El momento de la cámara

El momento de la cámara

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Aunque nadie lo diga en voz alta, los hombres más cercanos al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, lo saben a la perfección. Los sueños presidenciales del jefe comunal dependen en gran medida de lo que suceda en la causa judicial sobre el espionaje porteño. Luego de que fuera procesado en primera instancia por el juez federal Norberto Oyarbide, a cargo del expediente caratulado “James, Ciro Gerardo y otros sobre intervención de las comunicaciones”, el futuro político del ingeniero se ensombreció de la peor manera. El magistrado lo procesó como partícipe necesario de una asociación ilícita cuya estructura se habría montado en la administración porteña para realizar tareas de inteligencia interna y pinchar clandestinamente líneas telefónicas. A partir de ese momento la suerte de Macri quedó en manos de la Sala I de la Cámara Federal, que integran los jueces Jorge Ballestero, Eduardo Freiler y Eduardo Farah, que deberá ratificar o contradecir lo dictado por Oyarbide. Fuentes judiciales consultadas por Noticias Urbanas aseguraron que el fallo de los camaristas se dará a conocer en aproximadamente 30 días. “Seguramente saldrá para cuando termine el Mundial, ya que los jueces decidieron tomarse todo el tiempo necesario para analizar en detalle y no dejar ningún elemento por analizar por más pequeño que parezca. No hay que olvidarse que el texto de procesamiento dictado por el juez federal tiene más de 600 fojas, con lo cual no es un dictamen corto sino todo lo contrario: es muy extenso y tiene muchas aristas que deben ser leídas con un lupa de precisión”, señalaron los letrados consultados por este medio.

La situación en la que se encuentran los camaristas no es nada fácil. “Se están tomando el tiempo que haga falta porque quieren cuidar su prestigio y no quedar pegados a un magistrado polémico, que muchos consideran cercano al matrimonio presidencial, pero tampoco pretenden salvar a Macri si las pruebas dicen lo contrario”, le contó a NU un abogado que conoce a la perfección la interna que vive la Cámara Federal. Históricamente, las posiciones entre los camaristas suelen ser lideradas por el voto clave de Ballestero, su pasado como juez federal tiene un peso clave y su criterio es muy tomado en cuenta tanto por Freiler como por Farah. En un principio, la opinión de Ballestero estaba de acuerdo en avalar lo fallado por Oyarbide, opinión que era compartida por Farah. Sin embargo, Freiler pretendía darle la razón a Macri. “Freiler fue fiscal federal en la época en que el ministro de Justicia del Gobierno de la Ciudad, Guillermo Montenegro, también era fiscal federal; tienen una relación muy cercana, por eso estuvo siempre muy al tanto del expediente y creyó desde el comienzo que todo se trata de un armado que no tiene nada que ver con lo que dice Oyarbide acerca de que existió una organización para escuchar clandestinamente a opositores”, le explicó a Noticias Urbanas un letrado. Con lo cual la votación se definiría dos a uno por la confirmación del fallo. Sin embargo, en los últimos días ese panorama cambió y la situación del jefe comunal se vería beneficiada en parte. “La Sala I confirmaría el procesamiento pero cambiaría la carátula, Macri quedaría procesado pero no ya como partícipe necesario en la asociación ilícita, delito no excarcelable, sino como encubridor o sólo partícipe. Esos son cargos excarcelables. O sea, se afirmaría su vinculación a la asociación ilícita, pero no como determinante para que ésta existiera”, le adelantó a este medio un importante operador judicial. Ante tantas versiones encontradas, el futuro político de Mauricio Macri depende más que nunca de lo que decidan los camaristas. Aunque los más optimistas todavía crean en la posibilidad extrema de, ante un fallo adverso, recurrir a la Cámara de Casación o, en última instancia, a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un recurso cuya resolución a favor del ingeniero es altamente improbable.

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