El diablo en Buenos Aires

El diablo en Buenos Aires

"Para los que miran la pelea desde afuera y sufren las consecuencias del problema en carne propia, las bravuconadas que suelen regalarse públicamente el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, y el ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, no son nuevas y en la mayoría de los casos la repetición de los epítetos suele hastiar al oyente capitalino".


Para los que miran la pelea desde afuera y sufren las consecuencias del problema en carne propia, las bravuconadas que suelen regalarse públicamente el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, y el ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, no son nuevas y en la mayoría de los casos la repetición de los epítetos suele hastiar al oyente capitalino. Cada vez que el tema de la inseguridad toma por asalto los titulares de los diarios y ocupa las principales imágenes de los noticieros de televisión, los porteños, cada vez más avezados en escuchar trifulcas palaciegas, se preparan para un nuevo choque entre Macri y Fernández, quienes se reparten las culpas por los hechos acaecidos en la convulsionada metrópolis. Y hasta el apacible y veraniego mes de enero también fue víctima de un nuevo round en la histórica pelea. Conflicto que desde las páginas de Noticias Urbanas ya se mencionó en más de una oportunidad. Aunque la repetición de los hechos asuste y se trate siempre de llamar a la cordura y a una solución mancomunada entre la Nación y la Capital Federal, la guerra mediática crece en intensidad y las víctimas siempre se cuentan desde el lado de los indefensos habitantes de la urbe de cemento.

La noticia que desató el nuevo cruce verbal entre los funcionarios se produjo durante la madrugada del martes 20, cuando un taxista, José Luis Rodríguez, apodado "el Gallego", de 40 años, que trabajaba de peón de taxi en la empresa "Pídalo", interno 26, fue asesinado de cuatro balazos en la intersección de las avenidas Callao y Corrientes, en el barrio de Congreso. Según los testigos el atacante viajaba en otro vehículo y la discusión entre ambos se produjo unas cuadras antes del lugar de la muerte, por un supuesto roce vehicular, con lo cual todo indica que hubo una persecución entre los dos automóviles. Rodríguez conducía un Fiat Siena y en el cruce de Paraguay y Agüero se rozó con un Volkswagen Country marrón. Cuando el taxista bajó para pedirle los datos al agresor lo baleó, sin embargo, herido y todo Rodríguez logró perseguir en su auto al victimario unas cuadras, hasta que perdió el control del rodado y chocó. A pesar de ser trasladado por una ambulancia del SAME al Hospital Ramos Mejía, el taxista murió a las pocas horas. El hecho motivó que el sindicato de choferes de taxi pidiera una reunión urgente con el ministro Fernández para exigirle nuevas y urgentes medidas de seguridad.

Como era de esperar, luego del suceso, la polémica por dicha muerte se trasladó a un conflicto entre la Nación y la Ciudad. "Queremos que haya cambios en materia de seguridad, porque así como vamos, estamos cada día peor. El tema de fondo es que la inseguridad empeora y el Ministro de Justicia (por Fernández) está en su cargo desde hace muchos años y por eso no estoy para nada conforme", manifestó Macri luego del crimen, haciendo obvia referencia a las medidas que debía tomar el Gobierno nacional. Por su parte, Fernández se mostró molesto por los dichos del ingeniero, al señalar que "Macri pega sobre un tema que cree que le va a dar un rédito político, en una actitud claramente perversa".

Tal como señaló este semanario, la pelea entre la Ciudad y la Nación comenzó apenas asumió el nuevo jefe comunal y el primer escollo entre ambas jurisdicciones se centró en el álgido tema de la policía porteña. El cruce creció en virulencia y fue sólo el inicio. Luego apareció el tema de la villa 31 y un nuevo conflicto mediático entre los funcionarios en pugna acaparó las portadas de los matutinos. Otro de los choques que ya quedaron en la memoria popular se vivió entre Fernández y el jefe de Gabinete del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a través del programa de TN, "A dos voces", cuando las acusaciones iban desde "mentiroso" hasta el "usted no sabe lo que está diciendo".

Para definir cómo vivía, a poco más de un año de la asunción, el conflicto que mantenía con la Nación, Macri recurrió a la honestidad brutal: "No pensé que iba a ser para tanto el grado de hostigamiento que recibiría de la Nación hacia la Capital Federal".

Ante la confirmación de palabras tan duras y la prolongación de una batalla que parece crecer con el transcurrir de los meses, la esperanza de todos los porteños está más muerta que nunca y cierta resignación lo hace acostumbrarse a los designios de una cada vez más caprichosa y violenta inseguridad callejera.

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