Los nombres claves hacia la Presidencia del FdT y JxC

Los nombres claves hacia la Presidencia del FdT y JxC

Opinión.


Frente de Todos

La importante presión que ejerce el kirchnerismo por estos días sobre todas las estructuras oficialistas, especialmente el gobierno de Alberto Fernández, genera una tensión mayor a la aconsejable al interior del Frente de Todos. Esta semana, marcada por el objetivo de lanzar el operativo clamor de “Cristina 2023” se vive intensamente, sin saber a ciencia cierta qué piensa ella acerca de una nueva candidatura. El objetivo común de “salvar” la unidad no parecería estar en riesgo desde el punto de vista electoral, al menos hasta ahora, pero la previa de dicho proceso es un camino lleno de espinas y que ya entra en tiempo de descuento, si la idea es llegar a octubre en condiciones aceptables de competitividad.

El Presidente ya ha dicho que su camino a la reelección no sería tal, si apareciera alguien en ese espacio con mejor intención de voto que su persona. Parece bastante difícil que eso no suceda, más allá que no sobren los candidatos en el frente oficialista. Esta cuestión deja las cosas con un escenario de muy pocos dirigentes con capacidad que calzarse el traje, más allá de los deseos de cada uno. Podríamos reducirlo, desde la real politik, a tres personas, Sergio Massa, Daniel Scioli y Axel Kiciloff. Todos los demás (otros gobernadores, Wado De Pedro, etc) perderían sin remedio, ya que no sería posible instalarlos antes de octubre.

De los tres en cuestión, claramente Sergio Massa es quien mejor posicionado está, a partir de su inserción en el gobierno y la tarea de salvataje que lleva adelante. Nadie sabe si el Titanic volverá a navegar, pero que no se haya hundido el año pasado es su exclusiva responsabilidad. Por su extenso abanico de relaciones internas y externas, es casi el candidato lógico, pero aquí el problema reside en que hasta ahora nada indica que su decisión final esté tomada si las cosas no se aproximan a lo que él interpreta como una correcta rampa de largada. Y en eso influyen por igual los números de la inflación y la realidad política de la fuerza que integra, que le da más sinsabores que alegrías. Podría esperar tranquilamente otro turno, con el activo que le suma el haber enderezado el rumbo del país en momentos de zozobra.

Si Alberto y Massa no fueran por las razones mencionadas, quedan dos hombres, que fueron trasladados desde la Capital Federal a la Provincia de Buenos Aires con el mismo destino: la Gobernación: Scioli y Kiciloff. Este último -y ya lo admitió públicamente- está lanzado a retener por otros cuatro años su mandato en La Plata y hará lo imposible para impedir que acuerdos que él no pueda evitar lo sitúen en ese lugar. Pero, como escasean los dirigentes con posibilidades para una buena campaña y menos aún, que tengan el apoyo de Cristina, nadie tiene nada asegurado hasta que se defina este complejo ajedrez.

El caso de Scioli es distinto. Es el único de los tres que abiertamente quiere ser, basado en su experiencia, nivel de conocimiento y sería casi como una tabla de salvación para el conjunto, ya que podría retener buena parte de los votos del conjunto, más allá de los ruidos que genera su nombre en el Ministerio de Economía, en el Instituto Patria y en la Cámpora.

Todos los indicadores (encuestas) hasta el momento son poco alentadores para el gobierno, a pesar de que la elección está totalmente fuera de la agenda de “los comunes”, como se dice ahora. Pero sí está en la cabeza de todos aquellos que desde la política o desde otros sectores influyentes del país tratan de acertar la mejor opción para el futuro. Y lo mejor que logra el FdT es cierta paridad, aunque en pocas mediciones.

Lo único claro es que Alberto participará o venderá cara su ausencia en las PASO, ya que esa decisión como otras, es parte de su arma principal por estos días: el daño del poder de firma. Y, paralelamente, Cristina tendrá que decidir entre estar en una boleta (¿senadora en Provincia?) o directamente situarse por fuera de las mismas en el lugar de gran electora, influyendo –como siempre- hasta donde pueda en esta ocasión.

Juntos por el Cambio

La situación de resolución de candidaturas en la oposición es todavía más compleja que en la coalición oficialista. Por un lado, el ex presidente Mauricio Macri está ocupado en diseñar con precisión cada movimiento que, por un lado, no perjudique el triunfo del espacio a fin de año y por otro le demuestre a Horacio Rodríguez Larreta que su tiempo de conducción del conjunto todavía no llegó. En función de ello, Macri les da aire, reuniones, cuadros políticos y tiempo, a Patricia Bullrich y a una indecisa María Eugenia Vidal e intenta, a través de ellas, influir en las candidaturas principales de Juntos por el Cambio.

Si bien el problema es claramente federal, a la hora de garantizar rendimiento electoral del espacio en octubre -y la Unión Cívica Radical juega un papel distinto (más comprometido) al que siempre tuvo en esta coalición-, el principal nudo que tienen Macri y Larreta es la sucesión en CABA primero y en la Provincia de Buenos Aires, después. Allí radican las diferencias centrales entre ambos. Mientras Macri quiere a su primo Jorge en CABA y a cualquiera menos a Diego Santilli en la Provincia, Larreta banca a cualquiera menos Jorge en CABA (preferentemente Martín Lousteau) y a Diego Santilli a full del otro lado de la General Paz.

La relación con la UCR, que había sido monopolizada por Larreta hasta ahora, ha encontrado una fisura, por la que se quieren meter todos los adversarios del jefe porteño. De todos modos y fiel a su pragmatismo histórico, los radicales con Gerardo Morales a la cabeza, esperarán las definiciones de las “Stars” del Pro para tomar postura sobre qué juego les conviene más. Un dato no menor es que a la hora de desplegar el aparato en una PASO, el larretismo tiene ventajas comparativas sobre cualquiera de sus rivales en ambos distritos y también en algunos del interior. Y lo hará pesar a la hora de las decisiones.

Si Vidal concretara su intención presidencial hasta esa instancia, se notará mucho la mano de su líder “Mauricio” en aras de perjudicar a su amigo y compañero de ruta “Horacio”, ya que entre las dos mujeres (aun yendo descoordinadas) podrían hacer tambalear el proyecto presidencial de Larreta. Y sería como una invitación irrenunciable a los radicales a clavarle una fórmula propia que podría doblarle la mano a un PRO dividido en tres propuestas, pero también una torpeza que difícilmente realice un partido que manejó y maneja aún cuotas de poder importantes en la Argentina y va por más.

Lo más probable es que, intentando llegar de la manera más potente a las PASO y las generales, las fórmulas en la primaria sean cruzadas, intentando contener y dividir a la vez los votos de las dos grandes corrientes internas, más allá de Elisa Carrió, Ricardo López Murphy (ambos candidatos nacionales en 2003) y otros referentes de la Coalición.

La semana pasada nos referimos a Javier Milei, una pieza clave de este rompecabezas, ya instalado como tercera fuerza, con el que no se descarta nada, ya que todo dependerá de la paridad o de la diferencia que indiquen las PASO entre las dos grandes coaliciones.

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