Postales de un mundo que transita por la cornisa

Postales de un mundo que transita por la cornisa

Por Horacio Ríos

Habrá restricciones por dos semanas. Alberto le pidió a Biden que EE.UU. devuelva las vacunas. El mundo teme y se cierra.


Existen verdades que, se supone, son irrefutables. Son las que pueden ser corroboradas de tal manera que a nadie le quepan dudas de su certeza.

Pero, por estos días la verdad está ausente y ha sido reemplazada por una multitud de “verdades a medias”, un poco ciertas, algo ciertas o aparentemente ciertas, pero que en realidad son mentiras presentadas como verdades.

Porque no todo es lo mismo, este reino de medias verdades o medias mentiras se hermana con la desinformación. La mentira sólo le sirve al poder. Se miente a cambio de recompensas de algún tipo: para congraciarse con alguien, para recibir un beneficio, económico o para demostrar la lealtad y la confiabilidad del mentiroso hacia un superior.

Entonces, si en los medios de comunicación se siembran falsas dudas sobre, por ejemplo, las vacunas contra el peor virus que hemos conocido, ¿cuál es el objetivo de los que opinan sobre ellas? La respuesta es obvia, por lo que no será respondida en estas páginas.

Entre los causantes de tantas operaciones de guerra psicológica está la guerra comercial que libran entre sí los principales bloques geopolíticos, potenciada en estos casos por la que libran también los grandes laboratorios (los “Big Pharma”), que siguen desarrollándose aún en tiempos de tragedia. Será sin cuartel también, porque se juegan en el mapa del mundo grandes volúmenes de dinero y un ajedrez estratégico de enorme delicadeza, que moldeará el futuro durante los próximos 50 años, al menos.

No hay fusiles en esta guerra, aunque sí –como siempre- beneficiarios y perjudicados. Cuando cayó el Muro de Berlín, desnudó a los militantes de ambos bandos de la Guerra Fría. No era cierta la teoría del “fin de la historia” que pregonaba Francis Fukuyama, que auguraba que el liberalismo había triunfado por sobre el comunismo. En Argentina sabíamos que no era cierto, porque siempre supimos que en ambos bloques reinaba la misma concepción ideológica.

Después, en los ’80, el capitalismo se recicló en ambos lados de la Cortina de Hierro, aunque la puja geopolítica siguió entre ellos por la misma razón que antes: el dominio de los mercados. La diferencia que existe ahora es que entonces el mundo era bipolar y hoy es multipolar. Las capitales del mundo ya no son sólo Washington y Moscú. Por de pronto, China ya tercia en las disputas geopolíticas y Europa, de alguna manera, también. Inclusive, el Brexit –la salida del Reino Unido de la zona euro- es un realineamiento de este país con los Estados Unidos, en detrimento de la Unión Europea. Un infiltrado nunca viene mal.

Estos movimientos sísmicos de la política mundial impactan en la vida, la salud y hasta en la cultura de los pueblos del Tercer Mundo (o países en vías de desarrollo, como se dice en estos días). El tema de las vacunas contra el Coronavirus es uno de los escenarios en los que se juegan todas estas materias.

Cerrar y lamentarlo hoy o abrir y lamentarlo después

En este complejo escenario de violencia controlada, pujas geopolíticas, luchas por la soberanía de los estados que buscan un destino para sus pueblos intentando proteger sus recursos naturales y sus riquezas productivas, el elemento disruptivo fue hace algo más de un año la aparición de la pandemia del Coronavirus.

Tomar decisiones en ese marco se vuelve cuesta arriba, porque cualquier decisión entraña riesgos y males posteriores. Tomar el camino de confinar a la población, aunque sea por un período breve, genera malestar social y perjudica a quienes no poseen un ingreso estable. Dejar las cosas como están, autorizando la libre circulación y la apertura de todas las actividades genera un nivel de contagios que puede afectar al sistema de salud y provocar miles de muertes, muchas de ellas muy crueles. Así, toda decisión es mala.

Hemos visto a lo largo de 2020 fosas comunes, muertos apilados en camiones, cadáveres tirados en las calles, historias de muertes solitarias y familiares a los que no se les permitió ni siquiera ver a sus muertitos. Los infectados morían solos en una sala, aislados, entubados y privados de la compañía y del afecto de sus deudos.

En la noche del miércoles, mientras esta publicación se encontraba en su proceso de cierre y el mundo se preparaba para el nuevo golpe de la pandemia, el presidente de la Nación anunció las medidas que estarán en vigencia mientras llega a nuestras costas la segunda ola, que en realidad ya es la tercera.

Las medidas, que entrarán en vigencia a las 0:00 del viernes, incluyen la reducción de la circulación entre las 20:00 y las 6:00; la suspensión de las actividades recreativas, sociales, culturales, deportivas y religiosas en lugares cerrados y el cierre de los comercios a las 19:00. Las actividades gastronómicas podrán funcionar sólo con entrega a domicilio, luego de ese horario.

Además, desde el lunes 19 hasta el viernes 30, los tres niveles educativos deberán volver a la modalidad virtual.

“En la Argentina el avance de la pandemia nos está exigiendo un poco más”, sostuvo el Presidente en un mensaje emitido desde la residencia de Olivos, en el que aseguró que “el virus nos está atacando y lejos está de ceder”.

El mandatario explicó que “hace apenas un mes atrás, acumulamos 45.498 casos de contagios, mientras que la semana que acaba de terminar acumulamos 122.468 casos y la semana que va transcurriendo en este momento, seguramente va a superar esta cifra”.

“El contagio no está en las fábricas, no está centralmente en los negocios que con distancia social pueden atender a los clientes. El problema central está en las reuniones sociales, donde la gente se distiende y en ese momento de distracción, de esparcimiento, es mucho más fácil contraer el virus”, agregó Fernández.

A continuación, el mandatario pidió que “los gobiernos provinciales y municipales fiscalicen las decisiones que tomamos y hagan cumplir las decisiones”, añadiendo que “lo que más necesitamos es que ustedes, argentinos, argentinas, entiendan que el cuidado individual es central, no sólo para que no nos contagiemos nosotros, sino para no contagiar al otro”, insistió.

El Presidente adelantó que llegarán más vacunas este fin de semana por el mecanismo Covax y destacó que el Gobierno nacional está llevando a cabo “un esfuerzo enorme para que el proceso de vacunación no se interrumpa en un mundo que definitivamente no ofrece las vacunas que se necesitan”.

Luego señaló que “las vacunas están siendo acaparadas por un número muy reducido de países”, para aclarar que “nosotros estamos entre esos países que irónicamente tienen cierto privilegio de poder seguir accediendo a vacunas y vacunando a su pueblo”, consideró.

El cumplimiento de las medidas que anunció el presidente estará a cargo de las fuerzas de seguridad federales, mientras que las Fuerzas Armadas colaborarán con la atención sanitaria en los lugares en los que sea necesario.

Tomar decisiones en ese marco se vuelve cuesta arriba, porque cualquier decisión entraña riesgos y males posteriores. Tomar el camino de confinar a la población, aunque sea por un período breve, genera malestar social y perjudica a quienes no poseen un ingreso estable. Dejar las cosas como están, autorizando la libre circulación y la apertura de todas las actividades genera un nivel de contagios que puede afectar al sistema de salud y provocar miles de muertes, muchas de ellas muy crueles. Así, toda decisión es mala.

Vacunas: entre la escasez y la confiscación de las potencias

Casi todos los referentes de la oposición se lamentan constantemente por la ausencia en Argentina de las vacunas elaboradas por el laboratorio Pfizer y sus socios alemanes de BionTech. El lamento no es inocente si se tiene en cuenta que en Argentina se aplican las vacunas Sputnik V, AstraZeneca y Sinopharm (aunque a ésta haya quienes las confunden con la Sinovac). Es decir, vacunas hay. Escasean, pero también escasean en todos los países del mundo que no poseen ciencia propia, como EE.UU., Reino Unido, Rusia y China, entre otros.

Para colmo de los males argentinos, a la escasez de vacunas antivirales se sumó –se supo en estos días- la desgracia mexicana del laboratorio Liomont, que sufrió el desabastecimiento de microfiltros y seriales estadounidenses que Biden no permite que sus empresas exporten. Liomont era el responsable de envasar y estabilizar el principio activo que les enviaba desde Argentina el laboratorio mAbxience. Luego, parte de esas vacunas debían volver a la Argentina, pero nunca llegaron. De todos modos, es rara la dificultad de Liomont, porque en Querétaro (estado del centro de México), el laboratorio Drugmex ya elaboró sin problemas de aprovisionamiento más de un millón de dosis de la vacuna CanSinoBio, surgida de empresas farmacéuticas de China y Canadá. Lo curioso es que México desarrolló una mediocre campaña de vacunación, que se encuentra muy demorada.

Para eludir el sabotaje estadounidense, el titular de mAbxience, Hugo Sigman, envió unas seis millones de dosis al laboratorio que posee AstraZeneca en Chester, Ohio. Fue como saltar de la sartén al fuego, porque los insumos médicos fueron acaparados por el Gobierno norteamericano y todas las vacunas –aunque la anglosueca no está autorizada por la Food & Drug Administration (Administración de Alimentos y Drogas)- lo mismo quedaron atrapadas en el gran país del norte.

El martes último, el presidente Fernández conversó virtualmente con el director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Juan González y con la subsecretaria interina para Asuntos del Hemisferio Occidental, Julie Chung.

Entre otros temas, emergió el tema de las vacunas de AstraZeneca secuestradas por el Gobierno norteamericano y, aparentemente, tras el reclamo argentino habría una liberación gradual de más de tres millones de dosis del principio activo enviado por nuestro país en el marco del convenio con esa empresa y los gobiernos argentino y mexicano. De éstas, podrían llegar próximamente a Buenos Aires alrededor de una millón de dosis.

En el día en que esta crónica está siendo escrita, se anunciaba que un avión con 864 mil dosis de la Big Pharma anglosueca AstraZeneca llegaría en el fin de semana a nuestro país. Esta vez, de todos modos, el envío no tiene que ver con el convenio del Gobierno argentino con la empresa, Carlos Slim y el Gobierno mexicano, sino que se trata de una remesa en el marco del mecanismo Covax, desarrollado entre la Organización Mundial de la Salud, la Alianza GAVI para las Vacunas (GAVI) y la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI).

Un mundo en crisis

Pero no sólo en Argentina se demoran los procesos de vacunación y se prolonga la crisis sanitaria.

En Australia, por de pronto, el primer ministro Scott Morrison comunicó que su país abandonó la expectativa de vacunar a toda su población antes de que comience 2022. “Queremos que esas primeras dosis se administren antes de fin de año, pero no será posible fijar estos objetivos debido a las diversas incertidumbres existentes”, manifestó el jefe del gobierno australiano.

En Israel, adonde existe una eficiente campaña de vacunación, por la que ya se inoculó al 57,4 por ciento de su población, el Centro de Información y Conocimiento para la Lucha Contra el Coronavirus expresó en un comunicado, que “la demanda por la compra de nuevas vacunas podría afectar nuestra capacidad para mantener los logros”.

En Colombia, adonde el virus hizo estragos en el último mes, están transitando por cierres totales, que llegan hasta el toque de queda nocturno en Medellín, Cali, Barranquilla y Santa Marta.

En Venezuela, por el contrario, que viene de tres semanas de cuarentena, en las que se frenaron los contagios de las agresivas cepas que llegaban desde Brasil, se disponían en estos días a flexibilizar las condiciones de la circulación.

Uruguay fue durante algún tiempo el paradigma de un país a salvo del virus. Esto ya no ocurre. El Gobierno apostó a la vacunación y ésta fue eficiente, ya que alcanzó al 30 por ciento de la población, sin embargo, alcanza records diarios de contagios y en términos relativos alcanzó a Brasil en porcentaje de población infectada.

En Alemania ya fueron superados los tres millones de contagiados. El martes, la primera ministra Angela Merkel propuso un confinamiento breve, en especial en algunas regiones en las que se tomaron en los últimos tiempos algunas medidas que fueron consideradas “laxas”.

En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte fueron autorizados a reabrir las terrazas de los “pubs”, después de tres meses de encierro. El 60 por ciento de la población está ya vacunada, al menos con la primera dosis y el Gobierno espera tener a todos inmunizados hacia los últimos días de julio. Pero, aun así, la pandemia sigue creciendo en territorio británico, advirtió la OMS.

En la hermosa Viena (Austria), el duro bloqueo impuesto por el Gobierno seguirá al menos hasta el dos de mayo, cuando la medida será reevaluada.

Latinoamérica es una tierra en la que la adversidad no es un cuerpo extraño, como este virus que no da tregua. En Chile, por tercera vez en pocos días, hubo más de tres mil casos diarios, mientras que en Brasil se superaron las 350 mil muertes y los 13.445.006 contagios. Esto, a pesar de que ya fue vacunada el once por ciento de su población

Las inquietudes de los argentinos, medidas por profesionales

Una encuesta de Clivaje Consultores, realizada online entre mayores de 16 años, entre el ocho y el 13 de abril, arrojó resultados que desmienten la presión de quienes se sumaron al cacerolazo efectuado en la noche del miércoles, después que el presidente anunciara un nuevo confinamiento por dos semanas.

Para los consultados, la primera preocupación es la inflación (24 por ciento) y la segunda, la pandemia (22,40 por ciento). Por otra parte, el 58 por ciento consideró que las medidas anunciadas la semana pasada fueron “nada efectivas”. Por el contrario, el 74 por ciento se mostraría conforme si se decidieran “más restricciones”. El 34 por ciento de ellos abogaron por “cerrar actividades protegiendo la economía”. Además, el 58 por ciento de los entrevistados consideró que se debería suspender la presencialidad escolar hasta que disminuyan los contagios.

Los consultores encontraron también que el 40,10 por ciento de sus encuestados consideran que en 2021 va a estar “muy poco mejor”. Acerca de las prioridades del Gobierno, el 50 por ciento piensa que debería ser generar más empleo, mientras que el 22,5 por ciento abogó por controlar los precios básicos y el 19 por ciento desearía que mejoren sus ingresos “para generar consumo”. Sólo el siete por ciento consideró que es importante cerrar un acuerdo con el FMI. El 40,30 por ciento cree que debe haber un confinamiento estricto por tres semanas, mientras que el 32,40 por ciento piensa que se deben aplicar medidas que protejan la economía y sólo el 21,40 por ciento considera que se debe priorizar la economía por sobre la salud.

Finalmente, Clivaje consultó a sus informantes sobre la imagen de algunos de los políticos más relevantes. El presidente Alberto Fernández posee una imagen positiva de 47,60 por ciento y negativa del 33,10 por ciento. Por su parte, Horacio Rodríguez Larreta carga con una imagen positiva del 45,10 por ciento y una negativa del 36 por ciento. La vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández tiene una imagen positiva del 43,80 por ciento, mientras que su imagen negativa es del 42,90 por ciento. El gobernador bonaerense Axel Kicillof tiene una imagen positiva del 45,60 por ciento y una negativa del 39,40 por ciento. Finalmente, Mauricio Macri arrastra una imagen positiva del 0,60 por ciento y su imagen negativa alcanza el 57,20 por ciento.

El amor en los tiempos de la pandemia

La pandemia no se trata sólo de la enfermedad, los contagios y las muertes. Los seres humanos pelean, discuten, trabajan, llegan a conclusiones, piensan y aman aun mientras el mundo se derrumba a su alrededor.

Por eso, en estas crónicas siempre se habla del amor y de las vicisitudes de la vida. Esto que vamos a relatar ocurrió en Brasil, días atrás. Una mujer fue a ver a su esposo, que estaba internado por Coronavirus en un hospital de la ciudad de Campo Grosso.

La dama, de 48 años, llegó al nosocomio cuando el hombre estaba a punto de ser intubado, preguntó por él y le dijeron que no era necesario que se quedara porque el señor estaba acompañado por “su novia”.

La mujer, que llevaba casada con él 20 años y tenía una hija, esperó, algo desconcertada, en una sala contigua a la habitación en la que el infiel estaba internado. De repente, vio salir a su mejor amiga del aposento y allí se enteró de todo.

El hombre, enterado de la situación, pidió que dejaran entrar a su esposa y allí le dijo, muy suelto de cuerpo: «a partir de hoy, ella (la fulana) se encarga de mis cosas. Puedes irte y ten cuidado en tu vida».

Es posible que la señora –las crónicas locales no hablan de ello- se haya sentido humillada, ofendida y traicionada. Lo seguro es que a pesar de tanto dolor, se libró de tan lamentable sujeto, posiblemente –es de desear- para siempre.

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