Aborto: la especulación política retrasa la agenda de género

Aborto: la especulación política retrasa la agenda de género

La dirigencia política no está a la altura de la demanda social de la agenda de género; los distintos partidos no comprenden hasta ahora la dimensión del problema.


Según confirmaron a Infobae altas fuentes oficiales, el Gobierno estudió en su momento habilitar unas PASO entre todos sus dirigentes y candidatos para definir quién está a favor de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y quienes no, teniendo en cuenta que el proyecto para legalizarlo se presentó por octava vez este año. 

Además, el portal asegura que fue Marcos Peña, jefe de Ministros, quien dio «el visto bueno» para realizar dicho escrutinio tan particular.

Los derechos reproductivos de las personas gestantes no eran parte de la agenda del Pro hasta el año pasado, cuando una marea verde de tres millones de personas en la calle exigió su derecho a decidir sobre su cuerpo. Así las cosas, los políticos de Cambiemos tuvieron que pensar, valga la redundancia, en hacer políticas públicas: generar derechos y oportunidades de manera equitativa para todos, todas y todes.

Cuando Cambiemos se vio abrumado por la impactante lucha de mujeres -que mantuvo desde 1983 el Encuentro Nacional de Mujeres- se encontró que en su mismo espacio no todos quieren realizar políticas públicas, sino que hay muchos y muchas que elijen centrarse en sus creencias y no en los datos que el mismísimo Alberto Rubinstein, ex Ministro de Salud del propio oficialismo, ahora devaluado a Secretario, expuso: se realizan 41 abortos por hora en Argentina, el 95% en condiciones inseguras. 

En principio, la división binaria en Cambiemos sería entre conservadores y liberales. Los conservadores, por lo general, son fervientes creyentes de la religión católica apostólica romana y ocupan rangos altos dentro de Cambiemos: la vicepresidenta, Gabriela Michetti (que aseguró estar en contra incluso en casos de violación); el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich; y el jefe del Senado, Federico Pinedo.

Los liberales por otra parte, estarían encabezados por Daniel Lipovetzky, diputado Pro y Presidente de la Comisión de Legislación General. Fue quien tuvo uno de los roles más activos dentro del oficialismo por el lado de la legalización del aborto  y, como consecuencia, uno de los más castigados en el cierre de listas: no le permitieron renovar su banca.

La decisión de Marcos Peña se enmarca justamente en unir a la alianza política de Cambiemos en torno a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, teniendo en cuenta que estas políticas públicas, en especial la que gira en torno al aborto, son parte central de los armados políticos de cara a las elecciones de este año, por primera vez en la historia de Argentina.

La importancia de traer el debate hacia la política y alejarlo de las creencias

Dentro de los espacios hay distintas agrupaciones y maneras de construir argumentos que posicionan a unos y otros como mediáticamente llaman «verdes y celestes». Sin embargo, esa no es la realidad: una de las agrupaciones fundadoras de los «verdes» se llama Católicas por el derecho a decidir, lo que demuestra que ni del lado verde son todes ateos, ni del lado celeste todes católicos.

Tampoco es cierto que un lado reúne a votantes de Cambiemos y a otros kirchneristas; la lógica con la cual se le da sentido a la intervención clínica que en Argentina llamamos Interrupción Voluntaria del Embarazo es infinita. Lo que queda claro, sí, es que la medicina es una ciencia que se basa en evidencias, y la evidencia a nivel mundialla mayoría de los países cuenta con este derecho- indica que la legalización del aborto disminuye la muerte de las personas gestantes.

Agenda de género en Argentina

La agenda de género, no obstante, no gira únicamente en torno a la interrupción del embarazo, que es la primera causa de muerte materna desde el retorno de la democracia en Argentina. Además, incluye políticas que reduzcan la brecha salarial (que hoy es del 27%), extienda la licencia por paternidad (y que incluya no únicamente a los empleos registrados) y cupo laboral travesti trans (cuya expectativa de vida es de 35 años, igual que el hombre en la Edad Media).

El empuje mediático, político y social de crear una supuesta grieta solo aporta a perpetuar la violencia hacia las mujeres y de ninguna manera a reflexionar y encontrar las soluciones al problema que nos aqueja como sociedad. Poner la agenda de manera correcta en la discusión política dentro de la realidad argentina de hoy, es el desafío de una dirigencia que no debe «etiquetar» actitudes ni conceptos, sino generar las distintas normas para acrecentar los derechos y garantías de las múltiples opciones personales que genera el continuo devenir de la humanidad en el planeta en general y la Argentina en particular.

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