Mientras avanza el dengue, falta repelente y hay silencio oficial

Mientras avanza el dengue, falta repelente y hay silencio oficial

Ni el laboratorio, ni el ministro de Salud, Mario Russo, explican cómo resolver los faltantes.


El Gobierno abrió la importación de alimentos de la canasta básica porque confía en que con más competidores los precios bajarán. La decisión es discutible, pero se basó en una mirada pragmática sobre los efectos de ensanchar el mercado y, como dijo el Gobierno, de hacer que los precios sean “más competitivos”.

Sin embargo, el mayor brote epidémico de dengue y la desesperante escasez de repelente de mosquitos, en un contexto que de competitivo no tiene nada porque o no hay producto o su precio es abusivo, no parecen despertar ni el mismo interés ni la misma celeridad, sobre todo del ministro del área, Mario Russo.

Baste de ejemplo que este martes, el Ministerio de Salud de la Nación difundió un comunicado titulado “Sobre la situación epidemiológica del dengue y las medidas de prevención” en el que el término repelente no figura ni una sola vez.

Una de las voces que viene denunciando esta situación es el senador del radicalismo Martín Lousteau, en duras acusaciones contra el Gobierno de Javier Milei, que no tardaron en ser respondidas por distintos actores de la escena política. Una de ellas, quien conduce la Cámara de Diputados, Martín Menem.

La respuesta de Menem simboliza bien las sensaciones de estos días de parte de muchos periodistas que vienen cubriendo las políticas de salud del ya no tan flamante pero sí bastante desconocido ministro Mario Russo.

Y es que, por más que las consultas periodísticas son enviadas a las empresas fabricantes de repelente y a las autoridades nacionales y provinciales, las respuestas que llegan son pobres, de esas que recortan variables sin dar realmente con el meollo de la cuestión. Veamos algunas.

1. Ante la consulta por la posibilidad de importar producto de otros países, fuentes del Gobierno comunicaron algunos conceptos que no dejan de ser generalidades: que estamos transitando un pico de dengue y que como la demanda se incrementa en este momento del año, surgen los cuellos de botella.

Lejos de hablar de repelente, plantean la necesidad de enfocar los cuidados en la eliminación de los criaderos, aspecto que por supuesto tiene una importancia mayúscula, pero no resuelve “la cotidiana”.

2. La empresa SC Johnson, que produce la marca Off, reenvía una y otra vez versiones similares del mismo “statement” corporativo, hace meses.

Para decirlo sin eufemismos, explican de un modo proactivo que hacen lo que pueden, pero no dan abasto. Es una respuesta en piloto automático, al margen de que la pregunta concreta haya sido si, por ejemplo, no hay alguna posibilidad de que importen el producto desde algún otro país.

3. Con distintos grados de delicadeza, en el entorno de las jurisdicciones metropolitanas se le echa la culpa a Nación, que no importa repelente de otros países. También se habla de la opción de abrir la importaciones de este rubro, como se hizo con los alimentos de la canasta básica.

4. Hay voces del mundillo farmacéutico que hablan de los problemas para importar el componente “mágico” de algunos repelentes llamado DEET, que parece que falta en todas partes, pero no es fácil encontrar una voz solvente que de verdad sepa algo de esta cuestión.

En otro ejemplo de vuelo comunicacional mediano, el mensaje del Ministerio de Salud que no habla de repelente señala (sin ninguna originalidad) que “hoy estamos sufriendo las consecuencias de la falta de prevención que hubo el año pasado, donde no se hizo el trabajo correspondiente. Lo mismo ocurrió por parte del ejecutivo nacional, que no compró los larvicidas para las provincias desde el año 2022”.

Y, en alusión a la información sobre la vacuna contra el dengue, líneas abajo dedican un infaltable párrafo a criticar la labor periodística: “Desde el Gobierno Nacional no se avalará que la política o los medios de comunicación sumen miedo y confusión”.

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