El debate legal tras la denuncia de Fabiola Yáñez contra el “periodista”

El debate legal tras la denuncia de Fabiola Yáñez contra el “periodista”

La Primera Dama denunció a Mario Casalongue, dueño de Agencia Nova por violencia de género mediática. Una víctima más de una larga trayectoria de misoginia.

Mario Casalongue, denunciado.

Este jueves 23, “Fabiola Yánez” se convirtió en tendencia en la red social de Twitter por denunciar al dueño del portal Agencia Nova, Mario Casalongue, por publicaciones con contenido “machista y violento” contra la Primera Dama,  y haber incurrido en hostigamiento y discriminación.

En consecuencia, el «periodista» deberá presentarse el próximo lunes 27 a declarar ante la Justicia y, mientras tanto, borró las publicaciones en cuestión. Como es esperable, Casalongue acudirá a la «libertad de expresión» como defensa, amparada por el artículo 19 de la Constitución nacional y tratados internacionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con poder constitucional anexado por el artículo 75 inc. 22, además del famoso Pacto de San José de Costa Rica. Con esto precisamente, intentará señalar a la denuncia apoyada por el presidente Alberto Fernández como «censura», una lógica que ya comenzaron a replicar algunos medios de comunicación para justificar la violencia mediática.

«Censura» se trata de la prohibición de antemano de la publicación de un contenido, sin embargo los querellantes también acudirán al mencionado artículo 19 para convocar la figura de «responsabilidad ulterior», la cual presenta al comunicador la obligación de responder ante contenidos -ya publicados- que lesionaran la imagen y honor de una persona, a través de calumnias, injurias, discriminaciones u ofensas. En este caso, se encuentra Yáñez  amparada por los derechos otorgados por la Constitución al realizar la denuncia, a poca gracia de quienes prefieran referirse al caso como «dictadura gubernamental» o «restricción de la libertad de prensa».

 

Escudar la violencia tras el cartel de derecho

En el ámbito de la comunicación existe una longeva discusión y hasta vacío legal en la demanda por la publicación de contenido violento y discriminatorio hacia personas o comunidades. Las primeras discusiones de este tipo se dieron -y se dan- con la exhibición sin consentimiento de fotos íntimas de actrices -principalmente-, quienes han pedido a la Justicia, sin éxito, que no permitiera el uso indebido de dichas fotos. Los ejemplos sobran, y en todos ha prevalecido la denuncia posterior a la publicación. Es decir, una vez ejecutado el daño.

Este paralelismo sirve para comprender por qué la denuncia de Yáñez y Fernández no se trata de censura ni autoritarismo. Incluso, abre, una vez más, el desafío legal de poder construir un sistema judicial competente para amparar a las víctimas de violencia mediática.

¿Hasta qué punto el odio a la diversidad de género, a la homosexualidad, la cosificación extrema y la discriminación a las mujeres se puede amparar bajo el paraguas de «libertad de expresión?

El debate excede ampliamente a la denuncia en cuestión, sino que Nova trae una larga trayectoria de publicaciones machistas, misóginas y violentas:

En la nota «periodística» sobre Estanislao Fernández, hijo del Presidente, en la que invitan a conocerlo y hurgar en su sexualidad e identidad de género en base a la burla y discriminación, escriben para comenzar la nota: «‘Dyhzy’ es una ‘drag queen’. Vos te preguntarás: ¿eso qué es? Se trata básicamente de una persona que disfruta vestirse como una mujer, y de formas extravagantes o llamativas. Pero para colmo, es también cosplayer. Toda la onda tiene el hijo travesti (o hija) del candidato presidencial ex duhaldista, menemista, cavallista, nestorista, massista, randazzista y ahora flamante cristinista, Alberto Fernández».

Y para concluir su nota con «libertad de expresión», cerraron: «Estas son las delicias conyugales de don Alberto, con un hijo putazo y un perro twittero. ¿No es fino?».

El concepto de «fino» es tan controversial como el de «pavada», palabra que Casalongue utilizó en su cuenta oficial de Twitter para referirse al contenido publicado contra la Primera Dama. Con «pavada» entiende a la violencia de género, a la irresponsabilidad y al libertinaje comunicacional al traicionar los ejes del periodismo.

 

El odio a las «feminazis»

Comparar al nazismo con el feminismo es comparar el movimiento de mujeres e identidades sexuales disidentes por la lucha de sus derechos, siendo el único movimiento en el mundo en no matar a nadie, que busca justicia y no venganza, con el nacionalsocialismo, autor del holocausto. Quien sepa qué fue el holocausto caerá en la cuenta de la falta de respeto que esto significa también para las víctimas de uno de los mayores genocidios de la historia, y a sus allegados sobrevivientes.

Con ese odio por las mujeres que no se callan, que luchan, que reclaman igualdad, Agencia Nova se refiere a las feministas con ese término, y algunos otros.

«Incogibles», por ejemplo. Así había titulado Nova su artículo «periodístico» e «informativo» sobre el «tetazo» realizado en el pasado Encuentro Plurinacional de Mujeres realizado en La Plata: «Incogibles hicieron un tetazo en el Encuentro Nacional de Mujeres: No les queda otra que hacerse lesbianas»«Son verdaderamente incogibles. Bajo todo punto de vista», insistía la nota, reforzando el concepto tan dañino de que cumplir con los cánones de belleza hegemónica es condición excluyente para ser mujer, mas no respetada igualmente. Por feas o por lindas, Agencia Nova no pasa un día sin publicar contenido machista y misógino en notas sobre mujeres innecesariamente desnudas e insultadas por títulos obscenos y por demás irrespetuosos. El ensañamiento de ese medio con la cosificación para rascar lecturas ha puesto a Nova en el blanco de muchas denuncias durante años que caen en el blanco legal al que esta nota se refiere.

Es el caso de las mujeres del MST-FIT Unidad, que aparecen publicadas e insultadas en la mencionada nota de Nova, realizaron varias denuncias por violencia de género contra Casalongue, junto a las abogadas del CADHU (Centro de Abogadxs por los Derechos Humanos), en octubre y noviembre de 2019.

Consultada por NU al respecto, Celeste Fierro, referente de Juntas y a la izquierda-MST, expresó: «Tenemos la satisfacción de saber que al fin será llevado a juicio. Lo denunciamos por violencia de género simbólica, ya que el mensaje tiene un contenido dirigido a perpetuar estereotipos y la desigualdad hacia las mujeres, este tipo de declaraciones atacan el avance del movimiento de mujeres”.

Después de muchos intentos logramos quebrar la impunidad del misógino, machista y violento Mario Casalongue que agredió a mujeres que movilizamos a la Catedral, en particular de Juntas y a la Izquierda, y a mí personalmente. Tan impune se siente que siguió y atacó también a Fabiola Yañez. Es preocupante que el portal Nova siga teniendo auspicios de decenas de municipios bonaerenses y pauta oficiales. Se debe terminar con la financiación del Estado a este tipo de comunicación aberrante. Esos aportes y pautas deben cortarse de forma urgente», indicó por su parte Vilma Ripoll.

El denunciado al que aún algunos medios de comunicación se animan a defender ha llegado a publicar «fotos hot» de la «diosa» de Florencia, la sobrina del gobernador de Tucumán, José Alperovich, tras haberlo denunciado por abuso sexual agravado por vínculo y sometimiento laboral. El «censurado» revictimiza a la víctima en plena lucha para que las mujeres golpeadas, abusadas, violadas, o víctimas de cualquier tipo de violencia machista se animen, por fin, a denunciar y romper con el miedo que Nova se dedica a reforzar.

Así actúa la violencia simbólica y mediática, la «pavada», según las palabras de Casalongue, quien deberá algún día dejar de esconderse tras su impunidad de «libertad de expresión» para ejercer la humillación y la violencia, y deberá haber una sociedad y un sistema judicial también dispuesta a dejar de permitir y encubrir a quienes sostienen desde los medios de comunicación las desigualdades de género.

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