Outsiders: los de afuera o son de palo o serán Presidentes
El tema de los outsiders pasó a ser un tema recurrente en la Argentina desde que los partidos políticos se fatigaron, algunos de ellos hasta casi la desaparición. También contribuyó a ello el descontento social que generó la democracia moderna que parece no haber cumplido con lo que la sociedad demandó de ella, centralmente en el plano socio económico de cada familia argentina. Con el advenimiento de Javier Milei al poder, este sector que no provenía de la partidocracia imperante colocó el primer outsider Presidente y con él ya entramos en un terreno conocido.
Hay dos datos que son imprescindibles para analizar las posibilidades que tienen algunos nombres que, con distintos grados de instalación tiene hoy la Argentina. El primero tiene que ver con las elecciones en Brasil, Estados Unidos, podemos sumar a Israel y la visita del Papa León XIV. El segundo, que todos los especialistas en campañas consultados por este medio coinciden es que tendremos campañas muy cortas (se habla de seis meses) con lo que –salvo excepciones- la misma tendrá un escenario definido y cristalizado recién el año entrante.
Para empezar, hay solo dos candidatos que ya han manifestado su intención de presentarse. Ellos son el presidente de la Nación que irá por su reelección y Federico González, analista y consultor que estrenará su movimiento Argentina Siempre. Todos los demás, ya sean partidarios u outsiders todavía no han decidido ni confirmado su participación.
Está el caso singular de Axel Kiciloff que es medido continuamente por la visibilidad que brinda ser un referente opositor en la provincia más importante del país. Pero nada se ha decidido aún en el peronismo y tampoco está garantizado que Kiciloff lo pueda concretar más allá de sus apetencias.
Por lo tanto, vamos a entrar de lleno en el terreno de las especulaciones, más allá de que los movimientos que realizan como globos de ensayo mucho de ellos. Vamos a poner en este rubro a Jorge Brito, Daniel Hadad y Dante Gebel. Tres perfiles distintos con bastantes coincidencias entre sí.
Algunos piensan que podrían intentar transitar por la clásica “avenida del medio” algo que no se volvió a dar -con cierto éxito- luego que lo intentaran en 2015, Sergio Massa y José De la Sota, quiénes lograron obtener más de 5 millones de votos en la elección que finalmente terminó ganando Mauricio Macri. En aquél entonces, ellos eran el medio entre el “kirchnerismo” y la derecha. Con algún esfuerzo retrospectivo tomamos como kirchnerista a Daniel Scioli, un alto funcionario de la actual administración que perdiera ajustadamente aquélla elección en el ballotage.
Pareciera que esta vez, la intención de quiénes alientan estas opciones no son tan centristas ni del medio, sino que parten de la idea que la sociedad ya castigó con Milei al statu quo partidario, denominada “la casta” por el oficialismo que ahora se nutre de ella ante la amenaza del peronismo, y lo que se persigue ahora es darle un tono más sensato, realista y menos extremo al proyecto de ajuste salvaje que lleva adelante este gobierno.
Es más, claramente no reniegan del emprolijamiento de las cuentas fiscales realizado, ni del alineamiento occidental en política exterior, pero apuntan a generar una nueva empatía social más contenedora y superadora ante el desgaste que evidencia el gobierno por la caída de ingresos y desempleo, más allá que se mantiene competitivo aún para la mayoría de los analistas políticos. Tienen estos outsiders un perfil más equilibrado entre el extractivismo salvaje e industrias, entienden que la ciencia y la tecnología debe ser los vectores hacia el futuro y no comparten su destrucción y más allá del discurso malvinero de esta noche del Presidente, entienden que la soberanía argentina, que tiene su eje en las islas, comprende también la defensa y protección de nuestras riquezas naturales con nuestra gente reinsertada en ese sistema, generando valor agregado en esas regiones bajo un proyecto federal planificado de país.
Con Emilio Monzó a la cabeza, Nicolás Massot, Bruno Screnci, Diego Bossio y Mauricio Mazzón en la mesa de las ideas y decisiones, Jorge Brito y Daniel Hadad tienen un equipo entrenado para misiones difíciles. La primera es conectar con la gente y luego conquistar su voto. Parten de la base que hay un 30% por ciento del electorado con Milei y un 30% con el peronismo, vaya quien vaya. La pecera restante para pescar es del 40%, pero allí conviven desde la ascendente Miriam Bregman hasta Victoria Villarruel, una jugadora difícil con capacidad de daño. Quedará allí con suerte un 20% a capturar.
Abriendo el plano en cada espacio, entienden que el núcleo súper duro de Milei asciende al 20% mientras que un 10 por ciento lo votaría con reservas y, sobre todo, al menos por ahora, por falta de alternativas más atractivas, aunque todas en ese rumbo. Algo bastante parecido detectaron –según sus muestreos- en el peronismo, que tendría aproximadamente un diez por ciento de la gente que podría no votarlo si hubiera algo opositor a Milei que no los lleve de nuevo al pasado. Una buena propuesta dicen, podría ampliar el espectro para llegar al ballotage, su zona de confort. Allí le ganarían a cualquiera.
El antimileísmo como en el antiperonismo/kirchnerismo son los motores y las razones por las cuales la mayoría de la gente va a ir a votar, pero también por esas mismas razones pueden decidirse por no concurrir si nadie ocupa para ellos un lugar atractivo en la grilla.
Jorge Brito tiene un perfil de mediano a bajo, fue presidente de River Plate hasta fines del año pasado, es muy conocido en el ambiente empresarial por el Banco Macro y la energética Genneia, pero la realidad es que tiene diversificada una muy importante cartera a lo largo y ancho de la Argentina. Este empresario nacional recorre habitualmente los distintos puntos del país en donde tiene intereses y en silencio toma contacto con gobernadores, intendentes y hasta sindicalistas relacionados con sus emprendimientos. Así llegó a conocer a fondo los desafíos pendientes de cada sector.
Daniel Hadad empezó su recorrido empujando a Brito a que se animara, aunque luego de varios reportajes y un par de actividades en La Matanza y en la Facultad de Derecho, en donde reunió al 100 por ciento del establishment con un corto histórico recreado con IA, fue involucrándose más en su propia aventura que en apoyar a terceros, aunque eso no deterioró su amistad con Brito. Pero quiénes los conocen, admiten una brecha, quizás una pausa. Gran comunicador, con fuerte respaldo en Estados Unidos, es un jugador a seguir.
Dante Gebel, el pastor inconfeso e influencer religioso (¿evangelista?) ya realizó de la mano de uno de sus socios Mario Pergolini un raid mediático en el cual dejó más dudas que certezas. Apelando a fuertes valores morales y a generar equipos de excelencia, Gebel está corrigiendo el enfoque inicial y esperando el momentum de su regreso, mientras que con su espectáculo PresiDante recorre el mundo. El sindicalista de Aeronavegantes, Juan Pablo Brey y el legislador Eugenio Casielles son quienes van monitoreando acciones y apoyos a esta aventura, desde River Church en California hasta Balcarce 50 en suelo porteño.
Los niveles de conocimiento aún son bajos para los tres, pero eso se corrige rápido, y además la gente decide a último momento. ¿Son creaciones del Círculo Rojo para molestar a Milei o nuevas etapas muy desafiantes de gente que tiene su vida totalmente resuelta? Difícil de saber, esperemos los cuatro acontecimientos a los que nos referimos arriba, que tendrán impacto sin duda en el armado para el 2027. Y a ver si luego de la visita del Papa León XIV, el arzobispo Jorge García Cuerva se sube a un ring, para el cuál sus voceros confían que ganas no le faltan. Y el impulso que le dará el Papa, tampoco.