Vacunas: cuidar a quienes cuidan ya es ley en la Ciudad

Vacunas: cuidar a quienes cuidan ya es ley en la Ciudad

Los trabajadores comunitarios de barrios populares serán prioridad en la vacunación, si coordinan con el GCBA.


Esenciales son las y los profesionales vinculados a la Salud, a la Justicia, al periodismo y la Seguridad…pero también son esenciales aquellos trabajadores y trabajadoras que sirven un plato de comida a la población más vulnerable.

Las cocineras de los merenderos y comedores, las promotoras de salud, de educación y de violencia de género, gracias a quienes las y los chicos de los barrios populares se alimentan y estudian deberían ser esenciales también a los ojos de la ley.

El pasado jueves se aprobó en la Legislatura porteña un proyecto de declaración redactado por la legisladora Laura Velasco, acompañado con sus firmas de lxs legisladorxs del Frente de Todos Matías Barroetaveña, Ofelia Fernández, Victoria Montenegro, Santiago Roberto, Cecilia Segura, Manuel Socías y Juan Manuel Valdés, que promueve la vacunación prioritaria contra Covid-19 para todas aquellas personas que realizan tareas de cuidados comunitarias en los barrios populares de la Ciudad.

Se trata de una declaración votada por unanimidad; ahora resta que el Ejecutivo disponga su implementación.

 

Cuidar a quienes cuidan

El pasado lunes falleció a causa de virus Teodora Olloa, que cocinaba en el merendero Juana Azurduy, de la Villa 31, que se suma a otras muertes de trabajadorxs comunitarixs como Ramona, el Oso, Agustín, Carmen… “Hay que cuidar a quienes nos cuidan”, puntualiza la legisladora Velasco, en diálogo con Noticias Urbanas. Y agregó que “vacunar a quienes están sosteniendo un plato de comida y acompañando como promotoras/es territoriales estas situaciones tan difíciles que se viven en barrios populares es imprescindible”.

Por su parte, también en comunicación con este medio, Walter Córdoba, coordinador de Somos Barrios de Pie Capital, quien trabaja en la cooperativa Milagros, se mostró conmovido por el reconocimiento de sus compañeros y compañeras de tareas comunitarias:

“Es muy importante este proyecto, porque reconoce el rol de las cocineras, promotoras/es de salud, el de las promotoras de género y la educación popular”.

Córdoba contó que todo este trabajo, que suele ser invisibilizado, finalmente fue reconocido en la Ciudad de Buenos Aires, aunque aún falta que el gobierno local exponga cómo y cuándo se podrá llevar a cabo.

“Venimos desarrollando una red de contención y asistencia alimentaria y sanitaria hacia adultos mayores, las ollas populares, los distintos trabajos de desinfección en los espacios comunitarios y en las plazas y veredas de la CABA. Creemos que en estas circunstancias las y los compañeros tienen que ser tenidos en cuenta porque son parte de esta red de contención y podemos ser infectados durante nuestra labor. Necesitamos que cuiden a los que cuidan”, añadió Córdoba.

A quiénes alcanza el proyecto

La iniciativa propone incorporar dentro de los grupos prioritarios para ser vacunados contra el virus SARS-CoV-2, a todos aquellos y aquellas que realizan tareas de cuidados comunitarias en los barrios populares de la CABA: a quienes cocinan y atienden comedores, merenderos y ollas populares; a las promotoras de salud que acompañan el Plan Detectar, que llevan adelante la vacunación de personas adultas mayores y que acercan los alimentos a las familias que están en aislamiento; a las promotoras de géneros y diversidad que acompañan los casos de violencia de género; a las promotoras de educación que realizan el acompañamiento escolar y garantizan, muchas veces, esa continuidad pedagógica, a pesar de la falta de conectividad y dispositivos y a las de ambiente, que son quienes realizan las desinfecciones de pasillos y espacios comunes y promueven cuidados comunitarios en los barrios, para evitar que aumenten los contagios.

El mismo Walter Córdoba lo dijo: “Hacemos tareas muy importantes para el cuidado de la comunidad, potenciando el trabajo de ‘El Barrio cuida al Barrio’”, haciendo referencia al programa de Emergencia Sanitaria impulsado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través de la Secretaría de Economía Social para paliar las necesidades más puntuales dentro de los barrios populares en el contexto pandémico. De esta manera, promotores específicos del mismo barrio realizan tareas de alto riesgo y suma relevancia, como el acompañamiento a grupos de riesgo, difundir medidas preventivas y distribuir elementos de seguridad e higiene, entre muchas otras tareas.

“Creemos que fuimos muy importantes también con la creación de las Cesacs, los centros de salud de Ciudad”, indicó el referente de Somos Barrios de Pie, enumerando otro de los puntos donde se acumula trabajo comunitario. Los Cesacs son redes públicas y gratuitas compuestas por más de cuarenta centros de atención primaria de la salud en la ciudad de Buenos Aires, que cumplen funciones adicionales según las necesidades y urgencias que se presentan en cada barrio, tal como alimentación de embarazadas y niñxs, además de muchas otros tipos de asistencias a la salud.

Respecto a esto, Córdoba puntualizó que “no hay que dejar de nombrar a las consejerías de la mujer para la prevención y abordaje de casos de violencia de género, que con esta pandemia recrudecieron un montón. Son las promotoras de género quienes se encargan también de este tema tan importante”.

Por su parte, Velasco adujo que la importancia y la urgencia de la implementación de este proyecto reside en que “estos tipos de trabajo se han quintuplicado” en el contexto de la pandemia, “ante la situación de pobreza e indigencia que particularmente se da en las villas y barrios populares, donde se suma el parate total por el Covid-19, que obliga a suspender la posibilidad incluso de hacer changas y reduce o elimina los ingresos informales con las que contaban las familias”.

“Existe además una feminización y una infantilización de la pobreza. Entonces, en estos barrios es fundamental seguir garantizando la asistencia alimentaria y esto lo hacen con enorme compromiso las organizaciones sociales y populares”, explicó la legisladora.

“En el plano nacional ya hay un compromiso del presidente Alberto Fernández y de la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para que unas 70 mil vacunas se destinen a los barrios populares de todo el país para estas personas que llevan adelante estas tareas comunitarias desde las organizaciones sociales puedan seguir con sus tareas esenciales de forma segura”. (Laura Velasco)

Del dicho al hecho

El proyecto convertido en declaración espera ahora su implementación. “Las vacunas que tenemos alcanzan para la mitad de los anotados” mayores de 60 años, indicó el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli.

Ahora los movimientos sociales aguardan que el gobierno porteño otorgue los turnos para la vacunación de quienes todos los días sostienen los comedores comunitarios, las ollas populares, las postas sanitarias, los espacios de apoyo escolar y el trabajo de desinfección y saneamiento ambiental, entre otros.

Ante la faltante de vacunas en el ámbito porteño, Walter Córdoba indicó: “El Gobierno de la Ciudad hizo lo que le pareció, no siguió los criterios nacionales. Quisieron darles las vacunas a las obras sociales, y es muy difícil querer implementar una política pública si llevan adelante otros criterios. Creo que en ellos primó la intencionalidad de querer diferenciarse con el Gobierno Nacional y, en esto, no priorizó a las y los ciudadanos de la Ciudad”.

“Seguimos reclamando en todos los espacios que podemos la implementación de la vacunación de las y los esenciales, lo hacemos permanentemente, al igual que venimos buscando armar una mesa de trabajo con el Gobierno de la Ciudad y con el Ministerio de Salud para coordinar esto, pero no fue posible aún”, señaló el dirigente barrial.

Es que, tal como reza un comunicado de Somos Barrios de Pie, no hay tiempo para partidismo, muchas vidas dependen de la pronta implementación de este proyecto y que, por ende, comiencen a otorgarse los turnos para actualizar la agenda de vacunación.

“Desde un primer momento nos pusimos a disposición del Gobierno de la Ciudad para llevar adelante la preinscripción y elaborar todos los datos y registros de la vacunación. Todo el año pasado fuimos parte de los dispositivos de vacunación en los distintos niveles de la salud, pero el Ejecutivo porteño hace política con esto de querer diferenciarse, no apostando a la implementación de la política pública”.

En tanto, Velasco opinó que “nos parece fundamental que este proyecto se haya aprobado y que se implemente lo antes posible”, para culminar expresando que “en el plano nacional ya hay un compromiso del presidente Alberto Fernández y de la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para que unas 70 mil vacunas se destinen a los barrios populares de todo el país, para que estas personas, que llevan adelante tareas comunitarias desde las organizaciones sociales, puedan seguir con sus tareas esenciales de forma segura”.

 

Trabajadoras esenciales

No solo la feminización de la pobreza alrededor del mundo pone a las mujeres al frente también de esta problemática, que comprenden más que nadie la profundidad del problema, sino que también, históricamente, las tareas de cuidado familiar y comunitario han recaído sobre la espalda y las manos de mujeres.

Tal como se relata en el comunicado del mencionado movimiento social, «las mujeres son las más pobres entre las pobres y con la pandemia las desigualdades económicas y de género se están profundizando».

Desde allí cuentan que en las organizaciones sociales, las mujeres conforman la abrumadora mayoría. Son mujeres las que coordinan los espacios comunitarios, las que cocinan en comedores y ollas populares, las que corren ante cada emergencia y las que activan en los conflictos. Las mujeres en los barrios tejen redes sociales y políticas buscando soluciones para los problemas que afectan a todos.

Son mayoritariamente mujeres las que se capacitan como promotoras de salud colectiva, en las consejerías de género o como educadoras populares. Están presentes en las postas sanitarias, toman la temperatura, colaboran con la difusión de los protocolos, distribuyen insumos, trabajan en las cuadrillas de desinfección de calles, pasillos y zonas aledañas a escuelas y clubes. Acompañan a las vecinas y a sus compañeras que, en tiempos de aislamiento preventivo, atraviesan situaciones de violencia machista y no están seguras en sus hogares.

Muchas de ellas se capacitan como educadoras populares, para apoyar las trayectorias escolares de los chicos para los que el derecho social a la educación no parece estar garantizado. Sostienen espacios de apoyo escolar, hacen colectas de útiles, se encuentran en el merendero de la zona y comparten materiales didácticos en papel, porque las computadoras y la conectividad son privilegios a los que no todos acceden en la Ciudad más rica del país. El presupuesto educativo porteño de este año es el más bajo de toda su historia: se recortó en infraestructura escolar y en el Plan Sarmiento, por el que se distribuyen dispositivos electrónicos a los estudiantes. La pandemia expuso fuertemente las desigualdades de acceso: el 80% de los/as estudiantes de los barrios populares, tiene poca o
nula conexión a internet.

“La asistencia en comedores, merenderos y ollas comunitarias ha aumentado de manera considerable. La demanda se triplicó, alcanzando los seis dígitos el número estimado de personas que acuden a espacios comunitarios para cubrir su alimentación diaria. Son espacios sostenidos por la labor de cientos de promotoras sociales, trabajadoras de la economía popular (en su inmensa mayoría mujeres) quienes, con su dedicación y voluntad a cuestas, aumentan su jornada laboral hasta 12hs, trabajan de manera voluntaria no remunerada y construyen redes de contención”, puntualizó el texto del proyecto porteño que ya fue aprobado en la Legislatura, que podrá leerse completo aquí.

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