El Papa y América Latina

El Papa y América Latina


Fidel Castro en 1973  cuando el periodista Brian Davis le preguntó sobre las posibilidades de diálogo entre Cuba y Estados Unidos, contestó: “Estados Unidos dialogará con Cuba cuando tenga un presidente negro y haya un papa latinoamericano”

Aquel diálogo llegó, 54 años después. El puente fue estrechado por el Papa Francisco,   quien coronó este histórico momento con una visita a ambos países.  Destacando la importancia de este diálogo como “un signo de la victoria de la cultura del encuentro, por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos”.

La visita a Cuba y a los Estados Unidos, se enmarcan en una gira más amplia del Sumo Pontífice en nuestra América;  que incluyo Brasil, Ecuador, Paraguay y Bolivia. En los cuales envió un mensaje de conciliación desde una Perspectiva humanista de la doctrina social de la iglesia, abogando por la justicia social y la dignidad humana.

Fue central en su discurso  durante la clausura del “Encuentro Mundial de Movimientos Populares”, pidiendo perdón  «no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. En ese mismo discurso, convocó a los Trabajadores,  a los campesinos y a los indígenas a organizarse por la “triple T”, tierra, techo y trabajo, para “poner la economía al servicio de los pueblos”. Su discurso y acción  se enmarca en la idea, desarrollada por el Sacerdote Tercermundista Camilo Torres que planteaba el Amor Eficaz. Haciendo referencia a que el amor no es solo el motor de participación en la vida del pueblo, sino que tiene que traer como resultado acciones concretas, la unión de palabras y hechos. El amor eficaz es participar y actuar por el otro.

Es así como las acciones del papa, se enmarcan en un amor eficaz, traducido en su accionar como “constructor de puentes”. Puentes donde antes había muros. Un puente entre Estados unidos y Cuba. Puentes entre la iglesia católica y los inmigrantes ordenando a cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio, cada santuario en Europa a recibir y acoger a una familia, empezando por abrir las puertas del Vaticano.

Francisco señaló claramente: “hay un hilo invisible que une cada una de las exclusiones. No están aisladas, están unidas por un hilo invisible. ¿Podemos reconocerlo? Porque no se trata de esas cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que esas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que ese sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?”.

El Papa  pregona la agenda de las “tres T”. Sabe que su mensaje ofende a los poderosos y estimula a los pueblos. Pero también es consciente que estos cambios deben ser afrontados con alegría, con amor. “El mejor de los vinos está por venir, aunque todas las variables y estadísticas digan lo contrario. El mejor vino está por venir en aquellos que hoy ven derrumbarse todo. Murmúrenlo hasta creérselo: el mejor vino está por venir”. No se trata de tener anteojeras ideológicas, ni utopías irrealizables, “esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también es posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo” y con acciones concretas eficaces de Amor.

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