La mala relación de Alberto con Axel detona roces entre Nación y PBA

La mala relación de Alberto con Axel detona roces entre Nación y PBA

El Presidente y el gobernador no tienen diálogo directo.


La relación de Alberto Fernández y Axel Kicillof siempre tuvo sus vaivenes, pero hoy está totalmente quebrada. El Presidente y Sergio Berni, a su vez, no se pueden ni ver. El ministro de seguridad bonaerense llegó a calificar al jefe de Estado de “ingrato” y “traidor”. Y el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, y su par de la provincia se ignoran por chat y se pelean sin cesar a través de los medios.

La escalada este miércoles llegó a un punto de no retorno, con declaraciones explosivas. Aníbal Fernández acusó a Kicillof de ser un “profundo desconocedor” de lo que sucede en la provincia.

La respuesta llegó de la mano del jefe de asesores de Kicillof, Carlos Bianco, quien retrucó: “Si Aníbal conoce tanto la Provincia que se presente a una PASO a gobernador. La fórmula puede ser Alberto Fernández Presidente – Anibal Fernández gobernador. Una fórmula muy ganadora”.

Ese es el contexto político en el que gestionan los máximos responsables del combate del delito en el conurbano. En el Ministerio de Seguridad nacional aseguran que, si bien las cabezas políticas hacen declaraciones “para la tribuna”, persiste cierta articulación operativa entre funcionarios de segunda línea.

En la Provincia niegan de plano cualquier tipo de diálogo. Pero además son demasiados los puentes rotos entre la Nación y la provincia para encarar una problemática acuciante que hoy encabeza las preocupaciones en los sondeos de opinión pública.

Un funcionario muy cercano al jefe de Estado admitió que la relación entre el presidente y el gobernador bonaerense “no está bien. Alberto lo tenía a Axel en la mesita de luz pero después hubo desencanto cuando apareció como un mero empleado de Cristina”.

En la provincia reconocen que “ya no hay buen diálogo” y señalan que hubo un primer punto de quiebre en el vínculo cuando se suscribió el acuerdo con el FMI. Aseguran que después hubo varias idas y venidas pero que el distanciamiento se profundizó este verano.

Lo que detonó todo, según fuentes de La Plata, fue que la Casa Rosada dejara trascender que Fernández y Kicillof -ambos deseosos de ir por su reelección- se estaban alineando para resistir las arremetidas de La Cámpora y el dedo de Cristina Kirchner.

El conflicto se trasladó luego a la gestión por la seguridad. Tras un reclamo insistente de los intendentes, el Gobierno conformó un comando unificado de fuerzas federales en el conurbano. Pero Kicillof reaccionó y envió una carta a Aníbal Fernández pidiéndole explicaciones de cómo sería el despliegue de uniformados.

Lo curioso, en medio de tantos chispazos, es que en la Casa Rosada consideraban como principal hipótesis del crimen del colectivero que no se trató de un robo al voleo sino que pudo estar enmarcado en otro tipo de hecho, de tipo conspirativo, como sostienen desde territorio bonaerense.

Los primeros elementos que abonan la hipótesis llegaron a Alberto Fernández de la mano de su ministro de Seguridad en la tarde del lunes, cuando se reunieron en el despacho presidencial.

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