20 consejos a la Señora Presidenta

20 consejos a la Señora Presidenta


La Presidenta de la Nación lo valora como el estadista que fue. No comulga con sus ideas, pero no desconoce su importancia histórica. Más aun, tiene -con otros fines y métodos- el mismo afán de producir importantes reformas estructurales.

Él asumió la jefatura del Estado 45 años antes que ella. En ese lapso, el mundo y el país cambiaron de manera asombrosa. No obstante, aquel hombre enunció el 1º de mayo de 1958, ante la Asamblea Legislativa, principios que no han perdido su valor.

Se los puede resumir en 20 puntos que sirvieron o debieron haber servido a todos los presidentes democráticos que lo sucedieron:

1. Gobernar sin enconos ni prejuicios. Es necesario "extirpar de raíz el odio", evitar "el sectarismo", no caer en "la intolerancia" y "respetar al adversario". La Argentina necesita una "convivencia civilizada".

2. No usar la Casa Rosada para hacer política partidaria. Quien llega a la jefatura del Estado, debe abandonar "toda tarea partidaria".

3. Terminar con el clientelismo. Un gobierno no debe "manipular la pobreza". La "conquista real y efectiva" de los trabajadores se da cuando, en medio de una economía en expansión, se les garantiza empleo y salarios que les permitan "el goce de mayores bienes".

4. Abstenerse de toda decisión discrecional. El Ejecutivo necesita "consultar con los sectores que puedan aportar un conocimiento directo de la realidad, al que no tiene siempre acceso el funcionario público".

5. Respetar celosamente la división de poderes. "La Constitución regula sabiamente las funciones y atribuciones" de cada uno de ellos.

6. No olvidar que libertad y orden público son cara y cruz de la misma moneda. La libertad debe ser "la más absoluta", pero el gobierno debe emplear "firmeza y energía" para que el ejercicio de un derecho no "interfiera en el derecho ajeno".

7. Garantizar la seguridad jurídica. "El progreso económico requiere" el estado de derecho y una justicia independiente, "que proteja contra los excesos del poder administrador".

8. Tener presente que, sin previsibilidad, no hay inversión. Y sin inversión "declina el bienestar" social.

9. Ofrecer estadísticas oficiales verdaderas e irrefutables. Los ciudadanos deben saber en todo momento, exactamente, "dónde estamos". Eso les permitirá "apreciar mejor la magnitud del esfuerzo" que siempre es necesario para avanzar.

10. Promover sistemas de capitalización y ahorro. Mientras "la capacidad de ahorro local" sea "insuficiente" para "financiar el ritmo de progreso necesario", habrá que recurrir al capital extranjero, pero orientándolo a "las inversiones productivas".

11. Fortalecer el mercado de capitales. El Estado debe favorecer la consolidación del "mercado de valores", para que sirva como "importante fuente de recursos para la expansión de las empresas nacionales".

12. Asegurar el autoabastecimiento de energía. Ni progreso ni bienestar pueden asegurarse si el país no aprovecha su "potencial energético" para sustentar por sí mismo un "desarrollo acelerado" .

13. No olvidar que el agro es factor de progreso técnico y social. El desarrollo económico debe ser "integral". La promoción de "una pujante industria", y de servicios eficientes, necesita ser acompasada por la productividad del campo.

14. No hipertrofiar el Estado. Los "gastos corrientes de la Administración pública" deben ser "atendidos con los recursos provenientes del régimen tributario". Cubrirlos con fondos de otro origen implica "transferir a las futuras generaciones la carga financiera" de la burocracia y el dispendio presentes.

15. Impulsar la actividad privada productiva. Los problemas económicos "no se resuelven transfiriendo actividades del sector privado al sector público". El Estado "no debe suplir la acción de los particulares donde éstos puedan desenvolverse eficazmente". En cambio, debe vigilar a esos particulares, a fin de "encauzar la acción privada en el sentido más favorable al bienestar general",

16. No incurrir en confiscaciones. Esta "práctica" debe "debe desaparecer", ya que las confiscaciones violentan el derecho y "contribuyen a crear" un pernicioso "clima de incertidumbre".

17. Promover el federalismo económico. Las empresas que encaren nuevas actividades productivas deben ser estimuladas a instalarse "en el interior del país", con el fin de "aprovechar los recursos" de cada región.

18. Combatir la inflación con productividad, no con controles. "El forcejeo entre precios y salarios" se da porque "los distintos sectores se niegan legítimamente" a una reducción de sus ingresos. El equilibrio se logra cuando "una economía de abundancia" permite el crecimiento simultáneo de las distintas partes de la sociedad.

19. No redistribuir pobreza. Cuando el aumento del producto nacional no beneficia "a toda la población", la pobreza aumenta y "el esfuerzo productivo" se debilita. Todos pierden.

20. Librar una lucha sin cuartel contra el atraso y la desesperanza. Eso requiere "extirpar la ignorancia, la miseria y la enfermedad". Toda la fuerza y toda la inteligencia debe emplearse para "movilizar" nuestros recursos.

Gran parte del peronismo, así como algunos radicales y sectores de izquierda, mantienen juicios adversos al gobierno de Frondizi. Sin embargo, para nadie es fácil negar que durante aquel período hubo, al menos, un esfuerzo por llevar a la práctica los preceptos del discurso inaugural.

Y aun si se niega tal congruencia, lo que importa no es quién formuló los preceptos. Lo valioso es examinar qué guía ofrecen a los gobiernos de nuestros días. El de la actual Presidente y los de aquellos que la sucedan. En definitiva, a todo gobernante que quiera afianzar "el desarrollo económico" y, al mismo tiempo, la "justicia social", asegurando la vigencia del estado de derecho y observando una ética sin claudicaciones.

*Dirigente UCR

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