Schiaretti recibe a Lavagna y Urtubey

Schiaretti recibe a Lavagna y Urtubey

Será en el Centro Cívico del Bicentenario, esta tarde a las 17:00. El ex ministro espera una ayuda que quizás no llegue.

Lavagna, otra vez con Schiaretti, esta vez ubicados en distintas veredas.

No talla en la elección presidencial, pero todos los precandidatos a esa postulación que guardan alguna expectativa de sostener una buena performance el 27 de octubre necesitan una foto con él, que los recibe aclarando de antemano que eso no significa ningún grado de apoyo de su parte.

Juan Schiaretti -de él se trata- es conciente de que su rol se limitará a ser el guardián del “cordobesismo”, esa lábil institución que crearon junto con José Manuel de la Sota que los motiva a atrincherarse en torno a las necesidades de su provincia, desinteresándose del juego nacional. Además, Córdoba es el tercer distrito del país en cuanto a volumen electoral.

Este jueves serán recibidos por Schiaretti en el Centro Cívico del Bicentenario, la sede del gobierno cordobés de estilo “deconstructivista” -¿un anticipo de lo que les espera?-, los precandidatos de Consenso Federal Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey.

Éstos llegarán precedidos por la antigua relación que unió a los tres, que no creció por distintos intereses, que los separaron. Por de pronto, Schiaretti y Lavagna tuvieron una fuerte discusión porque el primero quería construir una opción que obligara al segundo a competir en una interna con Sergio Massa y con, precisamente, Juan Manuel Urtubey. Lavagna, por el contrario, no quería competencia. Se consideraba a sí mismo el candidato de la necesidad y esperaba que esta circunstancia obligara a los otros tres a solicitarle que fuera la figura convocante del espacio.

Finalmente, las diferencias primaron por sobre las coincidencias y Sergio Massa terminó aliado con Alberto Fernández y los demás -ya alejados de Schiaretti- armando juntos su propia opción, constreñidos a figurar en el tablero como una tercera fuerza, lejos del poder y limitados a una posición testimonial.

El juego de Schiaretti tras el estallido de Alternativa Federal quedó claro tras recibir a Alberto Fernández. Jugó primero para Macri, al resolver que Hacemos por Córdoba -el frente provincial que encabeza- irá a las presidenciales con boleta corta. Para compensar, recibió al candidato del Frente de Todos el miércoles último y permitió que el presidente del PJ cordobés, Carlos Caserio, se convierta en el fogonero de la opción Fernández-Fernández en la provincia, junto con muchos intendentes peronistas.

Finalmente, considerando pagada su deuda con Mauricio Macri -no hay que olvidar su antiguo compromiso con Franco Macri, que data desde los tiempos de la dictadura-, hizo coincidir el viaje del presidente con su excursión a Madrid, evitando la foto conjunta.

Un padrón que concentra al 8,68 por ciento de los argentinos habilitados para votar bien vale una misa, de ahí tantas peregrinaciones.

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