Decisión Capital, el debate de cola

Decisión Capital, el debate de cola

Por Romina Sánchez

Sin los principales nombres del escenario electoral porteño, precandidatos a jefe de Gobierno de casi todos los espacios debatieron en TN. Primó la discusión torpe. Ivo Cutzarida, figura excluyente.


El clásico televisivo de la exposición política, A dos voces, el programa de los miércoles a las 22 emitido por Todo Noticias, arrancó, ávido de rating, con la figura advenediza por excelencia: el actor Ivo Cutzarida, precandidato de Es Posible, la propuesta de los Rodríguez Saá para la Ciudad. Y el asunto comodín de la señal, la inseguridad.

Como para empezar bien arriba, Ivo dijo: “Siempre hay un colado. Pero la inseguridad es mi tema, siempre hablé de eso. Antes estaba prohibido en el vocabulario, era una sensación, un invento de los medios. Ahora me alegro que los candidatos tengan primero en su agenda este tema, velando por la vida y el derecho a la propiedad, que es una responsabilidad del gobierno nacional y de Macri”. Momento: Carlos Oviedo, precandidato del Frente para la Victoria, lo interrumpió.

“Macri nos vende que creó la Policía Metropolitana, pero las estadísticas muestran que la inseguridad creció en el sur de la Ciudad”, expresó el candidato a jefe de Gobierno de María José Lubertino. Más tarde, cuando se le volvió a pegar a  Mauricio Macri por la misma cuestión, Oviedo recordó que el año pasado él insistió en proponer la revocatoria de gestión del ingeniero, para lo que su espacio juntó unas “120 mil firmas”. Solo.

En ese sentido, Víctor Ramos, también del FpV, advirtió que la solución es “la justicia social”. Expresó que en Buenos Aires “hay que urbanizar las villas, convertirlas en barrios dignos”. Y que “la Ciudad no conoce al peronismo”, como dando a entender que es momento de darle oportunidad, pero lejos de La Cámpora. “Tenemos nuestras diferencias, lo peor de este gobierno es arrastrar esa mochila”, aseguró, con un semblante siempre sereno. Entonces, la ausencia de Mariano Recalde, precandidato del espacio señalado en el seno del kirchnerismo, se notó el doble.

Sergio Abrevaya, de SurGen, salió de los asentamientos para dar cuenta de que la problemática es de la Ciudad toda. “Pongo el ejemplo de Villa Urquiza, en donde los vecinos están peor que nunca en seguridad, y lo nombro porque allí están las dos fuerzas, la Metropolitana y la Federal. Hay que investigar y prevenir el delito”, señaló.

Por su parte, Pablo Ferreyra (ALBA), retomó el punto en el que había sido interrumpido Cutzarida: la propiedad. Mencionó que “la mitad de la zona sur no tiene acceso a la vivienda” y que esa, junto a otras causas, como que en “toda la comuna 8 –Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano– no haya hospital público”, “también complejiza la seguridad”.

“El macrismo construye una ciudad para privilegiados. Eso es un escándalo”, precisó Manuela Castañeira, del Nuevo MAS. Su propuesta se orienta, precisamente, a pelear por “los de abajo”. También, planteó revisar “quién y cómo habla del salario de precarización de la juventud y, por ejemplo, de las trabajadoras sociales contra la red de trata, que ganan sueldos paupérrimos”. “Los K no son oposición. Que se hable del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. El kirchnerismo no ha hecho nada en ese sentido, es un tema silenciado”.

Sergio García (MST-Nueva Izquierda), destacó una perspectiva compartida por la mayoría de los espacios de izquierda, como el pedido, precisamente, por el aborto legal. “No hay seguridad sin atacar los problemas sociales y acabar con los negocios del poder político. Hay que garantizar el acceso a la salud y educación pública. Y desmantelar el aparato represivo. Es evidente la complicidad del macrismo y el Frente para la Victoria, que votan todos los negociados”, expuso, compartiendo una mirada que también es propia de la izquierda: que el Pro y los K son cómplices en la gestión y en el voto. Y mencionó, a propósito de lo dicho por Oviedo, que los opositores solo enfrentan a Macri ante las cámaras. Good show.

Claudio Lozano (Camino Popular), instó a procurar una “mirada integral y seria de los problemas de la Ciudad”. Refirió, así, estadísticas de la exclusión y la desigualdad, “que son las que incuban la inseguridad”. Habló, a su vez, de la “necesidad de participación de los vecinos para ejercer control” y propiciar “fenómenos de depuración de las fuerzas de seguridad”. Y discutir “en serio el tema de la autonomía, es una barbaridad que haya dos fuerzas”. Aseveró, además: “No somos parte de la ofensiva conservadora de Massa o Sanz”, insistiendo en que Macri es “un administrador ineficaz”.

Ahí fue cuando Ivo volvió a la carga. “Lo primero es la autonomía, muchachos, porque si no, ni chicha ni limonada. Acá tenemos un problema de jurisdicción, por ejemplo en seguridad”, sentenció. Myriam Bregman intervino enseguida. La referente del Frente de Izquierda llamó a no desconocer que Buenos Aires fue gobernada por “radicales, el PJ y el Pro” y que hay que atender “a la salida del kirchnerismo por derecha”. “Nosotros cumplimos –explicó– con lo que dijimos en la campaña anterior: hoy Nicolás del Caño –diputado nacional del PTS en el Frente de Izquierda, por Mendoza– cobra el equivalente al salario docente y el resto lo dona a la lucha de los trabajadores de Lear. Macri propone una Ciudad para negocios privados y el Frente de Izquierda tiene la fuerza para gobernar. Macri gobernó con los K y la cena reciente que organizó fue escandalosa. Nosotros, con independencia de clase, en pos de los trabajadores, podemos gobernar”, se explayó. Y refirió que, “a pesar de la burocracia sindical”, el 31 de marzo “hay que parar”.

A su turno, Humberto Tumini (SurGen), habló de “la disputa de ficción con Macri, que mantienen las colectoras Pro, como Eco o Carrió”. Por eso, llamó a hacerle la batalla al neoliberalismo porteño, mencionando los índices de deserción escolar, de mortalidad infantil, de carga impositiva y de falta de acceso a la vivienda. Ahí nomás Gustavo Vera, de Bien Común, salió al cruce. Pidió manifestarse “en términos concretos”. De ese modo, de los 3500 talleres clandestinos a la decena de cocinas de cocaína del bajo Flores, relató el historial más básico de La Alameda, aludiendo a la mafiosidad, que “no se cambia con leyes, sino sacando a los mafiosos”. Trajo el caso, asimismo, de las viviendas ociosas “producto del lavado de dinero”, a las que “hay que aplicarles un impuesto”. Esa mafiosidad, abundó, se combate con ejemplaridad: “un funcionario debe ganar lo mismo que un director de escuela, así vuelve al pueblo lo que es del pueblo, porque el poder es servir al pueblo”.

Bullicio. Mucho bullicio.

Gustavo Tenaglia, del Partido Humanista, hacía rato que venía pidiendo la palabra para aclarar que en las próximas elecciones solo se elegirán los candidatos. Nada más. Pero de inmediato, tomó el aire Leonardo Fabre, de Bien Común: “Todo es diagnóstico, pero no se está hablando de soluciones. Expongamos qué hicimos cada uno de nosotros. Nosotros somos el Partido de la Seguridad Social. No hacemos política de la barata, que es el resultado de la clase política que hemos tenido”. Fabre, por si faltaba decirlo, es secretario general del sindicato de trabajadores de ANSES.

“Larreta, el que fundió ANSES, es el que nos está gobernando; por culpa suya Favaloro se pegó un tiro. Tenemos que saber a quién estamos enfrentando. Hace 20 años yo enfrento este modelo. Y el martes vamos a paro general”, advirtió con vehemencia el candidato sindical, hoy socio político del diputado Vera.

Martín Torres, del MST-Nueva Izquierda se refirió sin demasiada vuelta a la necesidad de defender los derechos sociales, ejercer control social de las instituciones mediante la elección popular de jueces y comisarios, cada cuatro años, y terminar con los privilegios. “Que los subsidios a escuelas privadas vayan a las públicas, que el subte llegue a cada lugar”, fueron otras de sus propuestas, sin demasiada especificidad.

“A lo dicho, me pongo en el rol de espectador, por estar acostumbrado a estar de este lado, solo agregaría que estamos dando un espectáculo lamentable. Estamos esquizofrenizando al espectador, confundiendo diagnóstico con propuesta. Los corruptos no van nunca presos o van 14 años después. Acá tenemos que plantear la posibilidad del embargo al corrupto y que ese tipo de delitos sean imprescriptibles”, sostuvo, cuando le tocaron sus pocos minutos, Héctor “Cacho” Bidonde (MST-Nueva Izquierda). A esta altura, el adjetivo incoherente parecía generoso para ilustrar el escenario.

Retomando el uso de la palabra, Ferreyra deslizó algunos de los ejes de su propuesta electoral: crédito blando al primer hogar, sistema de salud descentralizado, trabajo sobre el problema de la infraestructura educativa y pensar la cultura, por caso, por los cierres de centros culturales.

La comunera Maru Lopes, otra de las anotadas en la interna del MST, denunció: “Ni el kicherismo ni Unen, colectoras del Pro, aprobaron el presupuesto necesario para las cuestiones de género”. La defensa de los derechos de la mujer son uno de los pilares de su programa de campaña.

Sobre Cutzarida, algunos podrán decir que le cortaron la bocha en pleno debate, porque se lo notaba algo perdido. Otros, en cambio, valorarán la rápida gimnasia que adquirió en la mediatización política luego del “corta la bocha”. Pero es indudable que a su candidatura, cuanto menos, le pone empeño.

“Al Pro le falta corazón, es evidente. El presupuesto se ha expandido de manera increíble. Tenemos una deuda de 2600 millones de dólares, estamos pagando deuda con deuda. Y eso es una irresponsabilidad para con el próximo gobierno. La gestión en San Luis es un ejemplo de política de primera vivienda, a seguir. Yo alquilo. Con mi mujer pagamos casi 8000 de alquiler y esto no puede ser”, enumeró casi como un vecino cualquiera. A lo que, Abrevaya, casi como un socorrista, agregó: “El 30 por ciento alquila en la ciudad, y ni hablar de la villa y sus condiciones”.

De perfil más combativo, Castañeira pidió “ver qué intereses defiende cada cual. Hace falta que se planteen los grandes temas silenciados. Yo no los vi (al resto de los candidatos) en los hospitales acompañando a las pibas violadas (abortos punibles). O en las fabricas, con los trabajadores perseguidos”.

Otras intervenciones, las últimas, en una suerte de salpicado, fueron las de Sergio Torres, quien denunció que “en la subsecretaría de Trabajo de Macri todos están en negro y sin control. De ahí, Iron Mountain”. A lo que acotó: “En el gobierno nacional también hay trabajo en negro”. Tumini, en modo random, lanzó: “La ciudad tiene el triple de presupuesto que el resto de las jurisdicciones, el problema es cómo se distribuye. En educación y salud, ha bajado, pero la publicidad oficial, todo lo contrario”.

Y cuando todo volvía a tornarse un caos irrefrenable, Marcelo Bonelli dictaminó: “Acá estuvieron todas las voces, en la medida de lo posible”.

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