La relevancia relativa de las próximas elecciones

La relevancia relativa de las próximas elecciones


El resultado del proceso electoral que se inicia el domingo próximo y que culminará el 22 de octubre tendrá una incidencia modesta y relativa con respecto a la suerte del gobierno de Cambiemos y sus posibilidades de continuidad o no luego de 2019. Dando por hecho que en la Argentina de hoy ya no hay espacio ni condiciones para rupturas institucionales, y que por ende Mauricio Macri cumplirá con todo su mandato constitucional, el principal factor que incidirá en el escenario político en los próximos dos años estará dado por la evolución de la situación económica.

De este modo, y dado que el oficialismo será con certeza la fuerza política más votada a nivel nacional (por amplia diferencia con relación a la segunda), la relevancia mayor de estas elecciones estará dada en ver cómo se reconfigura el mapa opositor a partir de los resultados, y en particular si el peronismo tiene la capacidad de reconstituirse luego de la derrota de 2015. Todo parece indicar que la primacía que hoy muestra Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires continuará siendo un obstáculo para las posibilidades de ese partido de competir por el poder en 2019, y continuará beneficiando al actual gobierno.

En este sentido, y lejos del dramatismo que muchos atribuyen a una hipotética victoria de la ex presidenta en el principal distrito del país, sea en las PASO de este domingo como en octubre, son numerosas las razones por las que el kirchnerismo está agotado como proyecto con perspectivas realistas y consistentes de volver a gobernar la Argentina. Entre los principales motivos para que esto sea así, debe considerarse el alto rechazo que ostenta Cristina (en torno al 65% de imagen negativa a nivel nacional), con una base de apoyo popular encapsulada en la provincia de Buenos Aires (donde sin embargo también tiene una alta imagen negativa de alrededor del 55%) y algunas pocas provincias más.

A esto se suman la falta de referentes de peso del justicialismo que la apoyen y favorezcan su retorno al liderazgo de ese partido, y la carencia de figuras que en su propio espacio tengan un aceptable nivel de conocimiento o proyección nacional para poder potenciarlo. A todo ello deben agregarse las distintas causas por corrupción en curso por las que tiene que comparecer ante la justicia, lo cual le plantea un futuro incierto no sólo respecto a su posibilidad de ejercer cargos públicos, sino incluso respecto a su libertad.

La apelación a estrategias de campaña posibles en la provincia de Buenos Aires

En sintonía con la complejidad de ese cuadro de situación, el comportamiento público de Cristina Kirchner tuvo que adaptarse a esa realidad condicionada por escollos de tipo electoral, político y judicial. Esto se verificó desde el inicio de la campaña a partir de una mutación de formas sin precedentes desde que el kichnerismo existe como fuerza política, basada en apariciones esporádicas de la candidata junto a reducidos grupos de individuos expresando su descontento con el gobierno por los problemas económicos. En las antípodas del estilo acostumbrado durante su presidencia, que se afirmaba en un discurso unipersonal, confrontativo y dirigido siempre “al pueblo” en vez de al ciudadano.

Por su parte Cambiemos orientó su campaña posible en poner de relieve los temas institucionales -lo que fue determinante para la conformación de las listas para diputados y senadores, si se observan los perfiles de sus principales candidatos-, la lucha contra el narcotráfico y las múltiples obras de infraestructura en marcha, para lo cual utilizó la figura constante de la gobernadora Vidal como principal estandarte, habida cuenta de su alta imagen positiva.

A su vez la campaña del Frente 1 País, que conforman Sergio Massa y Margarita Stolbizer, se basó en la crítica tanto al actual gobierno como al anterior, haciendo foco en la corrupción pasada y los problemas económicos del presente. Una vez más, como en 2015, a fin  de contrarrestar la tendencia a la polarización, Massa buscó diferenciarse queriendo mostrar al electorado ante todo un perfil propositivo. El candidato del Frente Justicialista, Florencio Randazzo, también apostó a atacar las medidas del gobierno actual y a la diferenciación con el kichnerismo, aunque por razones obvias haciéndolo de manera más sutil y menos confrontativa con su anterior espacio político que Massa.

Considerando estas estrategias, y la significativa cantidad de votos duros que exhiben tanto Cambiemos como el kirchnerismo, se aprecia con claridad la intención de ambos espacios de  tratar de captar al electorado independiente, por el cual también compite 1 País, y que terminará siendo determinante sobre todo en octubre (cuando se espera que se incremente la cantidad de personas que irán a votar). Más aun teniendo en cuenta el importante número de indecisos que dentro de ese universo todavía muestran las encuestas, y que como se vio en octubre de 2015, pueden resultar decisivos.

Qué dicen las encuestas y el probable escenario post electoral

Con el antecedente aún reciente del estrepitoso fracaso que mostraron la mayoría de los sondeos en 2015, cuando vaticinaron el triunfo de Daniel Scioli en primera vuelta, resulta asombroso que algunas de las últimas encuestas difundidas sean tan disímiles entre sí respecto a las proyecciones para este domingo en la provincia de Buenos Aires. Dos casos recurrentes de desaciertos son el de la consultora Dicen, de Artemio López, cuyas mediciones dan a Cristina Kirchner en torno al 40%, 15 puntos por encima de Esteban Bullrich (25%), y el de González y Valladares, cuya encuesta ubica a Sergio Massa segundo con 26,1%, dos puntos por sobre Bullrich (24,1%). Estas predicciones se contraponen a un cierto consenso de otras encuestadoras,de antecedentes algo más prolijos, que plantean un escenario de paridad en el primer lugar (con Cristina Kirchner con alrededor del 35%, Bullrich en torno al 33%) y alejado en el tercer lugar Massa (20%). No hay controversias respecto a que Florencio Randazzo no supera el 10%.

En la proyección global del país, hay unanimidad con relación a que el gobierno será la fuerza más votada por un amplio margen de diferencia. Se estima obtendrá entre el 35% y el 40% de los votos a nivel nacional, seguramente a más de 20 puntos de la que resulte la segunda fuerza. También hay certeza respecto a que esto implicará un incremento en la cantidad de bancas para el oficialismo en el Congreso, aunque insuficiente para conformar una mayoría.

La perspectiva es que Cambiemos se imponga por un importante margen en los distritos que gobierna (sobre todo en Ciudad de Buenos Aires, donde Elisa Carrió con Vamos Juntos superaría el 40%; y también en Mendoza, Jujuy y Corrientes) a excepción de la provincia de Buenos Aires donde el resultado es incierto. Se estima que el gobierno nacional también tendrá resultados significativos en provincias gobernadas por otras fuerzas, como Córdoba, Santa Fe, Santa Cruz y San Luis, en las que incluso podría obtener el primer lugar.Los candidatos del peronismo triunfarían en la mayor parte de las provincias en las que gobiernan las distintas vertientes del partido, aunque sin poder catapultar una figura bajo la cual proyectar un nuevo liderazgo a escala nacional. Y tanto el kirchnerismo como el massismo competirán sólo en algunos de los distritos, con escasas posibilidades de éxito a excepción del caso ya mencionado de Cristina en provincia de Buenos Aires.

De este modo, salvo imponderables que cambien drásticamente el panorama previsible para octubre, es altamente probable que luego de las elecciones Cambiemos haya consolidado una base de sustentación considerable a nivel nacional, cuando aún no se habrá hecho sentir el impacto de la recuperación de la economía del que dan cuenta distintos indicadores difundidos tanto por informes oficiales como privados.

Esto se suma al capital simbólico que viene afirmando al gobierno a partir de algunas medidas o tendencias, sobre todo en materia de restauración institucional, lucha contra el narcotráfico y posicionamiento exterior, que si bien aún no se tradujeron en grandes logros, al menos por contraste con el gobierno anterior, abonan en la percepción de buena parte de la opinión pública de que se está en la dirección correcta. Esto podría explicar, en buena medida, las distintas encuestas que vienen mostrando que la mayoría de los argentinos consideran que tanto su situación personal como la situación del país serán mejores en el futuro próximo. Y en definitiva parece reafirmar la idea de que los resultados electorales que se darán en la provincia de Buenos Aires no modificarán sustancialmente el curso político del país.

 

Roberto Chiti

Politólogo – Diagnóstico Político

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