó las principales propuestas de su espacio. “La Confederación Argentina es la única salida de este estado de corrupción republicano que ha llevado a la Argentina a esta decadencia interminable”, opinó.

La Confederación que reemplazaría la República de la que Cúneo habla, conlleva reformar la Constitución nacional, dando paso a un Estado más reducido y con sólo dos poderes, en el que Poder Judicial pasaría a ser un servicio público regulado mayormente por los colegios de abogados, a fin de “poner un paredón entre la política y la Justicia”. Las provincias volverían a tener potestad de cobrar impuestos y administrar sus propios recursos, con lo cual “la coparticipación pasaría a ser invertida: las provincias aportan para el sostenimiento del Poder Ejecutivo”.

Por otro lado, en la Confederación que propone Cúneo, la capital del Poder Ejecutivo sería trasladada a Bariloche y allí el aborto seguro, legal y gratuito sería considerado “un delito y un acto criminal”.

Cúneo fue candidato también a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2019, y se le atribuyó un porcentaje de los resultados electorales a la inserción de Julio De Vido y su esposa Alessandra Minnicelli en la lista de candidatas/os.

La intención de la lista de Cúneo es “meter un diputado en esta elección” y “unos 20 en la próxima” hasta “llegar a tener mayoría parlamentaria lo antes posible, para que la Argentina cambie su destino”.

 

-¿Podrías resumir el recorrido de tu carrera política que te lleva de ser un empresario y periodista a sumergirte de lleno en la política y que te lleva a presentarte hoy como precandidato a diputado nacional por la Provincia del Partido Popular? 

-Yo vengo de una familia muy política, en la cual en mi casa se vivía el socialismo con mi bisabuelo, el peronismo con mis abuelos y el radicalismo desarrollista con mis padres. Yo soy ahijado de Arturo Frondizi y transité la democracia hasta llegar al pleno convencimiento del peronismo, que es la síntesis del tercer movimiento histórico.

La corriente del pensamiento nacionalista me lleva finalmente a la concepción de Perón, partiendo de la base histórica de San Martín y Rosas, pero haciendo una escala -por íntima convicción- en la Revolución del Parque y reivindico históricamente a Leandro Alem como la figura de aquella revolución, que considero que fue la única revolución argentina, con continuidad en la del 17 de octubre. Con lo cual, la política para mí nació desde la cuna, la viví en el barrio de La Boca donde nací y me crié junto a mis abuelos y mis padres. Después, el compromiso con la Patria es siempre.

Con respecto a ser empresario, tiene que ver con eso de vivir de lo que uno hace y no de la política. Vivir del Estado no es una forma de hacer Patria, es una forma de corrupción política. La participación política, desde el punto de vista de la convicción de las ideas, tiende a buscar el poder para ser instrumento de transformación, pero cada persona que emprenda este camino debe saber que debe llegar con sus recursos o con su trabajo privado y que cuando termina de prestar servicios al Estado y a la Patria, vuelve a su vida y a su actividad privada y a vivir de lo suyo. Con esto, ser empresario es la forma en la que vivo y ser militante es la pasión que tengo.

Las propuestas que tenemos para esta campaña son terminar con la República y pasar al sistema confederal, porque básicamente la Confederación Argentina es la única salida de este estado de corrupción republicano que ha llevado a la Argentina a esta decadencia interminable.

 

-Este concepto de «vivir del Estado» se lo has criticado al kirchnerismo. ¿Podemos afirmar que es esa una de las principales diferencias con ese movimiento político?

-Yo creo que el kirchnerismo desapareció con Néstor Kirchner. Lo que hay hoy es cristinismo. Es un cristinismo berreta, es decadente, es un outlet, un Todo por Dos Pesos, un cachivache, que viven del sector público, del saqueo, del sacrificio de los argentinos bien paridos, que trabajan y pagan impuestos. Y claramente nada bueno puede salir de ahí.

 

-Este «cristinismo berreta» del que hablás, ¿considerás que continúa hoy en la gestión de Alberto Fernández?

-Alberto Fernández no existe, es un títere.

 

-¿Quién gobierna entonces?

-Ella, que debe tener una gigantesca frustración por haberle prestado la birome a este personaje, porque hoy su Gobierno (el de Cristina Fernández) está mezclado con la locura de Alberto Fernández, que ni siquiera pertenece al riñón del cristinismo. Tenemos, entonces, una combinación entre corrupción e inexistencia y la mezcla de estas dos cosas nos da esta desventura terrible de decadencia política, social, económica y religiosa.

 

-En el 2015 apoyaste la fórmula de Cambiemos para ponerle un fin a la larga gestión K, ¿te desilusionaron?

-El último escalón de experiencia republicana en mi vida política fue intentar sacar un clavo con otro clavo, que fue algo que hicimos con Mauricio Macri para sacar a Cristina y con Cristina para sacar a Macri. Y después nos dimos cuenta definitivamente de que la República es corrupta, que el sistema es corrupto y que no hay salida. Hay que matar a la víbora bicéfala que tiene como instrumento a la República.

Hay que terminar con la República para que muera la víbora bicéfala, que tiene un mismo tronco de intereses y dos cabezas como oferta para alternarse en el poder.

 

-¿Cuáles serán tus prioridades y valores si ganás tu banca dentro del Congreso? Cuando la gente vote a Santiago Cúneo, ¿qué va a estar votando?

-Van a estar votando a un bonaerense comprometido, que va a llevar al Congreso las necesidades y propuestas confederales de los bonaerenses, para terminar con este centralismo unitario y saqueador de carácter anglosajón que vive en el Puerto de Buenos Aires desde la derrota en la batalla de Caseros. Vamos al Congreso a terminar con la República, a pararnos arriba de una banca en nombre del pueblo bonaerense, para decir en voz alta que no vamos a girar un sólo centavo más de coparticipación al Estado central federal. Que queremos salir de la República y llamar a todas las provincias para armar este sistema confederal para romperla y para eso hay que reformar la Constitución.

 

-¿Podrías detallar más cómo sería esta reforma constitucional para introducir un sistema confederal?

-Sí, claro. Es el fin del orden republicano de la división de los tres poderes griegos. El Poder Judicial no debería existir más como poder, sino como servicio del Estado. Para esto, la elección de jueces y fiscales debería resolverse, en el último caso, por la vía electoral directa. Y en el caso de los nombramientos del Poder Judicial, deben surgir de los colegios de abogados y colegios de profesionales judiciales, porque hay que levantar un paredón que separe la política de la Justicia, para que no exista contubernio de poder, impunidad y corrupción entre ambos poderes. La única manera de lograr eso es darles autarquía, recursos y, a su vez, hacerles perder las prerrogativas que hacen que los jueces sean corruptos, que son sus privilegios. En la Confederación, los jueces no son vitalicios sino que pagan impuestos, no renuncian y lavan sus actos de corrupción, son juzgados y condenados igual que cualquier ciudadano. Esto hace que, al no ser nombrados por la política ni tener contacto con ella, tengan autarquía y puedan juzgar y ser juzgados. Vamos a tener finalmente lo que los argentinos tanto deseamos: un sistema político que no pueda corromperse y que los magistrados no tengan garantías de morir antes de ser condenados.

Por otro lado, en la Confederación se les devolvería a las provincias la potestad de cobrar impuestos, de administrar sus recursos, de definir su política penal, de ser verdaderos estados independientes asociados en esta Confederación. Por lo cual, la coparticipación pasa a ser invertida: las provincias aportan para el sostenimiento del Poder Ejecutivo. Esto hace que queden dos poderes del Estado, como decía, porque la Justicia ya no va a ser parte, y en esos dos poderes del Estado se vuelve al voto por vía de colegio electoral, se anula el distrito único electoral, la reforma del ’94. De esta manera, el presidente se elige por colegio electoral y las provincias valen todas igual a la hora de elegir al mandatario. Además, la Confederación tiene capacidad destituyente del presidente, con lo cual frente a un caso de corrupción como el Cabaret de Olivos, el Presidente ya podría haber sido destituido por las provincias ante un hecho inmoral frente al cual aún no tiene la dignidad de renunciar.

Esto hace que el Confederal gobierne, el Legislativo es unicameral porque como las provincias gobiernan, no necesitan tener representación ante el Gobierno federal, porque son las que están gobernando a través de la Legislatura confederal. Por eso, el Congreso será unicameral, únicamente los diputados serán representantes del pueblo, porque las provincias no necesitan representarse.

En otro orden de cosas, en la Confederación proponemos el traslado de la capital del Poder Ejecutivo a Bariloche, a la Patagonia argentina y la Legislatura nacional confederal a Tucumán, donde nació la República. Ahora, lo que nosotros decimos, fundamentalmente, es que con todos estos cambios confederales, con todas estas aptitudes, lo que se denominan “provincias inviables” pasan a ser verdaderas economías regionales poderosas, como el caso de Neuquén con Vaca Muerta, las provincias del norte con el litio, las provincias del sur con la pesca, la provincia de Buenos Aires y centro con el poderío agropecuario.

Cuando las provincias y las regiones vuelvan a administrar sus riquezas, la Argentina florecerá como patria. Ya no habrá presidentes que puedan endeudar a la Patria en 350 mil millones de dólares y ser empleados virreinales de un poder colonial en la Argentina.

Volveremos a tener fuerzas armadas poderosas y soberanía. Nuestra propuesta es de fondo, no hacemos maquillaje ni hablamos de proyectos de ley berretas que no tienen financiamiento y son nada más que caza bobos electorales, como la indignidad del decir «votá al equipo del Colo», o como decía Victoria Tolosa Paz «en el peronismo siempre se garchó». No soportamos la falta de respeto al pueblo argentino.

-Ante estas «propuestas de fondo» que tocan las raíces del sistema, van a tener que negociar con otros partidos políticos en el recinto para poder llegar a concretar estos proyectos. ¿Con qué otros partidos considerás que podrían llegar a tener afinidad para lograr convertirlos en ley?

-Con ninguno, porque son republicanos. Nosotros no vamos al Congreso a negociar con nadie, sino a llevar las palabras del pueblo bonaerense y de todas aquellas provincias que nos quieran acompañar, confiando en el poder popular y no en la dirigencia política, de la cual no esperamos absolutamente nada. Por eso nos sometemos al voto popular y esperamos que surja de ahí el poder de la transformación. Queremos meter un diputado en esta elección, unos 20 en la próxima y llegar a tener mayoría parlamentaria lo antes posible, para que la Argentina cambie su destino. Nosotros no confiamos ni creemos en ninguno de los partidos republicanos que gozan de privilegios, que ofenden al pueblo argentino trabajador, que se levanta todos los días a la mañana para ir a trabajar y pagar impuestos. Tienen una sucesión interminable de privilegios indignos y amorales, los cuales no están dispuestos a renunciar.

 

-Me refiero a que dentro del Congreso, para que un potencial proyecto de ley se convierta en ley van a necesitar que sea acompañado por parte del resto de los diputados.

-Nos alcanza con saber que cuando me siente en una banca voy a transmitir en vivo, como transmito todos los días en mi programa y que el pueblo tendrá abiertas las barras del Congreso, aunque estén cerradas físicamente, para saber lo que pasa dentro del Congreso. Y que la gente del pueblo argentino sepa cómo les toman el pelo y los toman de pelotudos todos los días. La revolución empieza en la sociedad, no en el Congreso. Mi voz será la del pueblo bonaerense y eso tiene que llevar a la sublevación del pueblo bonaerense cuando vea que el Congreso no está para tratar las grandes transformaciones que pueden mejorar su vida y devolverle su bienestar, sino que están para garantizar privilegios y hacer negocios.

 

-¿Hay algún tema del que no te haya preguntado y quieras mencionar?

-Fundamentalmente, convocar al pueblo argentino, a los bonaerenses. Vamos a hacer flamear otra vez la bandera bonaerense sobre el Obelisco de Buenos Aires porque es territorio de los bonaerenses robado por el unitarismo centrista porteño. Vamos a terminar con la Aduana, que va a dejar de ser recaudación del Estado federal central para ser recaudación de todas las provincias, distribuido acorde a su actividad económica como economías regionales. Vamos a poner a la Argentina en orden, vamos a volver a ser potencia, a recuperar los sueños y hábitos de la clase media y con esto vamos a dejarles a nuestros hijos, los que no hemos podido, no hemos sabido o no hemos querido hacer las cosas bien, devolverles un camino pavimentado a las nuevas generaciones para que les sirva a la Argentina que ellos quieran vivir. Esta es invivible e indigna.

Finalmente, quiero ratificar mi compromiso con la vida, desde la concepción hasta la muerte, oponiéndonos al aborto de manera radical, considerándolo un delito y un acto criminal. También mantengo nuestra convicción de reclamo soberano en un día oscuro como el de hoy, donde el goebierno chileno vuelve a faltarnos el respeto desafiando a la historia, reclamando territorio continental de nuestra plataforma submarina. Buscamos reivindicar al pueblo argentino, su lucha y su resistencia frente a esta inmoralidad latente, permanente y siniestra de esta red pública. Y decirle a la gente que vote en defensa propia. Que el día 12, cuando vaya a votar, puede suicidarse si vuelve a votar lo mismo o puede defenderse con el voto votando a la Confederación Argentina.

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