El Banco Ciudad hace su balance semanal

El Banco Ciudad hace su balance semanal

El mundo, tal cual se presenta hoy, no podría ser mejor para la Argentina. Brasil -nuestro principal socio comercial- lidera la recuperación regional y su velocidad de expansión en el segundo trimestre se alista entre las más altas del planeta.


Sin cambios en la política económica doméstica, pocos dudan que la resolución de la crisis global sigue siendo la llave para salir del estancamiento local. Buena parte de la recuperación financiera reciente tiene su origen en factores externos. Esto explica el “divorcio aparente” entre la bonanza de los mercados y la combinación de mayor incertidumbre político-económica y números fiscales débiles.

La visión predominante en el mercado es que el escenario de abundante liquidez global, tarde o temprano, derramará en nuevas colocaciones de deuda para la Argentina. Los operadores confían en que, si no opera un descontrol del gasto y el Tesoro se apoya en la asistencia monetario-financiera del Banco Central y en algunas emisiones de deuda, es posible llegar al 2011 sin grandes sobresaltos fiscales.

Por eso es clave que Argentina aproveche la “ventana de oportunidad” que se ha abierto en el mundo para reacceder a los mercados. Esto debe ocurrir antes que surjan noticias que señalen que la liquidez global para los países emergentes podría comenzar a flaquear. Si esto ocurre, la ventana de oportunidad para Argentina se habrá cerrado y la puerta de salida para los inversores especulativos será pequeña.

Ambos extremos del ciclo económico mundial (recesión o inflación) podrían alterar negativamente el sentido de los flujos financieros globales. Un ciclo económico en forma de W (una recuperación económica breve seguida de una nueva recesión) aumentaría rápidamente la aversión al riesgo de los inversores y afectaría el panorama de financiamiento público. En el otro extremo, una aceleración inflacionaria obligaría a los bancos centrales a restringir la liquidez y elevar las tasas de interés.

La segunda mitad del año encuentra al mundo en medio de una incipiente recuperación. Las economías desarrolladas, en el epicentro de la crisis financiera, están saliendo a marcha lenta. Las “economías estrellas” de China e India desaceleraron el ritmo pero nunca dejaron de crecer: en los últimos registros, China crece al 8% e India al 6%. La situación en Latinoamérica es más heterogénea. En el segundo trimestre de 2009, Brasil creció a un ritmo anualizado de 8%, pero México y Chile caen -4,4% y -1,4%, respectivamente.

El desempleo se incrementó significativamente en los países desarrollados y todavía es razonable anticipar una suba gradual en los próximos meses. En los Estados Unidos, el desempleo se duplicó: pasó 5% a 10%. Este escenario tiene sólo una connotación positiva: un elevado desempleo le pone un freno a la aceleración inflacionaria en estos países.

El mundo, tal cual se presenta hoy, no podría ser mejor para la Argentina. Brasil -nuestro principal socio comercial- lidera la recuperación regional y su velocidad de expansión en el segundo trimestre se alista entre las más altas del planeta. China e India, -principales compradores de materias primas- apenas resintieron temporariamente sus tasas de crecimiento y parecen retornar rápidamente a los ritmos de expansión pre-crisis. El G-3 (Estados Unidos, Europa y Japón) comienza a salir de la recesión pero con un desempleo que promete seguir en ascenso. La “salida lenta” del G-3 quizás logre postergar el escenario más adverso para nuestra economía: un nuevo ciclo de suba de las tasas de interés internacionales.

Acceder al informe:
http://www.bcba.com.ar/estudiosEconomicos/Informe%20semanal%20N%2055.pdf

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