Macri debe relanzar el gobierno

Macri debe relanzar el gobierno

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La renuncia del Fino Palacios fue un durísimo golpe para Mauricio Macri, quien defendió su designación al frente de la Policía Metropolitana pese a las críticas que ésta generó. No se entiende cómo en el Gobierno porteño no se percataron de que el nombramiento podía terminar con la derrota política de tener que retrotraerlo a foja cero (tal como al Gobierno nacional le pasó con la resolución 125). Macri jugó fuerte y fracasó. Ya son demasiadas las veces que debe volver atrás una medida. Se lo ve sin brújula, desorientado. Y ya gastó casi la mitad de su mandato.

Sus vicisitudes no terminan en este nuevo intento fallido. Debe lidiar con problemas de financiamiento, internas políticas en el seno de su partido, amparos judiciales en su contra y un futuro complicado en la Legislatura. A Macri le llegó la hora. La hora de repensar su gobierno o languidecer. A nivel financiero, el Gobierno de la Ciudad sufre un alto déficit de recaudación que se traduce en el freno a importantes obras que el ingeniero prometió en su campaña electoral.

Las dificultades de caja también se sienten, entre otras cosas, en el pago a las empresas proveedoras del Estado, a las que se les adeudan varios meses. Ésa es una de las razones por las que el Ejecutivo porteño necesitó la aprobación de un nuevo bono. Por el déficit, Macri decidió privilegiar sólo dos obras de importante envergadura: la del Arroyo Maldonado, pensada para reducir sensiblemente las inundaciones en la Ciudad, y la remodelación del Teatro Colón, cuya sala debe estar en funcionamiento para los festejos del Bicentenario.

Pero acá Macri sufre también serios inconvenientes. A la primera, la Justicia ordenó suspenderla preventivamente, tras una denuncia por presuntas irregularidades económicas y ambientales. Y las obras del Colón podrían seguir el mismo camino si prospera un nuevo amparo judicial que los delegados de los trabajadores del Teatro amenazan con presentar.

En el frente interno, la disputa entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta sigue al rojo vivo, y la relación entre ambos, posiblemente, se irá tensando cuanto más nos acerquemos a 2011. Pese a haber triunfado, a Michetti le cuestionan que no haya obtenido la cantidad de votos que en PRO esperaban. Paradojas de una victoria con sabor a poco que le complicará a Macri el control del Parlamento porteño a partir del 10 de diciembre. Con una Legislatura en la que sólo 26 diputados son oficialistas, nada está garantizado. Ni el control de dicha casa política ni, mucho menos, las leyes “de fondo” que necesitan mayorías especiales para su aprobación.

Con dos años de gobierno por delante y un panorama muy complicado, la única opción que se le presenta hoy a Macri es relanzar la gestión. Y teniendo en cuenta lo visto hasta ahora, le convendría no recostarse sólo sobre su propio núcleo sino buscar refuerzos en políticos que actualmente no integran el Ejecutivo, e incluso en miembros de otras fuerzas.

Macri tiene que encontrar el rumbo. Para eso, necesita dinamizar la estructura gubernamental y, sobre todo, reclutar dirigentes capaces de aceitar un gobierno cuyos cuadros han demostrado, salvo excepciones, un escaso volumen de política y gestión.

(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 203, DEL 27/08/09).

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