Cena de la mesa chica con críticas a Macri y a Peña

Cena de la mesa chica con críticas a Macri y a Peña

El lunes por la noche cenaron en Olivos el Presidente, el Jefe de Gabinete, Larreta, Vidal y Frigerio, entre otros. Qué se dijeron.


Tras el discurso del presidente Mauricio Macri, en torno a la crisis de los Mercados del lunes, los dirigentes más importantes del oficialismo se reunieron en la Quinta de Olivos. El entorno del Pro le criticó al primer mandatario que el mensaje no fue transmitido como estaba pensado y que generó el malestar en el país. Quienes más le reprocharon al jefe de Estado, fueron el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Además, le piden que hable con Alberto Fernández. Peña, como siempre, lo defendió. 

Uno de los dirigentes de Juntos por el Cambio, aseguró que la idea del enunciado (uno de los ejes de la cena) tenía que ser en un tono “parecido al de María Eugenia Vidal”, según reveló el medio Clarín, para que sirviera para relanzar la campaña de cara a octubre.

Asistieron a la Quinta de Olivos la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete, Marcos Peña; y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; por el Gobierno; la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; y el vocero de Macri, Iván Pavlovsky.

“Fue una charla cruda, sincera. Y Mauricio se mostró receptivo. Sabe que estuvo mal”, fue el balance que hizo uno de los comensales ante Clarín.

Otro resaltó: “Le salió el ingeniero. Habló desde la razón, quiso dejar claro que el mercado reaccionó así por la desconfianza que le tiene a Alberto, pero tal vez era momento de hablar desde la emoción. Nunca más puede ocurrir lo de ayer”.

“Es muy humano lo que le pasó. Fueron 24 horas de terror”, justificó otro.

Por su parte, Macri se mostró expectante de las medidas que prepara el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne (se anunciarán esta semana) para seducir a la clase media; y en el poder de fuego que Guido Sandleris garantizó tener en el Banco Central para controlar el dólar.

Pero al mismo tiempo se evaluaron los pasos a seguir en términos políticos: los contactos con los candidatos a presidente de la oposición y, en especial, el llamado que todavía no se concretó con Alberto Fernández. En el Gobierno dicen que Macri lo llamó, pero que no recibió respuesta, algo que desde el entorno del candidato del Frente de Todos se encargaron de desmentirlo. “No llamó nadie”, repitieron.

La carta más fuerte del Pro es Larreta. Es por eso que el mandatario porteño tendrá vía libre para hacer lo necesario para intentar sostener el resultado en octubre y no correr riesgos en el balotaje, algo que ya parece una fija y cuyo desenlace nadie se anima a garantizar.

En su lugar, Macri está dispuesto a dar más señales políticas: dicen quienes lo escucharon en las últimas horas que está podría plantear un Gobierno más abierto en su construcción, lo que siempre le reclamó el Círculo Rojo y que amagó con hacer cuando convocó a Miguel Pichetto como vicepresidente, pero que terminó diluyéndose cuando empujó a la puerta de salida al titular de la Cámara de Diputados, Emlio Monzó.

“Veo un Gobierno más abierto, más horizontal en la toma de decisiones”, expuso uno de los presentes en la cena. La mayoría admite que ya es demasiado tarde.

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