Macri festejó en la Provincia lo que sufrió en la Ciudad

Macri festejó en la Provincia lo que sufrió en la Ciudad

"El ex presidente de Boca Juniors fue el que pergeño la idea que en el 2009 la prueba de ver de qué manera se podía comportar -ante un electorado complicado- su propuesta de unir al espacio PRO con una parte de la dirigencia peronista del distrito".


El triunfo de Gabriela Michetti en la Ciudad no merece ningún cuestionamiento desde lo numérico. Ante una elección tremenda de Fernando “Pino” Solanas, igual le sacó siete puntos y medio al cineasta, lo que se entiende en política como una diferencia clara. Pero la sensación es diferente a lo numérico e incluso a las leyes relativas de la política acerca de las diferencias.

Una cifra cercana al 40 por ciento la dejaba a Michetti como la figurita estelar de la elección –acercándose al porcentaje del 2007- e igualando en mérito la performance de De Narváez. Una cifra del orden del 35 o del 36 por ciento la situaba como candidata indiscutida para suceder a Mauricio Macri si este iniciara el camino hacia la Casa Rosada. Pero este 31 quedó corto, es un triunfo que no le sirve mucho al PRO y menos a la propia Gabriela ya que le abre las puertas a otras figuras del espacio para que se pongan en carrera hacia el sillón de Bolívar 1.

Pero para ello la militancia del PRO de la Capital debió haber trabajado a destajo y no dejar tan sola a su candidata estrella. Quedó demasiado claro que desde algunos sectores del poder PRO había tanto interés en sacarla de la Ciudad como en que no alcanzara una cifra extraordinaria que la emparentara con el 2007. Ella hizo el resto para cerrar en ese número.

La mini crisis desatada ese lunes tras la reunión de gabinete, ya con la gestación del famosa Gripe A encima, pone en duda la vigencia tanto de Jaime Durán Barba como Ernesto Savaglio desde el aspecto publicitario y de imagen comunicacional, mientras que el esquema “Fundación Sophia” es cuestionado por su responsabilidad en la gestión. La realidad es que el único que se salvó del principio de incendio fue el propio jefe de Gobierno por su invento “provincial”.

Michetti tiene un nivel de aceptación alto en la Ciudad y un blindaje personal increíble pero que esta vez tuvo que compartir con Pino, al que tampoco le entró ninguna bala y quien corrió con la ventaja de no presentar un blanco fijo. Habló de glaciares, del desmonte, de la crisis con los productores agropecuarios, de todas las cosas que en la Ciudad no hay, pero la orfandad de progresismo en el distrito lo hizo poderoso, una moda bien porteña, del barrio y del centro, de capas medias, un voto de conciencia contra el poder de Kirchner y Macri.

El Pro es una fuerza que en las mediciones periódicas que encara tiene un 35% de gente que avala su gestión mientras que curiosamente tiene un porcentaje idéntico que nunca los votaría.

A pesar de estar totalmente ofuscado con un resultado que le garantiza algunos problemas a futuro, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, no tendrá mayores problemas con la gobernabilidad de la Ciudad, en principio y descartando errores groseros ésta quedó a salvo. La Legislatura será un lugar clave para el jefe de Gobierno, no podrá equivocarse en el sucesor de Diego Santilli, quien le ordenó allí la primera etapa de su gobierno. Tendrá que tenerle mucha confianza al hombre. Seguramente se definirá por uno propio o lo más parecido a ello, como hace siempre. Ningún socio ni amigo le impondrá ese lugar.

Hay que reconocer que la figura de Gabriela Michetti no fue la estrella rutilante de un domingo que encontró definitivamente la fiesta y el descontrol del otro lado del Riachuelo. El loco festejo desatado en el bunker del PRO de Costa Salguero, tuvo mucho más que ver con el triunfo del “Colorado” Francisco De Narváez y su “padrino” político Mauricio Macri que con la realidad porteña. Y es por allí que se puede encontrar la importancia que tiene para este ingeniero, un hombre que nació en la política en el cercano 2003, seis años después logra triunfar con dos de sus principales dirigentes en los distritos más importantes del país, como son la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad que él mismo gobierna. Y es por eso que el Macri efusivo del domingo no coincidía con el ofuscado del lunes.

El ex presidente de Boca Juniors fue el que pergeño la idea que en el 2009 la prueba de ver de qué manera se podía comportar -ante un electorado complicado- su propuesta de unir al espacio PRO con una parte de la dirigencia peronista del distrito. Y la prueba fue letal, demasiado potente para un gobierno que se suicida en cada una de sus decisiones y de sus interpretaciones. El feeling con la gente no es el fuerte de los K y todos se aprovechan de ello en su medida y posibilidades. Sólo basta recordar que Graciela Fernández Meijide y el propio de Narváez, con personalidades y espacios bien distintos, se alzaron con sendos triunfos históricos apuntándole a la clase media bonaerense sin tomar tantos recaudos por el famoso aparato del conurbano.

Macri fue un gran ganador desde el PRO. Un peronista como Reutemann ya se puso a armar mientras Scioli piensa cómo desanda en corto tiempo su kirchnerismo derrotado, en una misión casi imposible. Cómo resuelven el peronismo y Macri este entuerto es la clave del 2001. Todos tienen en cuenta que De Narváez ganará la Provincia y eso es media elección. Del otro lado del ring Julio Cleto Cobos tiene casi asegurada la resurrección del la UCR salvo que vuelque (él o la UCR). No hay más que eso.

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