Mis felicitaciones a Cristina

Mis felicitaciones a Cristina


El diario La Nación, bajo sus legítimos intereses políticos (las grandes empresas en general, ni que hablar las grandes empresas de medios, tienen intereses políticos que, como los grandes políticos y los punteros, van a mediano plazo con sus intereses económicos: ésa es la gran enseñanza de Marx. Y aprovecho, dado que este artículo va a ser de los más leídos en este blog en la semana -si hay algo que tengo, es olfato para saber conquistar lectores online- meto algo que seguramente aburrirá un poco: esa perspectiva materialista y dialéctica del marxismo es, para mí, el principal legado. Es decir, no coincido con Laclau en que la Hegemonía lo sea. Sí es una herramienta de análisis en el plano cultural cuyos resultados teóricos hacen al momento de lo político, pero no tanto en los imprescindibles comienzos de Gramsci, sino, fundamentalmente, en los aportes de Raymond Williams en «Literatura y Marxismo»; ahora sí, queridos televidentes, continuamos:) pone a la presidenta en un lugar de huida en torno a la AMIA con esta nota. Si es por hacer psicoanálisis a la distancia, como los diagnósticos fanfarroneros de Nélson Castro, hasta podría ser así. Pero el peso de la decisión de dónde concurrir dejaría, en la atención flotante de nuestro imaginario lacaniano que hace análisis a la distancia, sería, simbólicamente, más importante.

De todos modos, yendo al grano: en términos políticos el viaje de la presidenta a Colombia fue un acierto político cuyas magnitudes se verán o no con el tiempo: pero es de descartar que los dividendos no se verán hoy.

La cobertura, sin embargo, del diario La Nación, fue la más sobria de las que leí. Es decir, no tengo ganas de comisarear diarios sino de analizar la política.

Los acuerdos (quienes estén vinculados al cine, la publicidad y demás, entenderán más fácilmente el rol de Bogotá en todo esto), especialmente en autopartes, quizás tengan algún efecto inmediato. Pero la decadencia de Detroit es un viento de cola más definitivo, y los costos baratos y subsidiados, la mayor tasa de explotación laboral permitida y la mayor ganancia asegurada por la gendarmería, que ofrece Argentina y Brasil para las multinacionales del rubro, hacen que objetivamente, nosotros compitamos contra Colombia y cuando no, es por que las multinacionales mandan a no competir. Alto, Granaderos, bah, no, ustedes digan lo que quieran, pero Fantásticos, sepan: Argentina, tampoco puede hacer otra cosa. Hace lo más limitadamente progresista en este rubro. Brasil, por ejemplo, ni eso.

¿Qué posibilidades habría de que los países del sur no sean meros desarmaderos de las grandes multinacionales?

Hoy, sencillamente, muy pocas. Tendría que haber, para empezar, gobiernos de centroizquierda en Argentina y Brasil. Pero como la izquierda no es, sino que está, tendrían que ser gobiernos de centroizquierda a lo Perón. Y algo, alguito, de Vargas. Una mezcla de ambos: la audacia económica de Perón y la timidez institucional de Vargas, por ejemplo.

Y a la vez, extender esa política automotriz a sudamérica. Y acá vamos al punto. Eso tampoco sería posible por el surgimiento del contramercosur, en momentos donde Lula se puso un café literario, Chávez y Kirchner murieron y el horno está para milanis que igual salen aceitosas.

El contramercosur es la Alianza del Pacífico. Los malos. Que integran Chile, México, Perú y Colombia. Un disneylandia cercano, con la inestimable ayuda de la empresa de narcotráfico FARC.

Paraguay puede huir hacia ahí.

China, tallar en el Mercosur. Telefónica, que en realidad no existe (el Coronel Gonorrea la gugleó para desmentirme que sea un monopolio: dice que no es dueña de nada. Saludos a Sabatella) junto con el gobierno chino están construyendo una especie de Canal de Panamá bueno en Nicaragua, que cede la soberanía a China por 50 años. Es decir, una Vaca Muerta por 10.

Argentina también está construyendo con Chile, en Mendoza, una salida al otro océano. La cosa, más vale, está privatizada (como el Fútbol Para Todos. Ojalá que el próximo gobierno lo estatice) y en manos de empresarios del relato…socios de Telefónica, claro. Pero es la obra de infraestructura, me parece, más importante del gobierno kirchnerista. En buena hora. Es una gran obra.

Es en Colombia donde empiezan las denuncias contra Ortega en Nicaragua. Naturalmente. Encima, Ortega es de lo más corrupto, con derechos humanos como corresponde, que hay en estas tierras castigadas…

El punto, entonces, es que la penetración yanqui se hace en sudamérica fundamnetalmente a través de la excusa de las FARC, la banda de narcotraficantes con derechos humanos, como corresponde.

De Eliécer Gaitán les queda ya nada. El caso es que la casi guerra civil que vive México insume recursos para los ejércitos del narcotráfico que disminuyen el flujo de armas y dineros de los cárteles internacionales a las sucursales colombinanas, y por ende, a los peajes de las FARC. Y cierta relajación de los Estados Unidos en todo el globo en torno al negocio de luchar contra las drogas, abarató los costos, cuando otros cultivos primarios producto de la crisis internacional, subían. Este abaratamiento de costos, la mayor competencia, cierto descenso en el consumo de los derivados de cultivos colombianos, su crecimiento económico (ya hay quienes calculan su PBI por encima de la Argentina. Ah, sí, las estadísticas es algo que se discute en todos los países…) y los acuerdos comerciales con los Estados Unidos más las drogas de diseño, hacen que las FARC, que en el Partido Comunista de Vaca Muerta califican como «un estado dentro de otro estado», tengan una profunda crisis económica. El aumento del empleo formal, a la vez, reduce el ejército de desocupados del que se venía valiendo, y la muerte de la familia de Marulanda Vélez, que armó ese imperio comercial narcomarxista, completan el combo.

El asunto es que un acuerdo de paz exitoso entre las FARC y el gobierno colombiano hoy conviene a casi todos, menos a China. China vive del business de la sudamérica dividida. Y Estados Unidos, naturalmente, también. Pero ahora anda armando campos de concentración, con derechos humanos como corresponde, en medio oriente.

¿Cómo minimizar el daño que el contramercosur puede hacernos?

Como hizo Cristina.

Haciendo política.

De la alta política.

Apoyando el proceso de paz, poniéndose como excusa para que Venezuela retome las relaciones exteriores, no dejando todo el protagonismo a Brasil, que fuera de la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, es detestado por su imperialismo de cabotaje carente de resultados

Mis felicitaciones.

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