Publicado: 01/10/2026 UTC Mundo Por: Fernando Riva Zucchelli

La ONU -que se debe reinventar-, vota en un momento global crítico

La ONU debe buscar un funcionamiento efectivo, aggiornarse a las problemáticas y a las fuertes presiones
La ONU -que se debe reinventar-, vota en un momento global crítico
Fernando Riva Zucchelli
Fernando Riva Zucchelli
onu

La gobernanza global es uno de los grandes desafíos que debe resolver el planeta mientras se desarrollan todo tipo de conflictos al interior del mismo. Son muchos los antecedentes que existen respecto de acuerdos multi estados, siendo uno de los más recientes antes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Tratado de Versalles producto de la Primer Guerra Mundial y dejado de lado precisamente por no haber podido evitar la segunda.

Algo de historia de la ONU

Fue el Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt quien en 1942 se refirió al término Naciones Unidas, pero fue tres años más tarde en Washington, el 24 de octubre de 1945, ya con la segunda guerra definida a favor de Rusia y de los aliados occidentales, cuando se puso en práctica la Carta de la Organización de las Naciones Unidas.

China, Estados Unidos, Rusia y Reino Unido deliberaron 3 meses antes para la conformación de la misma que fue signada por 50 países en primera instancia. Como se puede apreciar los que le dieron forma son cuatro de los cinco integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, en relación al triunfo bélico de ese mismo año. Francia, a diferencia de los demás integrantes, humillada y ocupada por Alemania, accedió al mismo por la potencia del gobierno previsional del General Charles de Gaulle en ese momento. Una delicadeza occidental que ponía las cosas tres a dos frente a los integrantes euroasiáticos del mismo. Aunque todos con poder de veto.

Esta breve reseña nos ayuda a recordar tiempos y para qué fue creada esta institución global. Esta semana pasada en la ONU, como sucede anualmente, se desarrolló la Asamblea General que reúne a las máximas autoridades del mundo –para el caso que deseen asistir- que cada vez con un mayor componente circense aglutina discursos y reuniones en las márgenes que, en la práctica poco o nada ayudan a la resolución de los conflictos.

A esto se comprometían las naciones firmantes en aquélla ocasión:

  • A preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,
  • A reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas,
  • A crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
  • A promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad
  • A practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,
  • A unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales,
  • A asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y
  • A emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos.

Esta declaración de nobles deseos globales se fue deteriorando con el pasar de los años, ya que la naturaleza humana entiende el poder de un modo y necesitaba de mucha y buena diplomacia para poder acercarse a esos estándares. Esta disciplina negociadora que se mantuvo con cierta efectividad durante la Guerra Fría, empezó a deshilacharse a partir de los incumplimientos seriales que los países, principalmente los de neto corte “colonialista” aunque no los únicos, empezaron a mentir en las mesas de acuerdos o a incumplir las cuestiones acordadas. La ONU ya nunca más fue capaz de enmendar esa conducta y poner freno a una “ley de la selva” que es a lo que asistimos en estos días, bajo la vergonzosa presidencia del portugués Antonio Guterres.

La plata de la ONU

El presupuesto 2026 de la ONU asciende a más de 3.450 millones de dólares, a lo que se suman aportes voluntarios que son los que se usan para muchísimas actividades como los Cascos Azules, UNICEF, Programas de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o el Programa Mundial de Alimentos. Estados Unidos con el 28.5% y China con el 20% son los países que cargan con la mayoría del presupuesto, siendo Japón, Reino Unido, Francia y Alemania los que le siguen, entre los 193 países miembros. Entre los voluntarios Estados Unidos es el principal aportante, seguido de Alemania. Le siguen –de lejos- los países nórdicos de Europa. La ONU se convirtió en un desgobierno global en dónde cada uno -dentro de sus posibilidades- hace lo que más le conviene, y lamentablemente la organización mira para cualquier lado cuando el poder aprieta, se hace la distraída.

El impresentable de Guterres

Dos casos concretos: Guterres concurre a Hiroshima todos los años para recordar la tragedia vivida en esa ciudad (al igual que en Nagasaki). El dato es que al secretario general se le olvida mencionar cuando va y les habla a los sobrevivientes, el nombre del país que ejecutó ambos genocidios, las únicas dos bombas nucleares tiradas en la historia del planeta, como no podía ser de otra manera por los Estados Unidos. El genocidio de Gaza tampoco está entre sus temas preferidos, teniendo además al 90% de los integrantes del foro a favor de una condena y reparación. Un fracaso absoluto, demostró poca valentía para ejercer un cargo de alta jerarquía. Por suerte se va.

No todo es para la demolición

En el haber de Naciones Unidas existen ciertas cuestiones que seguramente empeorarían en caso de su no existencia. Más allá de su intolerable burocracia, que disminuyó por suerte este año en un 7% de su presupuesto, y de la discrecionalidad con la que realiza sus acciones en el mundo, la verdad es que se ocupa –a su manera- de alimentos, vacunas, desplazados por guerras o persecución, aborda el tema del cambio climático y del agua al menos en su faz teórica y algo en la práctica, entre otras cosas positivas.

El tema derechos humanos –ligado a lo policial/militar- es muy sesgado habitualmente por los lobbies que presionan al organismo, pero a pesar de ello, a veces desde el Alto Comisionado logran informes acordes con la realidad. Nada muy diferente a lo que sucede en otras áreas. Luego no pasa nada, pero al menos lo escriben.

Elecciones 2026

Existen para la mayor designación en el organismo tres personas que son las que concitaron en las rondas previas las mejores posibilidades. Las que encabeza al día de hoy las preferencias es la costarricense Rebeca Grynspan que logró sobre 15 votos, diez positivos, el no de tres y la abstención de dos. Ella es la única de los siete candidatos que supera la barrera necesaria para ganar, nueve votos y redujo los votos negativos que obtuvo la última vez. Grynspan, de 70 años, es secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, cargo del que está en excedencia para no interferir en su carrera por la secretaría general de la ONU. Antes había sido titular de la secretaría general Iberoamericana y vicepresidenta segunda de su país. Nunca una mujer estuvo al frente de la ONU y eso es un punto altamente valorado, que también aplica a la guyanesa Carolyn Rodríguez-Birkett que tuvo 8 votos positivos, 6 negativos y una abstención.

nota fernando 1

El método es el siguiente. Hay que tener nueve o más positivos entre los quince y no ser vetado/a por ninguno de los cinco integrantes del Consejo de Seguridad, algo que todavía no trascendió. Se sabe que China y Rusia van a unificar su voto y probablemente lo hagan por alguna de las dos nombradas. Mientras tanto Estados Unidos ya se pronunció por el argentino Rafael Grossi, titular del organismo de Energía Atómica de la ONU, muy en boga por estos tiempos tanto por la guerra en Ucrania como la de Irán, donde el tema atómico es central. Francia se espera que acompañe como perrito faldero a Donald Trump en el mejor estilo Emanuel Macron, mientras que, al Reino Unido, que estaría allí, le hace bastante ruido la nacionalidad de Grossi y la actitud del Presidente argentino, respecto de la explotación petrolífera en Malvinas y la discusión de la soberanía de las islas del Atlántico Sur. Tampoco lo ayudó a Grossi el discurso incendiario de Javier Milei en la Asamblea. Grossi, que se acercó con el aval estadounidense, cuenta con ocho votos positivos pero siete negativos.

nota fernando 2

O sea, la cuestión parece encaminada, pero aún continúa con panorama abierto. Faltan los vetos. La Argentina parece predestinada en temas mundiales, ya tuvo a Maradona, a Messi, al Papa Francisco, aunque Grossi (además de una dimensión mucho menor) sería demasiado premio. Veremos.

Noticias Relacionadas

Más de Fernando Riva Zucchelli