Putin y Trump cranean y negocian el mundo post Venezuela

Putin y Trump cranean y negocian el mundo post Venezuela

Muchas son las situaciones conflictivas en el mundo que involucran a las dos potencias. Será Venezuela la punta del ovillo para destrabar ello.


Tras los incidentes que provocó el fallido golpe contra Nicolás Maduro, el gobierno de Vladimir Putin comienza a hacer eco de su gran interés en la resolución del tema Venezuela, y en la protección de sus inversiones y su posición internacional. Tomará especial atención el sector petrolero venezolano, dada la deuda que mantiene el régimen chavista de millones de dólares por los préstamos realizados. Desde 2009, el presidente ruso y la petrolera estatal de su país, Rosneft, invirtieron 9 mil millones de dólares en PDVSA y eso lo maneja el amigo de Putin y número uno de Rosneft, Igor Setchin.

Ante el lanzamiento de la fase final de la fallida «Operación Libertad» por parte del presidente interino Juan Guaidó, y Leopoldo López y el supuesto comienzo de un levantamiento militar, Nicolás Maduro y la oposición parecen haber comprendido que el futuro de Venezuela no se puede definir fronteras adentro. El poder de las potencias de uno y otro lado los excede.  

Según dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, a Maduro «los rusos le dijeron que debería quedarse cuando estalló el golpe».

A cambio de la deuda que tiene el régimen chavista con Rusia, el Palacio de Miraflores le dió como garantía el 49% de Citgo, la refinería que la estatal venezolana tiene en Houston, Estados Unidos.

En el caso de entrar en default por incumplir el pago de sus bonos, Moscú podría quedarse con toda la compañía.

Al respecto, el pasado viernes 3 de mayo Donald Trump mantuvo una extensa conversación de casi una hora y media por teléfono con Vladimir Putin. «Él no está pensando en absoluto en implicarse en Venezuela, más allá de que quiere ver que ocurra algo positivo en Venezuela, y yo siento lo mismo», señaló Donald Trump en la Casa Blanca calificando de «positiva» la conversación.

El analista político ruso, Vladimir Frolov, explicó las nuevas claves en su columna de opinión en el diario The Moscow Times y dijo que «Putin está listo para renunciar a Venezuela por el precio correcto».

En ese sentido, “el apoyo de Rusia a Maduro está impulsado por intereses financieros y energéticos, así como por la visión del Kremlin de un orden mundial multipolar, donde Rusia debería bloquear los intentos de Estados Unidos de cambiar el régimen en estados soberanos amigables con Moscú».

Asimismo, Frolov consideró que en estas negociaciones también habría intereses geopolíticos: «Para Moscú, un acuerdo en Venezuela debería implicar una concesión igualmente significativa por parte de Estados Unidos (similar al acuerdo de JFK-Khrushchev para retirar los misiles nucleares de Cuba y Turquía)».

El analista también apunta a la crisis de Rusia con Ucrania y destacó que la intención del Kremlin es que Washington «presione a Kiev para que aplique plenamente los acuerdos de Minsk». De esa manera, «truncaría la soberanía de Ucrania y permitiría a Moscú mantener cierto grado de control sobre las políticas de seguridad de Ucrania».

Otros temas que interesan al Kremlin (de los que no se ocupó Frolov) son la baja de las sanciones justamente por el tema Ucrania y Crimea, la desnuclearización de Corea del Norte y su compensación, volver a acordar el tema nuclear con Estados Unidos ya que se cayó el anterior acuerdo, el tema petrolero tras la sanción a Irán y Siria sería otro de los temas a negociar. En una síntesis, una visión competa del mundo y los nuevos acuerdos. Para eso sirvió la inversión Venezuela. El recupero económico si no se da ahí mismo, se tendrá que amortizar con otras cuestiones en algún rincón del mundo.

Y señaló: “Putin mencionó específicamente eso durante su conversación por teléfono con Trump. Retirar el apoyo militar ruso a Maduro también debe ir acompañado de la retirada de la asistencia militar de los Estados Unidos a Ucrania».

Por otro lado, Frolov aclaró que la desconfianza entre ambas partes es tal que nada les garantiza nada. Ni siquiera un acuerdo. «Ninguna de las partes podría estar segura de que, incluso si se llegara a un acuerdo, la otra implementaría su parte del trato», indicó.

Al mismo tiempo, el analista sostuvo que «Moscú, sin embargo, sabe que los eventos de la semana pasada no son un buen augurio para el gobierno a largo plazo de Maduro», y consideró que «el ejército venezolano está sentado en la cerca y sus líderes están reflexionando sobre sus opciones».

En otro aspecto, subrayó en que radica el déficit de Rusia en su injerencia en Venezuela. Y es que, más allá de la cooperación militar y el envío de tropas, «no tiene control sobre el Ejército, como sí lo ha hecho en Siria».

Es por eso que el Kremlin sabe que si le retira su apoyo a Maduro, el régimen se quedará sin margen de maniobra y se derrumbará. «Moscú está lista para vender su participación en Venezuela, pero aún no está claro si Washington está listo para ofrecer el precio correcto», aseveró Frolov.

 

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