Salvai y Gigante, los alfiles que eligió Vidal

Salvai y Gigante, los alfiles que eligió Vidal


A pocos días de la histórica asunción de la primera gobernadora ni peronista ni radical de la historia de la provincia de Buenos Aires tras el retorno de la democracia, la conformación de su gabinete va cobrando forma, a la par de las definiciones en la órbita nacional, tras ser elegido presidente Mauricio Macri.

María Eugenia Vidal eligió a su mano derecha, el legislador porteño Federico Salvai, y al funcionario de Hacienda porteño, Roberto Gigante, como coordinadores de su gabinete, y logró ganar la pulseada para sumar a su equipo al ministro de Espacio Público de la Ciudad, Edgardo Cenzón.

Al deponer el cargo de jefe de Gabinete, que hasta el 10 de diciembre ocupará el sciolista Alberto Pérez, Vidal procuró dos ministros fuertes con la labor de articulación. El primero es Salvai, quien ejercerá como ministro de Gobierno de la Provincia para coordinar el área política y de comunicación. Allí, la cintura política con los aliados radicales y los intendentes propios y del peronismo será clave.

Desde hace años, Salvai, esposo de la futura ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, es de la máxima confianza de la gobernadora electa y fue una pieza clave en el proceso que llevó a Vidal, desde fines de 2013, cuando comenzó a instalarse en Provincia, al triunfo final, encabezando el tejido político en el conurbano y la enorme tarea de armar la red de fiscalización.

En tanto, también se definió sumar a Roberto Gigante, actual jefe de Gabinete del ministro porteño de Hacienda e intendente electo de Lanús, Néstor Grindetti. Gigante estará a cargo de un ministerio que crearán –posiblemente se llamará Coordinación y Control de Gestión– con el objetivo de “hacer énfasis en la coordinación presupuestaria y articular técnicamente las diferentes carteras”, según explicaron a Noticias Urbanas desde el vidalismo.

Además, altas fuentes del futuro gobierno provincial dieron por descontado que el ministro porteño Edgardo Cenzón finalmente será parte del gabinete de Vidal a cargo de la cartera de Infraestructura.

Vidal contactó a Cenzón apenas fue ungida como la precandidata de unidad de Cambiemos, y le dijo que lo quería en su equipo para un eventual gabinete suyo, cuando las posibilidades de que ganara la elección eran menores. Pero la vicejefa porteña saliente triunfó, y Cenzón (de origen cordobés y quien trabajó muchos años junto a Carlos Melconian) estuvo en la encrucijada de si ir a la órbita nacional o acceder a Provincia (que no lo convencía). Finalmente, se impuso lo segundo, por la necesidad imperiosa de robustecer el equipo bonaerense, algo que para Macri es prioritario.

En tanto, desde el Pro también confirmaron al senador electo bonaerense por la Tercera Sección, Santiago López Medrano, actual subsecretario porteño de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, como ministro de Desarrollo Social bonaerense, mientras que el vicepresidente del Banco Ciudad, Juan Curutchet, será el nuevo presidente del Banco Provincia (aunque aún no trascendió quién conducirá el Grupo Bapro).

También ya están oficializados Cristian Ritondo como futuro ministro de Seguridad, Hernán Lacunza al frente de Hacienda y Alejandro Sarquis en Agricultura. Aún resta saber qué cargos serán destinados a los dirigentes de la UCR. Ya es seguro que la cartera de Derechos Humanos será uno de ellos.

Curiosidades del balotaje

El kirchnerismo arañó en la segunda vuelta presidencial una victoria pírrica en la Provincia, su tradicional bastión, y superó a Cambiemos por solo 2 por ciento, que logró un hito para una fuerza no peronista en el principal distrito del país. El FpV triunfó con creces solo en la Tercera Sección Electoral (en la Primera fue por poco) y bastó para remontar resultados adversos en las otras.

Si bien, medido globalmente, el conurbano le dio la victoria a Daniel Scioli, es en la Tercera en donde la ventaja se vuelve exponencial: 17,6%, es decir, casi 600 mil votos. En la Primera Sección, en cambio, la diferencia fue más modesta: 2,5% (80 mil sufragios). Así, la Tercera, ese conglomerado que va desde La Matanza hasta la costa de Avellaneda, Quilmes y Berazategui, aparece en su forma de votar como una provincia desagregada, eligiendo en forma muy dispar al resto. De hecho, el diferencial obtenido allí neutralizó toda la ventaja ganada por Mauricio Macri en la Capital Federal (580 mil).

Los municipios de la zona sur en los que Scioli desbordó las urnas con mayor fuerza fueron Florencio Varela (69%), Presidente Perón (66%) y La Matanza (64%), aunque también en la Primera tuvo rotundos resultados en los populosos Merlo y Moreno (ambos 64%). De todas maneras, cualquier dirigente que conozca ese territorio bien podría decir que el hecho de que Macri haya logrado casi 42% en la Tercera es ya en sí un batacazo.

En la Primera estaban descontados amplios triunfos de Cambiemos en San Isidro y Vicente López (arañó en ambos el 70%), pero la sorpresa fue la victoria por 1% en San Martín y la consolidación (e incremento) de los resultados de la elección de octubre en Morón, Tres de Febrero y San Fernando.

Más sorpresas hubo en Tigre (único municipio de la Provincia en el que Sergio Massa ganó la presidencial), donde Macri consiguió 51,4%, y en el partido de Ituzaingó, en el que hubo un empate técnico con el oficialismo (0,5% de diferencia). Ya fuera del conurbano pero cerca, en La Plata, Cambiemos no sorprendió con un 58%. El panorama de Macri cambia completamente en los municipios más allá de la Ruta 6, en donde triunfó holgadamente en todos los distritos, con algunos resultados abismales como en Balcarce (66%), Necochea (65%) y Bahía Blanca (64%). Salvo excepciones, como Baradero o curiosamente Laprida (pequeña ciudad del sur y de donde es oriunda Gabriela Michetti), todo el interior bonaerense se volcó para Cambiemos.

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