Tras más de dos años de trabajos, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires habilitó una recorrida por el Palacio Ceci, la joya arquitectónica del barrio de Villa Devoto, que se encuentra en proceso de restauración integral. El edificio, que perteneció históricamente a la Escuela de Educación Especial para sordos Bartolomé Ayrolo, podría convertirse en un espacio abierto a la comunidad una vez que finalicen las obras, situación prevista para fin de año
En una visita para la prensa, de la que participó Noticias Urbanas, el equipo de especialistas que tiene a su cargo la restauración brindó en detalle lo hecho y lo que viene por delante, con el propósito de terminar a fin de año. “El objetivo es poner en valor el inmueble y adecuarlo tecnológicamente”, señalaron.
El Palacio Ceci está situado en Lincoln 4305, entre las calles Gualeguaychú y Habana y forma parte del patrimonio arquitectónico de la Comuna 11. Con 1.150 metros cuadrados de superficie cubierta, es considerado un referente histórico-cultural de gran interés, hito urbano y valioso testimonio de la arquitectura de la época del Centenario.
Fue construido y concebido como vivienda familiar en 1913 por Alfredo Ceci, un inmigrante italiano que llegó al país a inicios del siglo 20 y habitó en el palacio por pocos años. En la década del 30, el sitio pasó a pertenecer al Estado nacional y fue la residencia del profesor Bartolomé Ayrolo. Tras su fallecimiento, se transformó en el Instituto de Sordos de Argentina, que albergó a niños del interior del país con problemas de audición.
De a poco, el lugar tomó el rol de un establecimiento educativo y, con ese perfil, fue transferido a la Ciudad de Buenos Aires. Pasó entonces a ser la Escuela para Niños y Niñas, Jóvenes y Adultos con Discapacidad Auditiva y Formación Integral N° 28 “Profesor Bartolomé Ayrolo”.
Mientras esto sucedía, las instalaciones, ya más que centenarias, fueron evidenciado deterioros por la falta del mantenimiento requerido para este tipo de edificaciones. Con el inicio del ciclo lectivo 2022, el Gobierno porteño decidió intervenir el lugar y determinó su cierre para avanzar con una restauración integral. La clausura generó buena recepción por parte de la comunidad del Ayrolo. Pero la alegría no duró mucho.
Las versiones oficiales indicaban, por entonces, que el Palacio Ceci dejaría de pertenecer a la escuela. En rigor, el establecimiento consiguió en 2007 el edificio lindante para el dictado de las clases, mientras mantenía en las instalaciones del Palacio actividades de talleres y las dependencias del equipo de conducción. Proyectaban además la creación de un museo que exhiba la historia de la comunidad sorda del país.
Pero el Gobierno porteño proponía otro destino: transformarlo en un edificio prioritario del denominado “Distrito del Vino”, una iniciativa de la gestión anterior, que apuntaba a potenciar la industria vitivinícola y turística en Villa Devoto. Sin embargo, aquella idea fracasó y el destino del Palacio Ceci quedó en la nebulosa. Por su parte, la Comuna 11, que abarca al barrio de Villa Devoto, planteó su reconversión en un “Centro Cultural” abierto a la comunidad.
“El Palacio Ceci va a seguir siendo un orgullo del barrio y un espacio útil para la comunidad”, adelantó Pablo Bereciartúa, ministro de Infraestructura, al respecto, aunque lo cierto es que aún hay incertidumbre con respecto al futuro.
¿En qué consiste la recuperación del Palacio Ceci?
Más allá del uso que tendrá, el Estado porteño licitó la obra de “Puesta en valor y adecuación tecnológica del Palacio Ceci”. La adjudicación fue para la firma HIT Construcciones, que arrancó con el plan en marzo del 2023 y prevé finalizar la obra en diciembre. “Es difícil poner una fecha, porque son intervenciones artesanales”, señalaron desde el equipo a cargo. Durante estos dos años, pasaron cientos de trabajadores de distintos rubros, como marmoleros, carpinteros, pintores, electricistas, sanitaristas y hasta una experta en restauración de vitreaux.
Según relataron en la visita al edificio en obra, las instalaciones estaban obsoletas y registraban múltiples daños: desde problemas estructurales y filtraciones de agua que afectaron a todos los niveles —incluso a los elementos metálicos de la estructura—, hasta falta de mantenimiento en los cerramientos y riesgo de desprendimientos en los ornamentos de las fachadas.
El proyecto en marcha contempla una intervención metódica y sensible, con el fin de asegurar un nuevo ciclo de vida útil al edificio, sin alterar su esencia histórica. Las obras tienen como objetivo la puesta en valor del edificio, la adaptación a normativas vigentes y su adecuación tecnológica, la que se llevará a cabo tanto renovando las instalaciones como a través de la incorporación de nuevas tecnologías.
El equipo a cargo trabajó con imágenes de archivo para conocer cómo era cada uno de los espacios del palacio. Sus integrantes hicieron una investigación histórica y efectuaron cateos en cada uno de los salones para lograr el color original. También, dedicaron especial interés en los revestimientos, los pisos y los empapelados, que estaban afectados por la humedad a causa de las filtraciones.
“Llevamos adelante una restauración, que va de la envolvente exterior, con puesta en valor de las fachadas, recuperación del símil piedra y de los elementos decorativos y luego al interior, con intervenciones en los suelos de marquetería, boiserie de madera, empapelados, terminaciones símil piedra y estucados”, detallaron.
Se trabaja de manera simultánea en el subsuelo, la planta baja y los dos pisos superiores, así como en la terraza y en el mirador. Los salones -que llevan la denominación de acuerdo a los colores que priman en cada uno de ellos como el Dorado, el Verde y el Rojo- están en plena restauración. Lo más avanzado es el acceso principal, donde se despliega una escalera simétrica a dos lados.
Durante la recorrida, las arquitectas Laura Suari Troncoso, Diana Arias Abad y Analía Rossi, contaron que el ascensor histórico no será rehabilitado, pero se dispondrá de uno en el exterior del edificio, para cumplir con la accesibilidad para personas con movilidad reducida. A su vez, se eliminará la red de gas, que será reemplazada por sistemas eléctricos más modernos.
“La puesta en valor del Palacio Ceci es una muestra de nuestro compromiso con la preservación del patrimonio arquitectónico de la Ciudad. Estamos trabajando para que este emblema de Devoto recupere su esplendor original, incorporando además tecnología que lo prepare para los desafíos del presente”, aseguró el ministro Bereciartúa.
Según confiaron desde el equipo de arquitectas, el proyecto no incluye una construcción nueva dentro del predio público, tal como trascendió tiempo atrás, cuando se temía que iba a funcionar una cafetería y bar, con espacio para la atención de los clientes en el interior y en el exterior del edificio.