La seguridad K en la campaña

La seguridad K en la campaña

"La realidad no se puede maquillar. Ningún consultor político de prestigio y honorarios sustanciosos tiene la receta para camuflar las demandas de la sociedad. Y la seguridad es desde hace tiempo una de las cuestiones que más preocupa a los habitantes de la Ciudad según todas las encuestas".


La realidad no se puede maquillar. Ningún consultor político de prestigio y honorarios sustanciosos tiene la receta para camuflar las demandas de la sociedad. Y la seguridad es desde hace tiempo una de las cuestiones que más preocupa a los habitantes de la Ciudad, según todas las encuestas. La Casa Rosada tomó nota del tema demasiado tarde. Al menos eso es lo que parece. Sin embargo, la propia Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, decidió meterse en el asunto a menos de dos semanas de las elecciones para jefe de Gobierno porteño.

Y la decisión de la primera mandataria no es casual, ni mucho menos imparcial. La presentación del plan “Cinturón Sur”, que realizó Cristina el martes de esta semana, se inscribe de lleno en la campaña electoral porteña y es una forma de impulsar las chances proselitistas del postulante del Frente para la Victoria, el senador Daniel Filmus, quien a esta altura de la campaña, según la mayoría de los sondeos, es superado por el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, por alrededor de ocho puntos.

Esta diferencia, en una posible segunda vuelta, podría ser achicada pero no le alcanzaría para vencer al candidato del PRO. Por esa razón, Cristina se involucró en la contienda a través del promocionado anuncio del plan de seguridad para una zona tan castigada como el sur de la metrópolis.

“Estamos con instrumentos y formas de 100 años atrás y la delincuencia se encuentra mucho más adelante. Esperamos dar respuesta a una demanda que nunca va a poder ser satisfecha, porque siempre vienen nuevos problemas de inseguridad”, señaló la primera mandataria durante la presentación del proyecto, el cual destinará 2.500 efectivos de Gendarmería y Prefectura al combate del delito en los barrios más castigados del sur de la Ciudad.

La Presidenta oficializó el despliegue de esa fuerza en la Capital Federal al tiempo que admitió que la demanda de seguridad “nunca va a poder ser satisfecha porque la delincuencia le lleva mucha más modernidad a las fuerzas estatales”. Para dejar en claro el impacto electoral de la medida, Cristina también le pegó a la administración macrista aunque sin mencionarla, al reclamar que “no se tome a la seguridad como un tema de oposición para los demás”.

El dato que terminó de confirmar que la iniciativa tuvo un origen electoral lo dio la presencia de Filmus en el evento, y también la de su compañero de fórmula, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y la del primer candidato a legislador kirchnerista, Juan Cabandié. Y por si hicieran falta más pruebas de lo buscado por los K, Macri no fue invitado al acto, a pesar de que el plan de seguridad afecta directamente a la Ciudad y él es la máxima autoridad del distrito.

Incluso, la propia Presidenta se encargó de señalar: “Es necesario articular políticas entre las tres fuerzas (Policía Federal, Gendarmería y Prefectura) y entre la Nación, la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Los problemas están juntos y la solución debe ser de todos juntos”. Sin embargo, al ser interrogado Filmus sobre si Macri había sido consultado sobre el nuevo plan, el senador sólo atinó a decir: “Lo desconozco”.

En concreto, “Cinturón Sur” entrará en funcionamiento el próximo lunes, con 1.250 gendarmes actuando en las jurisdicciones de las comisarías 34 (Villa Pompeya), 36 (Villa Soldati-Bajo Flores) y 52 (Villa Lugano), mientras que 1.250 hombres de la Prefectura lo harán sobre las jurisdicciones de la 24 (la Boca), 30 (Barracas) y 32 (Barracas-Patricios). Las dos fuerzas tendrán la responsabilidad en las investigaciones sobre drogas, mientras que los mil miembros de la Federal que trabajaban en esas comisarías pasarán a patrullar la General Paz y algunas avenidas porteñas. De la PF sólo quedará el personal administrativo, unos 300 efectivos, que se ocuparán de hacer sumarios y custodiar detenidos.

El plan causó un profundo malestar en la Federal y su jefe, el comisario general Enrique Capdevila, amenazó con renunciar por la intromisión sin precedentes de Gendarmería y Prefectura en una jurisdicción (la Ciudad) que históricamente le corresponde. Es más, 15 oficiales superiores se retiraron antes del acto muy enojados. “Estamos pintados, nos vamos”, se justificaron los azules.

El malestar hasta fue comprendido por los jefes de las otras dos fuerzas, que en off the record señalaron que ellos reaccionarían igual si otra institución invadiera su territorio.

Aunque los políticos K lo subestimen, el malhumor de la Federal no traerá más seguridad.

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